Lo más reciente

Biblioteca Febres Cordero de Mérida, patrimonio documental de Venezuela

Sala de Exposiciones de la Biblioteca Febres Cordero, Mérida-Venezuela. Foto Samuel Hurtado Camargo, octubre 16 de 2018.

Entrada a la Sala de Exposiciones de la Biblioteca Febres Cordero, Mérida-Venezuela. Foto Samuel Hurtado Camargo, 16 de octubre de 2018.

La Biblioteca Febres Cordero, por la diversidad sus colecciones, ha sido considerada como una de las bibliotecas de mayor riqueza patrimonial de Venezuela. Su colección hemerográfica solo es superada por la hemeroteca nacional.

Nombre: Biblioteca Febres Cordero.

Año: 4 de noviembre de 1978.

Tipo de patrimonio cultural: Tangible / Mueble e inmueble.

Administrador custodio o responsable: Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas de Venezuela.

Historia
Descripción
Valores patrimoniales
Situación actual
Ubicación
Fuentes consultadas

Historia

El archivo y biblioteca de los Febres Cordero. Los orígenes de la Biblioteca Febres Cordero de la ciudad de Mérida, inaugurada el 4 de noviembre de 1978, se remontan a la formación del archivo y biblioteca de la familia Febres Cordero. La misma, según estudio de la investigadora Belis Araque, se inicia con los libros, folletos, documentos, correspondencias, hojas sueltas, gacetas, etc., generados y recopilados por los hermanos Antonio (1763-1853) y León Febres Cordero Oberto (1797-1872), hijos de don Bartolomé Febres Cordero Padrón y de doña María Prudencia Oberto Farías, oriundos de los actuales estados Falcón y Zulia respectivamente.

Ambos hermanos se destacaron en la política venezolana del siglo XIX. El primero fue un reconocido jurisconsulto, letrado y comerciante de la villa de Obispos, representante de la provincia de Barinas y Apure ante el Congreso de la Gran Colombia en 1827, diputado y senador del congreso entre 1830 hasta 1848, con una amplia trayectoria en la actividad comercial de los llanos barineses. Mientras que el segundo fue un prócer de la guerra de Independencia, con una amplia participación en la vida política y militar de Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela, triunfador de la batalla de Coplé durante la Guerra Federal. Ambos personajes, fenecidos en la ciudad de Mérida, legaron un importante patrimonio documental, cuya labor fue continuada por sus parientes: el obispeño Foción (1831-1911), Bartolomé (m. 1863) y Fabio Febres Cordero Díaz Viana, hijos de don Bartolomé Febres Cordero Oberto y doña Josefa Díaz Viana.

Desde su inauguración la Sala Febres Cordero se convirtió en un espacio de referencia para la investigación. Foto Colección Biblioteca Febres Cordero.

Don Tulio Febres Cordero organizó y enriqueció con ahínco el archivo y biblioteca heredado de sus ascendientes. Foto colección Biblioteca Febres Cordero.

Siguiendo con esa tradición, don Tulio Antonio Febres Cordero (1860-1938), nieto de Antonio Febres Cordero Oberto e hijo de Foción Febres Cordero Díaz Viana y de Georgina Troconis y Andrade, será quien con mayor ahínco organizará, clasificará y enriquecerá ese patrimonio documental heredado. Belis Araque sostiene que don Tulio, “movido en su interés por la investigación histórica y de su acucioso oficio de bibliógrafo, tipógrafo, periodista e historiador, logró a su vez acumular una “extraordinaria colección bibliohemerográfica y documental conformada por libros, folletos, manuscritos, hojas sueltas, fotografías y una amplia colección de periódicos de la Venezuela del siglo XIX y principios del siglo XX”.

Tras la muerte de don Tulio, su hijo Rafael Febres Cordero Carnevali custodió y enriqueció la biblioteca y archivo de los Febres Cordero. Foto Biblioteca Febres Cordero.

Tras la muerte de don Tulio, su hijo Rafael Febres Cordero Carnevali enriqueció el legado documental de la familia. Foto colección BFC.

