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Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Casigua se deteriora a la velocidad del rayo

La limpia monumentalidad colonial de la iglesia Nuestra Señora del Rosario, parroquia Casigua de Mauroa, Falcón. Foto Gabriel Mármol, julio 2019.

La iglesia Nuestra Señora del Rosario en Casigua, estado Falcón, se deteriora a toda velocidad. A las décadas de descuido se le sumó en 2013 un rayo que empeoró el deterioro estructural de ese monumento histórico nacional, del siglo XVIII. La comunidad lanza un SOS para rehabilitarla.

Nilda Silva Franco. 4/8/2019.

En mayo de 2013 un rayo causó daños estructurales a la iglesia Nuestra Señora del Rosario, situada en Casigua parroquia del estado Falcón, en el noroccidente de Venezuela.

A seis años del impacto, el daño se extendió rápidamente al punto de que autoridades eclesiales, feligresía y organizaciones de la sociedad civil temen por la integridad de esta edificación construida entre 1759 y 1779.

Tanto, que el vicario parroquial de Casigua, padre Miguel Bravo, y la Sociedad Protectora del Culto de Nuestra Señora del Rosario (organización civil fundada en 1905) lanzan un perentorio SOS a quien quiera escucharlos para salvar esa joya de la arquitectura colonial, oficializada como monumento histórico nacional en la Gaceta Nro. 26 320 del 2 de agosto de 1960.

“Necesitamos técnicos que vengan a evaluar la situación, así como organismos o instituciones y la misma sociedad que nos puedan ayudar a mantener esta hermosa iglesia en pie, orgullo de los casigüenses”, clama el sacerdote.

Iglesia vulnerable

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Fisuras que atraviesan cúpulas y habitaciones de tramo a tramo, agrietamiento generalizado de las paredes, columnas y bases, filtraciones de lluvia en las juntas de los techos y gruesas paredes (humedad letal en construcciones de barro), levantamiento de los pisos externos, colonización de limo y moho, desprendimiento de frisos y capas pictóricas –incluyendo diversos frescos artísticos- evidencian el quiebre estructural del templo católico.

Pérdida de la capa pictórica en el altar mayor de la iglesia Nuestra Señora del Rosario. Parroquia Casigua, mun. Mene Mauroa, Falcón. Foto Gabriel Mármol, julio 2019.

La cúpula del campanario, donde impactó de lleno el rayo hace seis años, está de mirar y no tocar, con grietas que hacen de este espacio uno de los más vulnerables y peligrosos de la iglesia. Ya un derrumbe destruyó el altar dedicado al Sagrado Corazón de Jesús.

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A estos daños se suma la indetenible acción de la carcoma que devora antiguos pilares, vigas y techos de madera, puertas, ventanas, altares, retablos y otras reliquias coloniales.

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La comunidad no puede sola

El deterioro empeoró con el impacto meteorológico, pero no empezó ni concluyó con este. La debacle de la estructura lleva décadas de gestación por falta de mantenimiento: ya en 2004 el Instituto del Patrimonio Cultural, IPC, señalaba en el I censo del patrimonio cultural venezolano que el templo presentaba “regular estado de conservación”.

Situación que no puede ser contenida con la sola voluntad y precarios recursos de la feligresía y dolientes de la iglesia, como la aludida Sociedad Protectora del Culto de Nuestra Señora del Rosario y el grupo Kairoi: “Los esfuerzos realizados por la comunidad para solventar esta problemática no han sido suficientes”, enternece el padre Bravo.

Él, que conoce palmo a palmo el histórico templo, sabe que una mano de pintura por aquí, tapar un hueco por allá no puede bastar para una estructura monumental edificada con técnicas tradicionales tan específicas como la tapia y el bahareque. Para eso están las instituciones del Estado y el IPC como organismo técnico.

La disposición del IPC-Falcón

Luis Felipe Díaz, director en Falcón de IPC, está dispuesto a enviar una comisión técnica con el fin de evaluar la situación estructural del inmueble.

También está presto, nos dice vía telefónica, a hacer las gestiones ante la Secretaría de Cultura del estado Falcón para que la Escuela de Artesanos del Barro, reactivada hace 20 días por el ejecutivo regional, considere meter sus manos y pericia en la recuperación de la iglesia.

