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El de Caracas y Araure, dos cronistas jubilados “ilegalmente”

Guillermo Durand, cronista de Caracas (der.) y Wilfredo Bolívar, cronista de Auraure (izq.) jublidados forzosamente. Foto Escuela de Historia de la UCV y Raúl Freytes.
Guillermo Durand, cronista de Caracas (der.) y Wilfredo Bolívar, cronista de Auraure (izq.) jublidados forzosamente. Foto Escuela de Historia de la UCV y Raúl Freytes.

El cronista oficial de Caracas y el de Araure (Portuguesa) fueron jubilados en contra de su voluntad. Esto contraviene el carácter vitalicio del cargo, amparado por la Carta Magna, la Ley Orgánica del Poder Público Municipal y ordenanzas y reglamentos municipales.

Mabel Sarmiento Garmendia, @mabelsarmiento. 8/1/2019.

Caracas. Ni la capital de Venezuela ni el histórico Araure, en el estado Portuguesa, tienen hoy quien les escriba. Los cronistas oficiales de ambas ciudades fueron retirados de sus cargos bajo la figura de una jubilación forzosa, que no está contemplada en las leyes que rigen la materia en el país.

“El cronista de la ciudad fue despojado de su cargo, forzando así una ausencia absoluta con una ilegal jubilación, que nunca en los tres cuartos de siglo de existencia de este honroso cargo, fue aplicada a uno en ejercicio de sus funciones en Caracas”, reclama el profesor e historiador Guillermo Durand, jubilado sin su consentimiento el 2 de octubre de 2018.

La misma medida se le aplicó a finales de 2016 a Wilfredo Bolívar, cronista oficial de Araure, municipio del estado Portuguesa, en los llanos centrooccidentales venezolanos. Ambos casos contravienen el Artículo 51 de la Carta Magna, denominado De los deberes, derechos humanos y garantías del Capítulo III; los artículos 5 y 51 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal y diversos reglamentos y ordenanzas municipales que norman el cargo del cronista oficial.

“El cargo es de carácter permanente y solo los casos de inhabilitación física o mental, la renuncia o el fallecimiento, pueden ser causa para que el Concejo Municipal designe un sustituto, siempre que llene los requisitos de ley” alega Durand, profesor, historiador egresado de la UCV y magíster en Historia de las Américas, por la Universidad Católica Andrés Bello, UCAB.

Proceso “viciado”

En una carta del 10 de diciembre de 2018, dirigida a la titular del ayuntamiento caraqueño, Erika Farías, Durand apela a la ley para que se le restituya como cronista oficial de Caracas. Y explica: “Con este proceso administrativo viciado desde el inicio, la capital de Venezuela se queda no solo sin custodio de sus archivos, sino que además no tiene ahora la pluma que hila los acontecimientos actuales, y los documenta para seguir alimentando los procesos históricos.

los cronistas oficiales quienes le toman el pulso a la historia de las ciudades. En la gráfica, el convento colonial de San Francisco, Caracas. Daguerrotipo. Rep. José J. Lugo A. / Wikimedia Commons.
Son los cronistas oficiales quienes le toman el pulso a la historia de las ciudades. En la gráfica, el convento colonial de San Francisco, Caracas. Daguerrotipo. Rep. José J. Lugo A. / Wikimedia Commons.

Dice Durand que “es obvio que lo que acecha y arremete contra el pasado y las tradiciones de Caracas, no son historiadores de oficio. Lo más indulgente que se puede decir es que se trata de una secta ocultista, como inspirada en la sociedad de estudios para la historia antigua del espíritu, que sirvió al nazismo para revisar el pasado alemán a partir de 1935 y que se conoció como Ahnenerbe”.

La pretensión de borrar el pasado

Sobre este devenir de los hechos, no vienen solos los zarpazos, dice. Los ruidos comenzaron por el año 2008 cuando el alcalde metropolitano (Caracas), Juan Barreto, y un equipo coordinado por una “experta” en asuntos históricos, esparcieron a los cuatro vientos que en Caracas el 25 de julio “no había nada que celebrar”.

“Con ello no solo se oponían a la fecha tradicional de fundación de la ciudad, sino también al festejo del Día de Caracas y otros símbolos y hechos históricos de importancia, donde se incluía el Escudo de Armas y su Himno”.

La idea estuvo ahí siempre. Y si bien es cierto que con el alcalde de Caracas Freddy Bernal hubo poco avance de estos propósitos; con los sucesores, Jorge Rodríguez y ahora Érika Farías, no se puede decir lo mismo, pues la simbología fue desapareciendo de los espacios públicos y la voz del cronista, poco a poco, silenciada.

“Sin el estorbo de un obediente cronista de la ciudad, advierte Durand, se despeja el camino para proceder a instalar el proyecto comunitario revisionista del pasado caraqueño. Viene ahora una  nueva ordenanza de cronista, que no será de Caracas, tampoco municipal como lo dice la ley, sino comunitario”.

El depuesto León de Caracas, símbolo histórico de la capital de Venezuela. Foto Daniel Hernández_El Estimulo, 8 de diciembre 2018.
El depuesto León de Caracas, emblema de la capital de Venezuela. Foto Daniel Hernández / portal informativo El Estimulo, 8 de diciembre 2018.
La india Apacuana, impuesta por la Alcaldía de Libertador (Caracas). Foto diario oficialista Ciudad Caracas.
La india Apacuana, impuesta por la Alcaldía de Libertador (Caracas). Foto diario Ciudad Caracas.