Tras la muerte del Patriarca de las Letras Merideñas, acaecida un 3 de junio de 1938, le correspondió a su hijo José Rafael Febres Cordero Carnevali (1898-1974), asumir la guarda y custodia del archivo y biblioteca de sus antepasados. Este enriqueció dicho patrimonio con bibliohemerografía y documentación relacionada con su actuación en diferentes instituciones públicas y privadas entre los años 1930 y 1960. En aquellos momentos, refiere el acucioso investigador Lubio Cardozo, “don José”, consciente de la trascendencia de la colección que estaba bajo su responsabilidad, permitía la consulta de allegados y amigos que así se lo solicitaban.

De legado familiar a patrimonio venezolano 

El 3 de marzo de 1974 muere José Rafael Febres Cordero Carnevali. Su desaparición física encendía las alarmas acerca del destino de la biblioteca familiar que, en algunos casos, corría el riesgo del ser desmembrada o vendida por sus descendientes. Así, el 25 de noviembre de 1976, en el periódico El Vigilante se advertía sobre la posibilidad de traslado de la colección a otros lugares de Venezuela, ya que en Mérida no había institución alguna que le diera el “trato que se merecía”.

Meses después, el 15 de septiembre de 1977, se informaba en el mismo rotativo de que la sucesión Febres Cordero había decidido donar al Estado venezolano, a través del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional, su archivo y biblioteca con “la expresa condición de que esa biblioteca no salga de Mérida”, que contara con una sede propia, “con servicios de microfilmación y adecuados servicios de mantenimiento y conservación”.

A fin de concretar la donación, el doctor Adán Febres Cordero, en nombre de la sucesión Febres Cordero, mediante comunicado fechado en Caracas el 31 de octubre de 1977, autorizó al Instituto Autónomo Biblioteca Nacional para que procediera a realizar en Mérida el diagnóstico, inventario y procesamiento técnico de las colecciones que integraban “la biblioteca y hemeroteca Tulio y José Rafael Febres Cordero”. Para tales trabajos quedó facultada “expresamente” la licenciada Beatriz Martínez de Cartay, quien tuvo a su disposición la colaboración de la referida sucesión.

Mientras se realizaban esas labores, Virginia Betancourt Valverde, directora general de Biblioteca Nacional, gestionaba ante las instancias regionales y nacionales la posibilidad de adquirir una sede propia para albergar la colección. Al respecto, en carta del 30 de enero de 1978, solicitó al doctor Jacobo Senior, presidente de la Corporación de Los Andes (Corpoandes), el otorgamiento mediante comodato de la casona de la antigua hacienda La Isla, como “sitio definitivo para la Biblioteca y Hemeroteca Tulio y José Rafael Febres Cordero”, por sugerencia del gobernador del estado Mérida, doctor Rigoberto Henríquez Vera.

La casona de la antigua hacienda La Isla fue sede de la Biblioteca Febres Cordero durante 16 años años. Foto Colección Biblioteca Febres Cordero, Mérida-Venezuela.

La casona de la antigua hacienda La Isla fue sede de la Biblioteca Febres Cordero durante 16 años años. Foto Colección Biblioteca Febres Cordero, Mérida-Venezuela.

La familia Febres Cordero. Sentado, de der. a izq., Tulio Febres Cordero y su padre, Foción Febres Cordero, hijo de Antonio Febres Cordero Oberto. Foto Biblioteca Febres Cordero.

Familia Febres Cordero. Sentados, de der. a izq., Tulio Febres Cordero y su padre, Foción Febres Cordero, hijo de Antonio Febres Cordero Oberto. Foto cortesía Biblioteca Febres Cordero.

Días después, el 2 de febrero, la titular de Biblioteca Nacional solicitó al doctor José Salcedo Bastardo, ministro de Estado, su apoyo en las diligencias para que “la valiosa colección Febres Cordero, de gran importancia para el desarrollo cultural regional y nacional, se reubique en lugar digno, conveniente para su conservación y grato a la familia donante”.

