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Simón Díaz, el Tío que arrulló a Venezuela

Simón Díaz, cantautor venezolano. Cultor de la tonada llanera y autor de Caballo viejo. Patrimonio inmaterial de Venezuela.

El rosto de Simón Díaz, un fragmento de la tonada Querencia y su firma en el pavimento del icónico bulevar de Sabana Grande , en Caracas. Foto Vicente Quintero / Commons Wikimedia, abril 2018.

Simón Díaz, fue uno de los más relevantes cantautores venezolanos. Desde Barbacoas (Aragua, Venezuela), donde nació el 8 de agosto de 1928, salió a cantar la tonada como nadie lo hizo jamás, a hacer que su “Caballo viejo” galopara por medio mundo y a convertirse en el Tío que arrulló a toda una nación. 

Alfonso L. Tusa C. 8/8/2018.

Tal vez una de las facetas más celebradas de Simón Díaz sea una que animaba al auditorio cada vez que participaba como presentador de algún programa televisivo, radial o en vivo, o justo antes de sus temas musicales. Hablaba con tal propiedad, a tal velocidad y con tal elocuencia que costaba creer que todo lo que decía era improvisado. Así de enfocado y apasionado era Simón.

Creatividad e iniciativa entremezcladas con tal esmero que motivaba a todo un auditorio, a todo un equipo de trabajo a creer en sí mismo, a llenarse de valor y empeño de que con mucho trabajo y dedicación podíamos alcanzar grandes metas. Solo con escuchar una de aquellas improvisaciones el ambiente burbujeaba de una alegría contagiosa y las risas eran inevitables. Por eso al escuchar una canción de Simón Díaz el alma adquiere esa mezcla de fortaleza y ductilidad, ese equilibrio emocional, ese impulso extra que se necesita para empezar un nuevo intento por salir adelante.

Coplas olímpicas

Simón Díaz, cantautor venezolano. Cultor de la tonada llanera y autor de Caballo viejo. Patrimonio inmaterial de Venezuela.

Simón Díaz por el dibujante venezolano Roberto Weil.

Siempre había una expresión de fraternidad, de amplitud, de integración en el rostro de Simón, parecía que en cada una de sus conversaciones estuviese componiendo una canción que desperdigaba la esencia del costumbrismo y las tradiciones para neutralizar los ácidos más corrosivos de la idiosincrasia venezolana. Sus manos abiertas transmitían seguridad, armonía, perseverancia por un mañana mejor, por un amanecer de la justicia amarrada a las acciones de las personas.

Uno de los gestos memorables de Simón ocurrió días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de 1996 en Atlanta, Estados Unidos. Simón se presentó con su cuatro en la villa olímpica y compartió con los atletas venezolanos, cantó Caballo viejo, El alcaraván y Sabana. El sentimiento de afecto, de respeto, de compenetración rezumaba en la mirada de los atletas. De pronto armaron una rueda y Simón llamaba uno por uno a los atletas para cantar a dúo. Antes de la competencia ya tenían la esencia del autoestima disparada al infinito. Se podrá decir que cualquier artista hubiese ido a cantarle a los atletas si era financiado por un canal televisivo, solo que la presencia, la sinceridad, el esmero con el cual Simón se entregó en aquel acto, crispan los labios y erizan la piel.

Durante la década de 1970, Simón tenía un programa en Radio Rumbos llamado “Rumbos, coplas y canciones”, luego del noticiero de las seis de la tarde, transmitían “Julián y Chuchín. Dos vivianes de postín” e inmediatamente la noche temprana tomaba matices de las más impensadas manifestaciones culturales. Quizás fue uno de los últimos, o el último programa radial donde asistían aficionados, simples oyentes, animados por el positivismo y la chispa humorística de Simón. Venían desde distintas partes del país con alguna poesía, canción, trabalenguas, o adivinanza. Era tal la armonía de Simón, que los participantes actuaban con gran naturalidad para ser un espacio que se transmitía en vivo. El programa duraba treinta minutos, pero siempre parecía que eran quince o diez. Entre las ocurrencias, las observaciones y las sorpresas de Simón, el tiempo se suspendía y la tristeza embargaba a los radioescuchas cuando sonaba el pasaje que identificaba al espacio.

El atrilero de San Juan

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Simón Narciso Díaz Márquez nació el 8 de agosto de 1928 en Barbacoas, estado Guárico, ahora estado Aragua (centro norte de Venezuela), a las ocho de la mañana. Conoció  la maravilla de la música de la mano de su padre Juan. Quizás ese detalle le hizo extrañar más a su progenitor cuando este falleció en 1940. Simón, como el mayor de ocho hermanos debió asumir el papel de sostén de hogar junto con su madre María. La primera decisión que tomaron fue mudarse a San Juan de los Morros.