Y prosigue: “Este tendrá el infructuoso trabajo de adulterar la verdad de la historia de Caracas que se ha venido tejiendo, por decir poco, desde 1723 con Oviedo y Baños, el primer historiador de la ciudad… Buscan inútilmente inocular mentiras desde la Alcaldía de Libertador para arrasar con los iconos culturales e históricos de los caraqueños, que están probablemente arraigados en su conciencia histórica, como es el caso del león, principal símbolo de su Escudo de Armas”.

El depuesto cronista de Caracas comenta que “en su lugar pusieron la estatua de 7 metros de india Apacuana, quien fue cacique y mujer de Guaicaipuro, un referencial de las tribus indígenas que aunque tiene lugar en la historia y en el espacio cultural, no debe introducirse en la memoria urbana para borrar los cimientos de la época colonial, tal como pretende la alcaldesa Érika Farías, en el caso de la capital, con su proyecto comunal de ‘descolonizar’ a Caracas”.

Araure, golpe tras golpe

Iglesia colonial de Araure, 1750. Foto en el blog portuguesa en línea.
Iglesia colonial de Araure, 1750. Foto en el blog Portuguesa En Línea.

Durand, un hombre riguroso en su andar académico y que no desdibuja la historia, que habla de la Navidad, de los carnavales, de las esquinas de Caracas y de los políticos, no es el único que pasa por el sabor amargo de la destitución deshonrosa. Apenas tiene dos meses. Un tiempo largo para él ciertamente.

Pasando esta misma situación está el historiador, comunicador social, colaborador de esta página y cronista de la ciudad de Araure, en el estado Portuguesa, Wilfredo Bolívar, quien salió del cargo hace un año y tres meses por “apegarse a sus principios profesionales”.

Actualmente es el archivero de la Asociación Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela, ANCOV, y se le aplicó igual una jubilación forzosa. Llevaba 33 años como cronista, pero sus escritos en defensa del patrimonio histórico araureño le fueron “manchando” su hoja de vida, según los oficialistas.

1933. Monumento Batalla de Araure, al fondo la Laguna de los Muertos. Araure, Portuguesa. Foto colección digital Wilfredo Bolívar.
1933. Monumento Batalla de Araure, al fondo la Laguna de los Muertos. Araure, Portuguesa. Foto colección digital Wilfredo Bolívar.

Bolívar escribió un artículo en defensa de los campos donde se dio la histórica Batalla de Araure. Pero la Cámara Municipal lo interpretó como una “ofensa” a la majestad de esa institución edilicia y, acto seguido, los ediles se molestaron y tomaron represalias contra el cronista municipal.

“No he estado apegado a ninguna tendencia política. Mi trabajo y mis estudios siempre han estado del lado de la defensa del patrimonio cultural del municipio, y eso me ha traído varios percances”.

Cuenta que enfiló una lucha por la preservación de la quebrada Araure -la única que atraviesa la ciudad con agua cristalina- cuando el comandante de la sede de Infantería Motorizada pretendía hacer un fundo zamorano.

Hizo lo mismo cuando, a 150 metros del monumento de Araure, querían construir de manera ilegal una casa. Por esas decisiones se convirtió en una persona incómoda, lo sacaron de la oficina y fue despedido. Su posición también motivó la destitución de tres síndicos municipales.

“Pude sacar algunas cosas. Fue todo sin explicación, pero a la vez esto sentaba un precedente. Estaban dejando vacante el cargo de cronista, y así lleva todo este año (2018)”.

Bolívar -y es algo que está intentando Durand- llevó su caso a juicio. Proceso legal que se ha tardado porque algunas veces no llega el juez. Sin embargo, mantiene la esperanza de que en enero de 2019 se cierre el caso con un fallo a su favor.

Para Bolívar, quien fue también presidente de la ANCOV durante el período 1999 y 2013, este cargo es de carácter permanente, es vitalicio, y solo puede darse una ausencia total cuando fallece, renuncia, se le enajena por salud o porque falte a la moral de las leyes.

“Siendo el cronista un funcionario especial, no está sujeto a que cada tres años lo cambien. Si eso se da se relaja la norma y ocurre un efecto dominó, que ya lo estamos viendo con el caso de Caracas”.

Wilfredo Bolívar, cronista de Araure.

El procedimiento -si se produce el vacío por las razones citadas anteriormente- es que se llame a un concurso y el cronista que deja el cargo pasa a ser emérito.

Hasta los momentos ese caso solo se ha dado en San Cristóbal, comentó el historiador, con el fundador (1968) Joaquín Villamizar Molina, único sobreviviente de los inicios de la asociación, y quien a sus 95 años decidió pasar a retiro y fue nombrado cronista emérito.

Llamado a la ANCOV

Mientras Bolívar espera resolución judicial a su caso, Durand organiza su expediente y ya envió una carta al presidente de la ANCOV, Evencio Díaz, ingeniero residenciado en San Joaquín estado Carabobo. A diciembre de 2018 no había recibido respuesta.

Con estos dos casos inéditos se rompe la linealidad histórica municipal, explica Durand. En Caracas ya hay otros cambios visibles como el destrono de la efigie del león apostada en la entrada a Caracas en la autopista Valle-Coche.

Fuentes consultadas

Bolívar, Wilfredo. Cronista de Araure. Entrevista realizada en diciembre de 2018.

Durand, Guillermo. Cronista de Caracas. Entrevista realizada en diciembre de 2018.

Freytes, Raúl. Wilfredo Bolívar, el claroscuro de un cronista. En el blog Bitácora del Cronista.

Nuestros profesores: Maestría de historia de Venezuela republicana. En el blog Postgrado Historia UCV, 2012.

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