Solo que el ente rector no tiene presupuesto para el traslado del personal desde Coro, la capital falconiana, a la parroquia de Casigua situada en el occidente del estado.

Sin embargo eso no lo desalienta: “Lo más complejo es movernos, pero dales mi teléfono al padre o a la sociedad protectora de la iglesia para coordinar con ellos el traslado con un particular o a través de la alcaldía (del municipio Mauroa). Ya en el sitio hacemos la inspección y el informe histórico, de infraestructura, de materiales necesarios. Luego podemos pedirles a los maestros artesanos del barro, expertos en construcción colonial, su apreciación sobre cómo abordar la rehabilitación de la estructura. No hay dinero, pero algo se puede hacer”.  

Sí se puede con voluntad política. Actualmente el gobierno regional trabaja, según Díaz, en la intervención del centro histórico de Coro. Quién quita que puedan dar unos pasos hacia el oeste para rehabilitar una edificación de 240 años en situación vulnerable.

Es hora de que el Estado honre la declaratoria de monumento histórico nacional que le confirió en 1960.

Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Casigua. Foto rep. IPC.

Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Casigua

La centenaria iglesia recibe al visitante en toda la entrada de la comunidad de Casigua, parroquia Casigua, del municipio Mauroa en el occidente de Falcón.

Este poblado fue fundado en 1726 como capellanía rural. La iglesia inicialmente fue una precaria construcción de barro y paja, hasta que el gran obispo viajero, Mariano Martí, ordena la demolición de las ruinas y manda construir el tempo tal y como se le conoce.

El IPC registra en el catálogo patrimonial de la zona la historia de la emblemática edificación:

Su construcción se inicia en el año 1759, bajo la supervisión del presbítero José Norberto Piña. Luego de su muerte, en 1772, el presbítero Cristóbal José de Ortega asume la responsabilidad, conjuntamente con los tenientes Gaspar de Peña y Juan Manuel Suárez, de concluir el templo. Ello se logra en 1779.
En 1821, fue sede de las fuerzas realistas, y durante este periodo se pierde gran parte de su archivo. En 1848, el general José Tadeo Monagas lo utiliza como un hospital militar para las fuerzas en campaña.
Descripción del monumento
Consiste en una edificación de una sola nave y planta rectangular, con muros portantes de tierra, en técnicas mixtas, revestidos de friso. Sus techos, a dos aguas, reposan sobre una estructura de madera. Los pisos internos son de baldosas de cemento hidráulico, con decoraciones
geométricas. Posee una torre de campanario de tres cuerpos, que culmina en una cúpula con cruz. 

Hoy es la estructura más resaltante de la zona colonial. Además del valor de su arquitectura, conserva una rica colección de retablos coloniales e imágenes sacras del siglo XVIII, algunas de las cuales son originarias de México.

La iglesia se engalana cada 7 de octubre, cuando la comunidad celebra con devota algarabía las fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario, guía espiritual del gentilicio casigüense.

Fuentes consultadas

Bravo, Miguel. Vicario parroquial de la comunidad de Casigua, párroco de la iglesia Nuestra Señora del Rosario. Comunicación vía correo electrónico, julio de 2019.

Instituto del Patrimonio Cultural. Catálogo del patrimonio cultural venezolano 2004 – 2004. Municipio Mauroa, estado Falcón. Consultado el 2 de agosto de 2019.

Mármol, Gabriell. Integrante de la comunidad protectora de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario. Entrevistas realizadas el 30, 31 de julio / 1 y 2 de agosto.

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1 Comment on Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Casigua se deteriora a la velocidad del rayo

  1. Álvaro Álvarez Acosta // 4 agosto, 2019 en 3:28 pm //

    Parece mentira, pero eso está ocurriendo con vertiginosa frecuencia, tan vertiginosa es la VIDA de los inmuebles patrios históricos, que da dolor y temor por el pasmo y cinismo que existe entre los encargados de su guarda, custodia y conservación. Tiene -10 puntos de calificación, en la escala del 01 al 20. Están RRRReprobados.😿😿😿

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