Al poco tiempo se obtuvo el comodato requerido. Este hecho se puede evidenciar en un oficio emitido por el gobernador de la entidad merideña, de fecha 13 de marzo de 1978, dirigido a Beatriz Martínez de Cartay, “directora de la Biblioteca Tulio Febres Cordero”. En el mismo acusa recibo de su correspondencia del 29 de febrero y le agradece la deferencia sobre los conceptos emitidos de su “modesta” participación “en los logros obtenidos en favor de esa meritoria institución”, aguardando la esperanza -afirmaba el mandatario regional- “de que el invalorable patrimonio que para la cultura merideña significa esta Biblioteca (sic), sea aprovechada por los amantes de la investigación cultural e histórica”.

Archivo y biblioteca de los Febres Cordero antes de ser donados al Instituto Autónomo Biblioteca Nacional. Foto colección Biblioteca Febres Cordero, Mérida-Venezuela.

Archivo y biblioteca de los Febres Cordero antes de ser donados al Instituto Autónomo Biblioteca Nacional. Foto colección Biblioteca Febres Cordero, Mérida-Venezuela.

Inmediatamente se efectuaron los trabajos de limpieza, acondicionamiento y rehabilitación de la casona de la antigua hacienda La Isla, y se trasladó la colección que estaba ubicada en la casa familiar de los Febres Cordero, localizada en la avenida 4 (Bolívar), entre las calles 19 (Fernández Peña) y 20 (Federación), al frente de la actual Biblioteca Bolivariana. Luego de una ardua labor de más de seis meses todo estaba listo para su apertura al público.

La Sala Febres Cordero 

Inicialmente se tenía previsto inaugurar la biblioteca el 11 de noviembre de 1978. Sin embargo, se adelantó la fecha para el día 4 de ese mes, a fin de coincidir con la visita que el entonces presidente de la República, Carlos Andrés Pérez, realizaba a la entidad andina.

El presidente Carlos Andrés Pérez junto a Virginia Betancourt en la inauguración de la Sala Febres Cordero, noviembre 4 de 1978. Foto Colección Biblioteca Febres Cordero.

El presidente Carlos Andrés Pérez junto a Virginia Betancourt en la inauguración de la Sala Febres Cordero, noviembre 4 de 1978. Foto Colección Biblioteca Febres Cordero.

La actividad, que contó con la presencia del mandatario nacional y diferentes figuras de la vida política regional, se realizó según lo programado en un sencillo evento en el que hubo una importante participación de la sociedad merideña.

En la ocasión, la directora de Biblioteca Nacional, Virginia Betancourt Valverde, pronunció las palabras de apertura. Acto seguido, el doctor Adán Febres Cordero expresó sus palabras en nombre de la familia Febres Cordero.

Posteriormente, ambos representantes suscribieron el acta de donación de la colección. Asimismo, se entregaron diplomas de reconocimientos a la familia donante, al gobernador del estado Mérida, al presidente de Corpoandes y a la profesora Carmen Delia Bencomo de Rodríguez. El evento, que fue amenizado por la Orquesta Típica del Estado Mérida, finalizó con un brindis entre los presentes.

De esta forma, con el nombre de Sala Febres Cordero, adscrita a la Dirección de Bibliografía General de Biblioteca Nacional y luego a la Dirección de Libros Raros y Manuscritos, quedaba a disposición de la colectividad merideña y venezolana uno de los más importantes repositorios documentales existentes en el país. Una referencia obligatoria para la investigaciones sociohistóricas y culturales, la cual, además de la biblioteca y archivo de los Febres Cordero, fue enriquecida en esos momentos por la donación del gobernador del estado de la Biblioteca de Escritores Merideños y la colección de retratos de personalidades merideñas realizadas el pintor Iván Belsky.

Durante los primeros años (1978-1982), bajo la dirección de Beatriz Martínez de Cartay, se emprendió la ardua labor de organización, clasificación y catalogación de la colección. Actividad en la que le seguirán sus posteriores directoras, Melva Carrillo de Szinetar (1982-1984), Belis Araque de Silva (1984-1986), Orfilia Márquez (1986), Asiloé Rodríguez de Mora (1987-1993) y Egla Charmel (1994-1999).

Igualmente, a lo largo de los años adquirió en custodia documentos manuscritos de los siglos XVI al XVIII pertenecientes a la gobernación del estado, y recibió en donación la colección hemerográfica del siglo XX de la familia Reinoso Colmenares y la biblioteca y hemeroteca del doctor Salvador de la Plaza.