Luego de terminar sus estudios de primaria y recibir las primeras lecciones formales de música con el maestro Ramón Ziegler, cuando contaba 15 años, el primer trabajo de Simón Díaz fue como atrilero de la orquesta Siboney. Amenizaba los preliminares de las fiestas con su agudeza humorística, bajo el apodo del Chato, porque se parecía al Chato Ortín, un comediante anterior a Cantinflas. Se había aprendido de memoria las letras del repertorio de la orquesta. Cierta ocasión el cantante tuvo inconvenientes de salud y el dueño de la orquesta le pidió que cantara el bolero “Dos Almas” del compositor argentino Domingo Fabiano. Simón asumió el reto pero en plena interpretación se le olvidó la letra de la canción por lo cual improvisó con sonidos guturales, ocurrencia aplaudida por el público.

Caracas a través de Sabana

Durante un atardecer de finales de 1948, Simón dejó viajar la mirada en la lejanía de los campos de San Juan de los Morros. Allí quizás empezó a componer los versos de Sabana, una de sus canciones más emblemáticas: “Sabana, sabana… Con tu brisa de mastranto / Tus espejos de laguna, / Centinela de palmeras, / que se asoman con la luna. Aquí me quedo contigo / aunque me vaya muy lejos. / Como tórtola que vuela / Y deja el nido en el suelo”.

En medio de la penumbra reafirmó la decisión de mudarse con la familia a Caracas, a la vez que empezaba a escribir en su mente la letra de una de sus canciones más profundas. En la gran urbe empezó a trabajar como cobrador en el Banco Venezolano de Crédito. Ante un anuncio que lee en una casa empieza a recibir clases de piano del compositor, pianista y docente Teófilo León. Luego se adentró más en la música al inscribirse en el turno vespertino de la Escuela Superior de Música luego de aprobar el examen que le practicara el músico, docente y director de orquesta Vicente Emilio Sojo, allí permaneció durante 6 años.

A mediados de la década de 1950, Simón Díaz era conocido en todo el país por su programa radiofónico El llanero, en el cual mezclaba la comedia con un repertorio de canciones propias que lo convirtieron en uno de los artistas más populares.

Simón Díaz, cantautor venezolano. Cultor de la tonada llanera y autor de Caballo viejo. Patrimonio inmaterial de Venezuela.

Simón Díaz junto con su familia. Foto Revista Dominical / David Maris, 2008.

En 1961 contrae nupcias con Betty García Urbano y procrean tres hijos: Bettsimar, Simón y Juan Bautista Díaz García. Solo la muerte pudo separarlos. De esa época es una colorida anécdota con su hermano Joselo. Una tarde Simón llega a la casa y encuentra a Joselo entregándole a su madre unos regalos de mucho valor. Ante aquella escena Simón preguntó de donde había sacado el dinero para comprar todo aquello. Joselo respondió que de sus empleos en Radio Caracas, con Chuchín Marcano y con Julián Pacheco. De inmediato Simón replicó:“Yo aquí gano mil bolívares nada más y ya estoy casado, así que dile por ahí, a toda la gente que anda contigo, que hay un hermano tuyo que es mejor que tú, ¿oíste?”.

Rescate de la tonada

Simón Díaz advierte el peligro de extinción que corre la tonada llanera a mediados de la década de 1950, debido a que los ganaderos decidieron mecanizar el proceso de ordeño de las vacas para compensar el déficit de producción lechera, con lo cual el oficio de ordeñador tendería a desaparecer y con él las canciones que entonaban esos trabajadores para ejecutar su labor.

Entonces se dedicó a recopilar y componer tonadas, luego las incorporó a su repertorio. En su primer disco, Ya llegó Simón, graba la Tonada del cabestrero. Una de las más populares es Tonada de Luna Llena, la cual fue versionada y formó parte de la banda sonora de la película La flor de mi secreto, dirigida por el cineasta español Pedro Almodóvar en 1995.

Simón Díaz se adelantaría por mucho al alerta mundial que lanzó la UNESCO el 5 de diciembre de 2017 en favor de la tonada y, en general, de los Cantos de trabajo del Llano colombo-venezolano cuando insertó esta rica manifestación en la lista del Plan Especial de Salvaguardia Urgente del Patrimonio Cultural Inmaterial.

“Simón cuenta y canta: los Llanos”. RCTV. Youtube, 8 de agosto de 2011. Entre los minutos 6:27 y 14:15 de este vídeo Simón Díaz se centra en los cantos de trabajo del llano.

Sociedad con Hugo Blanco y presencia en la TV y el cine

Los primeros grandes éxitos musicales de Simón ocurrieron a partir de 1963 en compañía del músico, compositor y productor musical Hugo Blanco. Fue Blanco quien le dio la oportunidad de firmar su primer contrato discográfico con El Palacio de la Música para grabar los temas Por Elba y Matagente en el álbum Parranda criolla. Al año siguiente sale a la venta su primer álbum como solista, Ya llegó Simón, donde destaca el tema El Superbloque. Para 1966 aparece el disco Caracha Negro en alusión a una de sus frases más representativas. De la colaboración Díaz-Blanco surgieron 16 álbumes de larga duración.