La larga lucha por una nueva sede 

Casona de la hacienda La Isla, sede de la biblioteca entre 1978 y 1994. Foto Colección Biblioteca Febres Cordero, Mérida-Venezuela. Dig. BFC.

Casona de la hacienda La Isla, sede de la biblioteca entre 1978 y 1994. Foto Colección Biblioteca Febres Cordero, Mérida-Venezuela. Dig. BFC.

Una vista del patio de la antigua casona del parque La Isla. Foto Colección Biblioteca Febres Cordero, Mérida-Venezuela. Dig. BFC

Una vista del patio de la antigua casona del parque La Isla. Foto Colección Biblioteca Febres Cordero, Mérida-Venezuela. Dig. BFC

El parque La Isla ofrecía una belleza natural muy estimada por los usuarios y trabajadores de la Sala Febres Cordero. Sin embargo, por las características de la edificación y del entorno, se evidenció que las condiciones ambientales del lugar “eran inadecuadas para la apropiada conservación de las colecciones”.

En 1982 la sala tuvo que cerrar temporalmente sus puertas a raíz de la caída de dos árboles sobre los techos del depósito. Este hecho, junto con el incremento progresivo de las colecciones por las sucesivas donaciones y la solicitud por parte de la directiva de Corpoandes del finiquito del comodato, motivó a partir de 1987 a la realización de gestiones para la búsqueda de una sede más apropiada para la institución, en la que se garantizara una mejor conservación de las colecciones.

Al respecto, la directora de Biblioteca Nacional, Virginia Betancourt Valverde, promovió una serie de gestiones ante la Universidad de Los Andes, logrando la buena disposición del rector, doctor Pedro Rincón Gutiérrez, quien manifestó la posibilidad de trasladar la sala a la antigua sede del edificio del rectorado o bien, al edificio del antiguo Colegio San José (actual sede la Escuela de Música), adquirido en ese momento mediante comodato. No obstante, por las características del inmueble, el traslado no se concretó.

En julio de 1992 la directora de la Sala Febres Cordero, Asiloé de Mora, manifestaba en el periódico El Vigilante la necesidad de una nueva sede para la institución, ya que además de la reiteración de entrega del lugar, se añadía la falta de espacios para las colecciones, lo cual estaba ocasionando hacinamiento. Según la directora, el Ministerio de Desarrollo Urbano (Mindur) había elaborado un informe y “dado un visto bueno para una futura sede”. No obstante, el proyecto tampoco fue realizado.

Finalmente, tras largas disputas, la alcaldía del municipio Libertador expropia en 1993 una construcción que se estaba efectuando al frente de la plaza Bolívar y, mediante acuerdo con los promotores del inmueble, logra que un espacio de 900 metros cuadrados del llamado edificio El Fortín sea otorgado a la municipalidad, el cual se dispuso para la nueva sede de la Sala Febres Cordero.

Una vez culminada la construcción de la edificación, en septiembre de 1994, Virginia Betancourt suscribió un acuerdo con los representantes de la alcaldía a fin de definir la entrega mediante comodato del inmueble e iniciar el traslado y organización de las colecciones en la nueve sede. Para tal efecto, el espacio fue adaptado a las exigencias y requerimientos de las colecciones, estableciéndose las diferentes áreas en función de los usos tanto por los usuarios como por los trabajadores. Igualmente, atendiendo la importancia de las colecciones, mediante resolución del 11 de noviembre de 1994, el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional elevó la Sala Febres Cordero a la categoría de biblioteca, lo cual le permitió ampliar sus funciones y contar con un directorio.

La Biblioteca Febres Cordero y sus vicisitudes

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Luego de varios años de búsqueda, la nueva sede de la ahora Biblioteca Febres Cordero, ubicada al frente de la plaza Bolívar, fue inaugurada el 29 de enero de 1995, en un singular evento que contó con la presencia de la directora de Biblioteca Nacional, Virginia Betancourt, el alcalde Simón Valdez, la primera dama del estado, y monseñor Baltazar Porras. En el acto, Betancourt Valverde pronunció el discurso de orden, y se abrieron las exposiciones temporales “Memoria y Presagio: 89 años de El Universal” y “Venezuela: tierra mágica”.

Fachada del edificio El Fortín, sede de la Biblioteca Febres Cordero, 1994. Foto Colección Biblioteca Febres Cordero. Dig. BFC

Fachada del edificio El Fortín, sede de la Biblioteca Febres Cordero, 1994. Foto Colección Biblioteca Febres Cordero. Dig. BFC.

Desde entonces, la Biblioteca Febres Cordero continuará con su labor de conservación, promoción y difusión del patrimonio documental y bibliohemerográfico. A la vez, seguirá ampliando sus colecciones al incorporar -bajo custodia en un principio- la biblioteca del antropólogo y lingüista Julio César Salas (1999) y el archivo de la Casa Burguera de Tovar (2005).

A pesar de su importancia, en la última década la biblioteca enfrentará algunas vicisitudes como el hurto en dos ocasiones de sus equipos de computación, la falta de presupuesto y dotación de equipamiento y materiales para la conservación de las colecciones, así como la poca incorporación de personal de relevo.

Sin embargo, gracias al esfuerzo y compromiso de sus trabajadores, presta sus servicios al público de lunes a sábado, constituyendo la única institución bibliotecaria en la región que mantiene sus puertas abiertas de forma permanente.

Descripción

Planta física. La Biblioteca Febres Cordero ocupa un área de 900 metros cuadrados de la segunda planta del edificio Centro Comercial El Fortín, ubicado al frente de la plaza Bolívar de la ciudad de Mérida. Se accede a esta a través de un sistema de escaleras localizadas en el lateral izquierdo de la edificación.

Sala de consulta de la Biblioteca Febres Cordero. Foto Samuel Hurtado Camargo, octubre 16 de 2018.

Sala de Exposiciones de la Biblioteca Febres Cordero en la actualidad. Mérida – Venezuela. Foto Samuel Hurtado Camargo, octubre 16 de 2018.

La planta física de la institución se encuentra estructurada en una serie de áreas distribuidas en:

  • Sala de Exposiciones, comprende la entrada y pasillo principal de la biblioteca, destinada principalmente a la presentación de exposiciones temporales de temas diversos sobre la historia o efemérides vinculados con la región merideña, y a la muestra de artistas populares;

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

  • La Sala de Consulta, con un mobiliario conformado por 12 mesas y 42 sillas. Cuenta con 4 lectores de microfilmes, de uso para los usuarios que realizan investigación de las colecciones en originales o en microfilmes. Este espacio también es usado para la lectura de la prensa diaria y para la asesoría de los investigadores;

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

  • El Área Administrativa, compuesta por los espacios de la secretaría, dirección y procesos técnicos. Entre esta área y la sala de consulta se exhibe una muestra de las piezas arqueológicas coleccionadas por don Tulio Febres Cordero y algunos equipos usados en la Tipografía El Lápiz;
  • El Salón de Usos Múltiples, con capacidad para atender 50 personas, es utilizado para la presentación de foros, conferencias, proyecciones de documentales, realización de talles, cursos o cualquier otro tipo de actividades académicas y culturales;
  • El Área de Mantenimiento, de uso interno para los trabajadores y usuarios, y finalmente,
  • El Depósito, principal espacio de la institución donde se albergan las diferentes colecciones que integran la biblioteca a través de un sistema de estanterías y en unidades de conservación libres de ácido. 
Estantería de la colección de la biblioteca. Foto cortesía Biblioteca Febres Cordero, Mérida-Venezuela.

Estantería de la colección de la biblioteca. Foto cortesía Biblioteca Febres Cordero, Mérida-Venezuela.