Simón Díaz, cantautor venezolano. Cultor de la tonada llanera y autor de Caballo viejo. Patrimonio inmaterial de Venezuela.

Simón Díaz junto con su hermano, el actor cómico Joselo (José Díaz). Foto archivo Cadena Capriles.

Simón había iniciado su tráfago por los medios en 1960 mediante La Quinta de Simón y continuó con espacios como: Reina por un día, Criollo y sabroso, Mi llanero favorito, Venezolanamente, Simón cuenta y canta, Pido la palabra, El Show de Joselo y Simón y Contesta por Tío Simón. 

En 1978, iniciaría un nuevo espacio en el canal estatal Venezolana de Televisión titulado Las artes y los oficios del cual solo grabó un programa (El barbero) junto con el actor y declamador venezolano Oscar Martínez, quien falleció en un accidente una semana después, por lo que el espacio fue cancelado.

El más seguido de esos programas fue Contesta por Tío Simón, un espacio infantil que se transmitió por 11 años en Venezolana de Televisión, durante la década de 1980. Allí compartía con los niños José Virgilio Tirado y Wilmer Machado, además de las niñas integrantes del elenco. Educaba a la audiencia infantil acerca de la música y el folclore venezolano. Al finalizar el ciclo de este programa, el artista produjo Al mediodía con Simón Díaz.

También participó en el cine, al actuar en las películas: Cuentos para mayores (1963), dirigida por Roman Chalbaud. Isla de sal (1964), El reportero (1966), La bomba (1975), Fiebre (1976), La invasión (1977) y La empresa perdona un momento de locura (1978).

 El origen de Caballo viejo

Una muestra representativa de la dedicación, la constancia y la disciplina de Simón se refleja en la anécdota de la creación de Caballo viejo: para entonces, comienzos de la década de 1980, tenía un programa en Venezolana de Televisión llamado Venezolanamente, y viajó a San Fernando de Apure a filmar una “galapagueada” (jornada de caza de tortugas de agua dulce).

Solicitó un conjunto musical y la cantante era muy hermosa. Simón quedó prendado de la joven. Después de grabar el programa, Simón le recitó unos versos y de pronto surge un joven, que resultó el novio de la cantante, a replicarle, lo cual originó un encendido contrapunteo de más de una hora. Simón pasó toda la noche escribiendo sobre aquello y a la mañana siguiente les comentó a los muchachos del programa televisivo: “¿Se acuerdan de aquello de anoche? Oigan lo que le compuse. Y les canté Caballo viejo. La compuse como entre las 6 y las 8 de la mañana”.

La canción “Caballo viejo” ha sido versionada 350 veces y traducida a 12 idiomas.

Mas allá del arpa, cuatro y maracas

En 2001 grabó un álbum de boleros titulado Amorosamente, en el cual recordó canciones de sus inicios como bolerista. También grabó otro denominado “Simón Díaz tangos” para homenajear a Carlos Gardel por haber sido fuente de inspiración para algunas de las letras de sus canciones.

Simón Díaz, cantautor venezolano. Cultor de la tonada llanera y autor de Caballo viejo. Patrimonio inmaterial de Venezuela.

Simón Díaz sostiene su Grammy Latino, lo admira Oscar De León. Foto LatinGrammy, 2008.

Simón Díaz fue distinguido con la Orden del Libertador en su Orden de Gran Cordón que es la máxima condecoración que otorga el estado venezolano, constituyéndose en el único artista nacional al que se le haya impuesto. En el año 2008 se hizo acreedor del Grammy Latino a la Trayectoria, gracias a la postulación desde un portal de Internet donde se recaudaron firmas para ese galardón. En el año 2012 recibió el Premio Nacional de la Cultura, Mención Música. Recibió el doctorado honoris causa en cuatro universidades venezolanas.

El gran Tío Simón falleció en Caracas el 19 de febrero de 2014 a la edad de 85 años, tras el deterioro progresivo de su salud.

Simón por Serrat

Quizás una síntesis de lo que significa Simón Díaz para Venezuela y el mundo está condensada en estas palabras del cantautor catalán Joan Manuel Serrat: “Simón no es una canción, es una obra. Y yo me pregunto: ¿a cuántos países llegarán ahora las partituras de tus obras, ahora que te has librado de tu cuerpo de 85 años, maltrecho por los padecimientos, los estragos del tiempo: y te has convertido en melodía universal, absolutamente libre?”

Fuentes consultadas

Bolívar, Wilfredo. Cantos de trabajo del llano: de la literatura oral al patrimonio mundial. En iamvenezuela.com, Consultado el 7 de agosto de 2008.

Magno Montiel, León. Biografía de Simón Díaz.

Padrón, Leonardo. La entrevista a Simón Díaz. Los Imposibles. 2006. Editorial Santillana.

Simón Diaz. Cantante. Compositor. Cuatrista. En Micuatro.com

Simón Díaz. En Wikipedia.org, es.wikipedia.org/wiki/Simón_Díaz. Consultado en julio de 2018.

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