Fondos documentales. Las colecciones de la Biblioteca Febres Cordero se encuentran organizadas según sus tipologías, características y procedencias, en cuatro secciones:

  • Sección Bibliográfica, compuesta por 3726 empastados y más de 12 682 títulos. Está integrada por obras venezolanas (libros, folletos y hojas sueltas) publicadas entre los siglos XIX al XXI, vinculadas con la historia y la cultura merideña y venezolana; las publicaciones oficiales (gacetas, diarios de debates, memorias y cuentas, ordenanzas, discursos, leyes, decretos, estadísticas) venezolanas de los siglos XIX hasta el presente, emitidas por el gobierno nacional, regional y municipal; y las obras extranjeras editadas en otros países, que datan del siglo XVI hasta la primera mitad del siglo XX. Diversas obras de esta sección constituyen piezas únicas o incunables, por lo que han sido consideradas Libros Raros, como el L-Anneis Senecae, impreso en Basilea (Suiza) en 1529.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

  • Sección Hemerográfica, con 3076 títulos y 61 710 ejemplares, representa una de las más grandes y completas colecciones hemerográficas de Venezuela, con piezas del siglo XIX y principios del siglo XX. Está conformada por periódicos, revistas y boletines (de literatura, historia y economía) impresos en los diferentes estados de Venezuela, así como en países caribeños, sudamericanos, europeos (Francia, España, Bélgica, Holanda) y norteamericanos. La mayoría de los ejemplares están disponibles en microfilmes. Esta sección es enriquecida permanentemente por la incorporación de revistas y boletines obtenidos por el cumplimiento de la Ley de Depósito Legal.
  • Sección de Manuscritos, constituida por más de 30 000 piezas, originales y copias. Es la sección de mayor diversidad temática. Está compuesta esencialmente, según estudio de Hancer González, “por el acervo documental producido, recibido, acumulado y conservado por la familia Febres Cordero, de procesos históricos y culturales de diversas épocas que abarcan desde el período de la Colonia hasta 1950, y desarrolladas en diferentes espacios de la geografía nacional”. Esta sección se encuentra clasificada a su vez en cuatro subsecciones: documentos históricos, compuesta por manuscritos relacionados con Mérida, Coro, Apure, Barinas, Carabobo, Zulia, Trujillo y Táchira, que van desde el siglo XVI hasta mediados del siglo XX. La documentación más antigua de estas son los libros de actas del Cabildo de Mérida de 1569 sobre mercedes de tierras; el archivo de Tulio Febres Cordero (1860-1938) y otros personajes de la familia, se compone de las correspondencias (enviadas y recibidas) y los diversos manuscritos de don Tulio Febres Cordero, Antonio Febres Cordero Oberto (1763-1853), León Febres Cordero Oberto (1797-1892), Foción Febres Cordero Díaz Viana (1831-1911), Fabio Febres Cordero Díaz Viana, Bartolomé Febres Cordero Díaz Viana, Foción Febres Cordero Troconis, Tulio Febres Cordero, Antonio Febres Cordero Troconis (1872-1947), José Rafael Febres Cordero Carnevali (1898-1974), Georgina Febres Cordero (1861-1925) y Sofía Febres Cordero Quirós; el archivo de Julio César Salas y el archivo de Casa Burguera de Tovar.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

  • Sección Audiovisual, integrada por fotografías de Mérida, impresas y digitales, de finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, carteles, plegables, tarjetas postales, obras pictóricas, libros en formatos de CD, CDs de música incorporados por cumplimiento de la Ley de Depósito Legal, y la colección de imagotipos realizados por Tulio Febres Cordero y José Rafael Febres Cordero Carnevali.

Valores patrimoniales

La Biblioteca Febres Cordero, por la diversidad sus colecciones, ha sido considerada como una de las bibliotecas de mayor riqueza patrimonial del occidente del país y de las pocas del territorio venezolano. Posee una de las más importantes colecciones de periódicos y publicaciones oficiales de la nación. Según Virginia Betancourt Valverde, es la segunda en importancia en el país después de la hemeroteca nacional, y “compite” con esta en cuanto a títulos del siglo XIX, así como en publicaciones de los años 40 y 50 de ese siglo, “especialmente en textos oficiales y de la Iglesia”.

La Biblioteca Febres Cordero de Mérida permite la lectura de la prensa diaria de la ciudad. Foto Samuel Hurtado Camargo, octubre 5 de 2018..

La Biblioteca Febres Cordero de Mérida permite la lectura de la prensa diaria de la ciudad. Foto Samuel Hurtado Camargo, octubre 5 de 2018.

Desde su inauguración la Sala Febres Cordero se convirtió en un espacio de referencia para la investigación. Foto Colección Biblioteca Febres Cordero.

Desde su inauguración la Sala Febres Cordero se convirtió en un espacio de referencia para la investigación. Foto Biblioteca Febres Cordero.

Por tales razones, desde su inauguración en 1978 hasta la actualidad, se le ha reconocido como uno de los espacios de referencia y consulta obligatoria para los investigadores de las Ciencias Sociales. Es a su vez, una de las instituciones ejemplo de la gestión bibliotecaria del país, con una amplia política editorial que les ha permitido, mediante convenio con otros organismos, la publicación a través de reediciones de las obras de don Tulio Febres Cordero, y autores y temas merideños, que suman en su haber más de 30 títulos.

Según estudios de la investigadora Belis Araque, la Biblioteca Febres Cordero ha “contribuido significativamente con el desarrollo de la historia regional y local, satisfaciendo las necesidades de información de los tesistas, investigadores y estudiosos de la historia regional del occidente venezolano, facilitándoles, a través de sus diferentes servicios el acceso, la rica información contenida en sus valiosas colecciones”.

Certificado de inscripción de la colección de la Biblioteca Febres Cordero en el Registro General del Patrimonio Cultural Venezolano, emitido por el IPC.

Registro de la colección de la Biblioteca Febres Cordero como bien de interés cultural de la nación, por el IPC.

El 14 de mayo de 2016 el Instituto de Patrimonio Cultural de Venezuela, IPC, en reconocimiento de los valores bibliohemerográficos, documentales y tecnológicos de la Biblioteca Febres Cordero, “que son testimonios significativos del patrimonio cultural mueble de la nación”, emitió un certificado de inscripción de sus colecciones en el Registro General del Patrimonio Cultural Venezolano bajo el código VE-IPC-0000245, adquiriendo desde entonces la denominación de bien de interés cultural de la nación.

Situación actual

La Biblioteca Febres Cordero carece de equipamiento y materiales libres de ácido para la conservación y preservación de las colecciones. Parte de los equipos de computación fueron objeto del hurto.

Filtraciones en el techo de la sede de la Biblioteca Febres Cordero, Mérida-Venezuela. Foto Biblioteca Febres Cordero

Filtraciones en el techo de la sede de la Biblioteca Febres Cordero, Mérida-Venezuela. Foto Biblioteca Febres Cordero

Por las filtraciones, los trabajadores de la biblioteca han reubicado las colecciones dentro del depósito. Foto cortesía Biblioteca Febres Cordero.

Por las filtraciones, los trabajadores de la biblioteca han reubicado las colecciones dentro del depósito. Foto cortesía Biblioteca Febres Cordero.

La edificación presenta problemas de filtraciones motivado en gran medida al vencimiento de la capa asfáltica del techo, lo que ha ocasionado que en diversas ocasiones se haya procedido al cambio de ubicación de las colecciones dentro del depósito.

Ubicación

Edificio Centro Comercial El Fortín, 2da planta, avenida 3 Independencia, frente a la plaza Bolívar. Sagrario, parroquia Sagrario, municipio Libertador, estado Mérida, Venezuela.

Fuentes consultadas

Araque, Belis. Archivos familiares: archivo familia Febres Cordero. En Boletín del Archivo General del Estado Mérida. Año 7, N° 4, pp. 115-123. Enero-diciembre 2004.

Araque, Belis. La biblioteca Febres Cordero y su contribución a la historia regional. En Presente y Pasado. Año 8, Vol. 8, N° 16, pp. 33-48. Universidad de Los Andes, Mérida (Venezuela), julio-diciembre 2003.

Araque, Belis. La política editorial de la Biblioteca Febres Cordero. En Foro: La Biblioteca Febres Cordero: 40 años de historia, cultura y patrimonio. 2do. Congreso de Mérida. Mérida-Venezuela, 11 de octubre de 2018.

Betancourt Valverde, Virginia. Carta a Jacobo Senior, presidente de Corpoandes. Caracas, 30 de enero de 1978, 1 folio (28 x 22 cm). Colección Archivo Biblioteca Febres Cordero, Mérida.

Biblioteca Febres Cordero [Catálogo]. Biblioteca Nacional, Caracas, 1995; 20 pp.

Biblioteca Febres Cordero [Tríptico]. Biblioteca Nacional / Red de Bibliotecas, Mérida,

Conversaciones con el personal de la Biblioteca Febres Cordero. Mérida, octubre-noviembre de 2018.

Febres Cordero, Adán. Carta para Beatriz Martínez de Cartay. Caracas, 31 de octubre de 1977, 1 folio (25 x 19 cm). Colección Archivo Biblioteca Febres Cordero, Mérida.

González, Liliana. Definirán entrega del local para Sala Febres Cordero. En El Vigilante, p. 4. Mérida, 18 de septiembre de 1994.

González Sierralta, Hancer. La Biblioteca Febres Cordero y la documentación del período de Independencia Gran Colombia (1810-1830). En Anuario GRHIAL. N° 5, pp. 71-84. Universidad de Los Andes, Mérida-Venezuela, enero-diciembre 2011.

González Sierralta, Hancer. Tres momentos en la evolución institucional de la Biblioteca Febres Cordero. En Foro: La Biblioteca Febres Cordero: 40 años de historia, cultura y patrimonio. 2do. Congreso de Mérida. Mérida-Venezuela, 11 de octubre de 2018.

Hernández, Nelly. Entre bongos y canoas: Antonio Febres Cordero y el comercio barinés. En Haciendo Memoria. N° 11, pp. 13-20. Centro de Investigaciones Sociohistóricas Dr. Virgilio Tosta, Barinas. Enero-junio 2016.

Hernández, Nelly. Tulio Febres Cordero y Gonzalo Picón Febres: su relación personal e intelectual desde su vinculación epistolar. En Foro: La Biblioteca Febres Cordero: 40 años de historia, cultura y patrimonio. 2do. Congreso de Mérida. Mérida-Venezuela, 11 de octubre de 2018.

Maldonado, Mauren. La foliografía de los Andes. Valoración histórica, estética, artística y social. En Foro: La Biblioteca Febres Cordero: 40 años de historia, cultura y patrimonio. 2do. Congreso de Mérida. Mérida-Venezuela, 11 de octubre de 2018.

Nieto Ardila, María Sobeira. La Biblioteca Febres Cordero: actualidad y destino. En Foro: La Biblioteca Febres Cordero: 40 años de historia, cultura y patrimonio. 2do. Congreso de Mérida. Mérida-Venezuela, 11 de octubre de 2018.

No se va de Mérida la biblioteca de don Tulio Febres Cordero, patriarca de las letras merideñas. En El Vigilante, p. 1. Mérida, 15 de septiembre de 1977.

¿Se irá de Mérida la biblioteca de don Tulio Febres Cordero, patriarca de las letras merideñas? En El Vigilante, p. 1. Mérida, 25 de noviembre de 1976.

Quintero, J. E. Sede propia requiere Sala Tulio Febres Cordero en Mérida. En El Vigilante, p. 19. Mérida, 11 de julio de 1992.

Sosa Pérez, Ramón. Discurso de orden pronunciado en el Concejo Municipal de Libertador en el marco de la conmemoración de los 40 años de la Biblioteca Febres Cordero. Mérida, 6 de noviembre de 2018.

Segunda planta de nuevo Fortín será para la Sala Febres Cordero: prometió Alcalde. En Frontera, s/p. Mérida, 18 de diciembre de 1993.

Virginia Betancourt visitó al gobernador Rondón Nucete. En Frontera, s/p. Mérida, 15 de julio de 1990.

Investigación: Samuel Leonardo Hurtado Camargo, @hurtadosamuel. Historiador, investigador en el ámbito patrimonial

Contenido relacionado

Monumento a Tulio Febres Cordero, Mérida

Monumento a Julio César Salas, el amerincanista merideño

Bandas roba bronce hurtan otras 3 estatuas en Mérida

Roban escultura de Febres Cordero y mutilan la del Gabo

No era un muerto, ¡era la estatua de don Tulio!

“La conversación”, el monumento que sentó a hablar a Colombia y Venezuela

Monumento a las Cinco Águilas Blancas, Mérida

Anuncios

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: