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Manuel Cabré, el pintor que más amó al Ávila

Manuel Cabré, el pintor del Ávila. Nació en Barcelona, España, y murió en Caracas Venezuela. Fue un paisajista insigne.

Retrato del artista Manuel Cabré, en 1958. Foto Paolo Gasparini, colección de la Galería de Arte Nacional, GAN.

Manuel Cabré (Barcelona 1890 – Caracas 1984) tuvo una maravillosa facultad para plasmar en el lienzo luces, colores, distancias y contrastes. Por ello muchos dicen que aunque hubiesen visto infinidad de veces al Ávila en sus cuadros, el pintor los lleva cada vez a un nuevo descubrimiento.

Alfonso L. Tusa C. 29/8/2018.

Hay un pintor que como pocos subyace en la memoria emocional del venezolano. Sus trazos, pinceladas, gradientes de matices inundan muchas conversaciones, recuerdos o inspiraciones. Es probable que haya sido el primero en retratar sobre lienzo la exuberancia, los colores, la espesura de la montaña que separa a Caracas del litoral central.

La presencia de Manuel Cabré en la cotidianidad cultural del venezolano es tal que cualquier pintura que refleje al cerro Ávila en primer plano de inmediato es catalogado como un “Cabré”.

Las inspiraciones del pintor han trascendido años, décadas, mediante escuelas de pintores que han partido de su técnica e inspiración para recrear la montaña desde los ángulos más inimaginados. Estos transmiten las anécdotas que se puedan contar dos amigos mientras el sol derrama su acuarela de naranjas, bermejos y violetas sobre las arboledas, planicies y veredas de ese espacio tan añorado, tan soñado, tan incrustado en el alma colectiva. 

Técnica y recolección de imágenes

Los rasgos más significativos de la obra de Cabré se concentran en su técnica para magnificar el espacio y profundizar la distancia, en su compromiso de fidelidad con la naturaleza para retratar la intensidad de los bermejos en todas sus gradaciones, desplegar la dinámica de los araguaneyes y puntillear el vértigo de los verdes remotos entre los árboles y las veredas.

Siempre permaneció adherido a la naturalidad de Caracas, por eso prefería ir al este de haciendas y solares baldíos, antes que acudir al oeste, cada vez más urbano y poblado. Prefería los alrededores del Country Club, específicamente el campo de golf. Desde allí se extasiaba con el caleidoscopio de vistas que observaba a medida que giraba en 360º. No sabía si empezar a bocetar de inmediato o troquelar punto por punto los detalles del paisaje en los recovecos de su mente, para luego sentarse bajo un apamate a recrear todas las maravillas, todos los fenómenos, todas las policromías que habían impactado su retina.

Aunque también visitaba San Bernardino, El Paraíso, La Urbina y las orillas del Guaire para descargar el vértigo de su paleta. Cabré fue un pintor que desarrolló su técnica plástica desde que tenía once años de edad.

Le tocó observar y aprender la teoría y práctica de varios movimientos pictóricos como el Cubismo, el Impresionismo, vivió de cerca el Surrealismo, también el Realismo como lo muestra en sus retratos. Sin embargo, mantuvo intacta su esencia paisajista, su maravillosa facultad para plasmar en el lienzo luces, colores, distancia y contrastes de una manera muy propia, muy cargada de sensibilidad de lo que sentía cuando llegaba a tal o cual lugar.

Por eso muchos de los críticos o simples observadores de su obra expresaban que aunque hubiesen visto infinidad de veces este o aquel paraje del Ávila, nunca había experimentado el flujo de sensaciones y vivencias que les transmite el arte y la plástica de Cabré, una especie de redescubrimiento de los espacios naturales caraqueños. 

Documento pictórico de la Caracas antigua

Manuel Cabré, el pintor del Ávila. Nació en Barcelona, España, y murió en Caracas Venezuela. Fue un paisajista insigne.

Techos de Caracas, obra de Manuel Cabré. Foto Cabré, libro de Juan Calzadilla, 1980.

Cabré se convirtió en referencia pictórica de varios lugares de Caracas. Tuvo la oportunidad de pintar San Bernardino cuando aún era una hacienda, justo antes de que el urbanismo la engullera. Todas esa imágenes e inspiraciones de Cabré constituyen un documento pictórico invalorable de la ciudad.

Manuel Cabré, el pintor del Ávila. Nació en Barcelona, España, y murió en Caracas Venezuela. Fue un paisajista insigne.

Casa de Anauco Arriba, de Manuel Cabré. Foto libro Cabré, Juan Calzadilla. En vereda.ula.ve

En esos lienzos quedó grabada la esencia de una naturaleza que gradualmente abandonó el espacio. Puntilleó cada matiz, cada trazo, cada misterio que le inspiraba la montaña con una originalidad tal que capturó las mejores aristas de la visión emocional que tiene del Ávila todo el que aprecia esas pinturas.

Incluso los caraqueños de toda la vida se sorprenden con esas memorias que algunos pudieran llamar surrealistas, pero son invariablemente fiel reflejo de un paisajismo atizado en las regiones más íntimas de los sentimientos del pintor. Cabré logró retratar Caracas justo antes de la invasión urbanística. 

La tutoría de Herrera Toro

Patio interior, 1901. Obra de Antonio Herrera Toro. Foto colección Galería de Arte Nacional, GAN.

Patio interior, 1901. Obra de Antonio Herrera Toro. Foto colección Galería de Arte Nacional, GAN.

Toda esa elegancia plástica, toda esa naturalidad pictórica, toda esa propiedad de trazos y técnica, no habría sido posible sin la tutoría de Antonio Herrera Toro (1857 – 1914), pintor importante para Venezuela en los albores del siglo veinte, quien estudió ocho años en Europa y conoció los finales del Impresionismo.

Trae una nueva visión de la pintura que transmite al encargarse de la dirección de la Escuela de Bellas Artes a la muerte de su anterior director, Emilio Mauri (por quien Cabré no sentía respeto: “Las clases que este daba eran desgraciadamente pueriles. Cuando llegaba uno se ponía de pie y él se sentaba y procedía a corregir los dibujos que le presentábamos. Eso era un absurdo. En cambio, Herrera Toro hablaba de los problemas de la pintura; cosa inusual en Venezuela para aquella época la forma como Herrera Toro comentaba la pintura…” (Cabré. Juan Calzadilla, Editorial Armitano).

Este maestro le inculca a Cabré y a sus compañeros de generación la idea de que la pintura es un espacio dinámico, incandescente, vertiginoso, donde los gradientes de luces tienen una presencia fundamental. Algo muy distinto a las viejas convenciones que definían la pintura como algo plano, estático, académico.

Manuel Cabré, el pintor del Ávila. Nació en Barcelona, España, y murió en Caracas Venezuela. Fue un paisajista insigne.

Herrera Toro le enseñó a Cabré que la pintura es un espacio incandescente, vivo. Obra Estudio. Circa 1916. Óleo sobre madera. 24,4 x 35 cm. FMN.

Cabré dice que Mauri enseñaba a los estudiantes a ensuciar la tela y que Herrera Toro le enseñó junto con sus compañeros dónde debían ir las luces en el paisaje. Que era mejor dejar la tela en blanco. Esa es la base de la disputa entre el academicismo y el impresionismo. Los impresionistas iban directo a la tela, muchas veces guardaban el fondo de la tela como luz, lo cual constituía un efecto creativo muy impactante que marcó al Impresionismo. 

Paralelismo con Armando Reverón

Manuel Cabré, el pintor del Ávila. Nació en Barcelona, España, y murió en Caracas Venezuela. Fue un paisajista insigne.

Contraluz, etapa académica de Manuel Cabré.

Un buen termómetro para evaluar la evolución de Cabré como pintor sería un paralelismo con su colega contemporáneo Armando Reverón (1889 – 1954). Mientras Reverón, un pintor figurativo de una magnífica imaginación estimado y reconocido durante su vida y después de muerto, Cabré siempre fue considerado hasta muchos años después como un pintor de segundo orden.

Aunque alrededor de los años 1915, 1916 y 1917 Cabré mostraba ser un aventajado discípulo de Herrera Toro en el contexto universal de la pintura. Entonces desarrolla nuevas fórmulas mientras que Reverón queda atrasado.

Sin embargo, el Loco de Macuto asimila mejor su viaje a Europa. Su pintura progresó muchísimo en cuanto a saber diversificar sobre el lienzo todo lo que le inspiraba el paisaje. En cambio a Cabré le costó adaptarse al ambiente, a la luz de París. Él había desarrollado la esencia de su técnica  y su concepto plástico antes de viajar a la capital francesa, por eso resistió a París y no comulgó ni con el Cubismo, ni con el Surrealismo.

Finalmente efectúa una interpretación muy personal de esa luz, que se interrumpe en el año 1930 cuando regresa a Venezuela. De nuevo un período de asentamiento afecta sus pinturas hasta volver a reajustarse al medio venezolano entre 1937 y 1938. De modo que Cabré vive dos traumas: primero para adaptarse a París, luego para reajustarse a Caracas. Y hay un tercer trauma ligado al tiempo dedicado a la pedagogía en la escuela de Artes Plásticas, que logra superar al desligarse de esas funciones y regresar a la pintura.

El inmigrante catalán

Manuel Cabré, el pintor del Ávila. Nació en Barcelona, España, y murió en Caracas Venezuela. Fue un paisajista insigne.

Retrato del artista Manuel Cabré, 1958. Plata en gelatina 40,5 x 30,5cm. Foto Paolo Gasparini, colección de la Galería de Arte Nacional (GAN).

Manuel Cabré Alsina nació en Barcelona, España, el 25 de enero de 1890. Hijo del escultor catalán Ángel Cabré y Magriñá (1863 – 1940), y de Concepción Alsina. Hermano de José y Pura. Llegó con su familia a Venezuela el 18 de mayo de 1896, procedente de Barcelona. En esa época el gobierno de Joaquín Crespo había propiciado la presencia de artistas y artesanos catalanes para la realización de obras públicas y privadas en Caracas.

Cabré se inscribe en la Academia de Bellas Artes en 1898, donde su padre había comenzado a dictar clases de escultura. Cuando la Academia de Bellas Artes fue cerrada en los días de Cipriano Castro como medida de economía en el presupuesto gubernamental, Ángel Cabré instaló en su casa un taller para escultores y pintores.

Allá fueron Tito Salas, Lorenzo González, Pérez Mujica, alumnos también estos últimos de Cabré (padre) en su curso de escultura. Estaba por lo tanto Manuel, desde sus primeros años, acostumbrado al lenguaje de las artes plásticas. No conoció en su vida otro oficio que el de pintor, con el que llegó a ser uno de los más brillantes exponentes de la llamada “Escuela de Caracas”. Luego comienza formalmente sus estudios en 1904 tras la inauguración de la nueva sede de la Academia.

Debido a las limitaciones económicas de su familia, debió alternar sus estudios con trabajos como vendedor en el mercado de San Jacinto, etiquetador en una fábrica de tabacos y desde 1909 hasta 1920 trabajó en la marmolería de Eusebio Chellini, ornamentando al óleo estatuillas de yeso.

En 1908 obtiene su primera distinción académica con un cuadro de gran tamaño: Paisaje de Sabana del Blanco.

Manuel Cabré, el pintor del Ávila. Nació en Barcelona, España, y murió en Caracas Venezuela. Fue un paisajista insigne.

Manuel Cabré, Paisaje de Sabana del Blanco, 1908, obra que le valiera su primera distinción académica. Foto Cabré, libro de Juan Calzadilla, 1980. En vereda.ula.ve

El Círculo de Bellas Artes

Cabré formó parte del grupo de alumnos que, en enero de 1909, dirigieron una carta al entonces ministro de Educación, Samuel Darío Maldonado, pidiendo que se modificara la forma de enseñanza académica que en aquel entonces propiciaba el director de la Academia, Antonio Herrera Toro. Aunque años después Cabré reconocería la injusticia de aquella queja, a la cual no se adhirieron pintores como Armando Reverón, la Academia se vio severamente cuestionada.

Autorretrato de Antonio Herrera Toro, 1887. Coleccion Galería de Arte Nacional, GAN

Autorretrato, de Antonio Herrera Toro, 1887. Galería de Arte Nacional, GAN.

De esta huelga se arrepentiría el llamado Pintor del Ávila: “La huelga la encabezó Carlos Otero. Otero era un hombre fuerte que tenía condiciones de líder. Pero la huelga fue su asunto personal, y tuvo su origen en una antipatía injusta hacia Herrera Toro. Nosotros lo seguimos y después yo comprendí que era un error. Consideré que Herrera Toro había hecho una concesión aceptando dirigir la academia y era una gran cosa tener de maestro a un pintor que, como él, era además un expositor extraordinario” (op. cit)

Fundó un taller de pintura junto con Antonio Edmundo Monsanto y Leoncio Martínez en 1912. Allí emplearon por primera vez el modelo femenino desnudo. Este taller está considerado el primer intento de agrupación gremial de los artistas plásticos en Venezuela.

De esta experiencia surge el movimiento conocido como el Círculo de Bellas Artes, asociación gremial de artistas y escritores que sirvió de fuente para el desarrollo de los principios del impresionismo en Venezuela.

Para 1911 o 1912 solo hay dos o tres referencias en la pintura contemporánea venezolana, una de ellas es Tito Salas, quien regresa de Europa con su famoso Tríptico y es vitoreado en las calles caraqueñas. Luego la figura pasa a ser Armando Reverón y entre ellos está un joven Manuel Cabré de 22 años.

Primeras exposiciones

Manuel Cabré, el pintor del Ávila. Nació en Barcelona, España, y murió en Caracas Venezuela. Fue un paisajista insigne.

El Ávila visto desde el cementerio de los Hijos de Dios. 1918. Óleo sobre tela. 34 x 48 cm. FMN.

En el I Salón Anual del Círculo de Bellas Artes (Teatro Calcaño, Caracas, 1913) expuso paisajes, retratos e interiores; “sin desviación, ni vinculaciones, ni miedo, su pincel corre libre”, escribió Leoncio Martínez (El Universal, 10 de septiembre de 1913). En el II Salón Anual del Círculo de Bellas Artes (Teatro Calcaño, Caracas, 1914) fueron alabados sus paisajes, entre ellos, un interior del Cementerio de Los Hijos de Dios y estudios del Ávila, “que tienen un sentido recóndito, sin que deje de sentirse en ellos el natural” (A.M.H., El Nuevo Diario, 5 de septiembre de 1914).

Manuel Cabré, el pintor del Ávila. Nació en Barcelona, España, y murió en Caracas Venezuela. Fue un paisajista insigne.

Fragmento de Ávila, que adquirió Domingo Lucca por Bs. 35. Foto Cabré, libro de Juan Calzadilla, 1980. En vereda.ula.ve

De esa época es su Fragmento de Ávila, que adquirió Domingo Lucca por 35 bolívares. En el III Salón Anual del Círculo de Bellas Artes (Teatro Calcaño, Caracas, 1915) expuso El Guaire, Los samanes, El balcón y Un jardín (La Revista, 12 de septiembre de 1915). “Las telas de Cabré tienen la luminosidad tropical, potente […], como hasta ahora no la había pintado nadie”, concluía Leo (El Nuevo Diario, 13 de septiembre de 1915).

En los años 1914, 1915 1916, ya existía en el medio caraqueño un grupo de jóvenes conformado por Cabré, Monsanto, Monasterios, que comenzó a tener idea de los movimientos importantes de Europa. Ellos asimilan sin haber ido a Europa, simplemente a través de revistas y de publicaciones, esas tendencias. Pero la semilla del movimiento de la visión plástica está marcada en la obra de ellos de ese instante y eso, históricamente, es un hecho importante.

París, influencia de Boggio y Mutzner

Manuel Cabré, el pintor del Ávila. Nació en Barcelona, España, y murió en Caracas Venezuela. Fue un paisajista insigne.

Etapa francesa, períodos artísticos de Manuel Cabre. Obra Notre Dame. Foto libro Cabré, de Juan Calzadilla. En vereda.ula.ve

De esa época data el contacto con los pintores Guillermo Boggio y Mutzner, quienes le influenciaron con la pincelada ágil, certera, un tanto puntillista y motivaron a Cabré y su grupo a viajar a Europa para vivir de cerca el Impresionismo y el Cubismo.

Después de su primera exposición individual en 1920, en la cual expuso 119 obras, Cabré viaja a París, a donde llega el 11 de junio, inscribiéndose en julio en la Academia La Grande Chaumière. Frecuenta asimismo la Academia Colarossi y establece su estudio en la Rue Duthy, en Montparnasse. En 1922 Cabré envía una veintena de cuadros de tema parisino que fueron expuestos en Caracas (Actualidades, 28 de enero de 1922). De esa época son sus paisajes de París, Charenton (1921) y de algunos pueblos del sur de Francia como Saint-Tropez, Cassis, Martigues (1924), Manosque y Tolón (1928), en los cuales se aprecia su interés por la escuela francesa de la posguerra. A partir de 1926 envía sus trabajos al Salón de Otoño (París) y realiza una exposición individual, al año siguiente, en la Galería Girard. Irónicamente, realiza desde Francia comisiones de paisajes caraqueños a partir de fotografías de Domingo Lucca, método que marcará su obra posterior. 

Retorno a Caracas

En 1930 regresa por breve tiempo a Caracas, expone 26 obras en el Club Central y vuelve en otoño a París; sin embargo, tras la muerte de su compañera Germaine, decide regresar definitivamente a Venezuela.

Realiza una nueva individual (esta vez de 40 obras, 27 de tema francés y 13 pintadas en Caracas), que fue reseñada por Fernando Paz Castillo (El Universal, 1 de marzo de 1931) y Enrique Planchart (El Universal, marzo de 1931), quien comentó: “al toque menudo, nervioso, rico en pasta, de tono vibrante, lo ha sustituido la pincelada ancha, lenta, meditada. Al afán de aprisionar cambiantes, lo reemplaza el gusto por las armonías concebidas despacio y por los contrastes solicitados adrede. Su paleta se ha enriquecido en grises, que le prestan nueva solidez a sus obras” (1979, p. 246).

Etapa andina y sus trabajos con la montaña avileña

Manuel Cabré, el pintor del Ávila. Nació en Barcelona, España, y murió en Caracas Venezuela. Fue un paisajista insigne.

Calle de Capacho. Del período Paisajes andinos, de Manuel Cabré. Foto Cabré, libro de Juan Calzadilla, 1980. En vereda.ula.ve

En diciembre de 1935 acepta el nombramiento de inspector de bellas artes con rango de asesor del director de la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas. Fue director del Museo de Bellas Artes entre 1942 y 1946.

En 1942, y por tres meses, desarrolla su breve etapa de los paisajes andinos a partir de la sugerencia del entonces presidente venezolano Isaías Medina Angarita. A partir de ese momento interpolará dos métodos en su producción: el intelectual y la observación directa. Su obra Vista de Capacho Viejo recibirá el premio popular del Salón Planchart de 1957.

Entre 1940 y 1956 participó en los salones anuales de arte venezolano. En 1951 obtiene el Premio Nacional de Pintura en el XII Salón Oficial con Ruinas del trapiche de La Floresta. Es posible que la obra de Cabré, sobre todo la realizada después de los años treinta, se alejara de las interpretaciones plásticas de sus inicios y retomara la visión documental que durante el siglo pasado explotaron Joseph Thomas, Ferdinand Bellermann y Federico Lessmann en sus monumentales vistas del Ávila. En este sentido es interesante asociar la Vista de Caracas de Ramón Irazábal, realizada por petición de Feliciano Palacios en 1839, comisiones a las que no fue ajeno Cabré.

Manuel Cabré, el pintor del Ávila. Nació en Barcelona, España, y murió en Caracas Venezuela. Fue un paisajista insigne.

Ramón Irazabal. Vista de Caracas. 1839. Colección Galería de Arte Nacional, GAN.

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De 1945 a 1965 Cabré trabajará el Ávila con iluminaciones plenas y de manera hiperrealista. En su última época, entre 1965 y 1979, se ha remarcado la exaltación cromática. Cabré reservó al aspecto artesanal una gran importancia a lo largo de su actividad, y su paleta, según sus palabras, era “sencilla y lógica”.

“Cabré es un naturalista no en relación con la realidad, sino con el sentimiento objetivo de su experiencia visual de la realidad. Para él la naturaleza es un móvil más que un objeto tomado al pie de la letra como tema. En sus paisajes él trata de configurar un orden paralelo al de la naturaleza, y en esa medida obliga al espectador no a reconocer en su obra un fragmento recortado del paisaje natural, tal como podría verse a través de una ventana, sino a enfrentarse a su capacidad de inventiva del espacio” (Juan Calzadilla, 1980, s.p.).

Períodos artísticos de Cabré

Los periodos artísticos de Cabré fueron clasificados por el poeta Juan Calzadilla como:

Etapa académica (1906 – 1913): caracterizada por tonos terrosos y cobres y por la rapidez de la ejecución.

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Época azul (1913-1920): marcada por una interpretación plástica del paisaje, con pinceladas y materia en tonos por lo general azules y grises. En este periodo inicia su serie interpretativa de El Ávila.

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Etapa francesa (1920-1931): muestra el interés de Cabré por acceder a las corrientes de la modernidad y más que seguidor de la obra de Paul Cézanne, su obra señala interés por la escuela esteticista parisina.

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Periodo de síntesis (1931-1937): marca su regreso al país, en el cual realiza paisajes de La Urbina, La Laguna de Boleíta y  una serie de San Bernandino.

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La plenitud: visión panorámica del valle de Caracas entre 1938 – 1945, considerado el momento verdaderamente importante de la obra de Cabré con una extraordinaria producción, donde el artista define su estilo, con un Ávila panorámico y con un plano de árboles delante.

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Paisajes Andinos; 1942-1943: trata de Cabré y su viaje a los Andes.

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Exhibiciones

Entre las exhibiciones más relevantes del artista deben ser citadas la Exposición Retrospectiva (1910 – 1965), en la Sala de Exposiciones de la Fundación Mendoza, 1965; la Exposición Retrospectiva (1915 – 1971), MBA, 1971; la exposición homenaje Cabré el otro, en la GAN, 1980, y la retrospectiva Obras Maestras de Manuel Cabré (1914 – 1975)”, en el MACC, 1980.

Manuel Cabré, el pintor del Ávila. Nació en Barcelona, España, y murió en Caracas Venezuela. Fue un paisajista insigne.

Cabré en la Galería de Arte Nacional antes de la exposición de 1980. Foto Paolo Gasparini, colección Galería de Arte Nacional (GAN). Tomada de vereda.ula.ve

Diez de sus pinturas pertenecen al patrimonio artístico de la nación y se encuentran custodiadas por la Galería de Arte Nacional. El resto se distribuye en colecciones privadas y en fotografías que adornan textos pictóricos.

Este insigne paisajista falleció en Caracas el 26 de febrero de 1984.

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Premios y reconocimientos oficiales

Manuel Cabré, el pintor del Ávila. Nació en Barcelona, España, y murió en Caracas Venezuela. Fue un paisajista insigne.

1967. Premios del 1er Salón anual. Foto Dimas Ibarra, El Nacional.

Aparte del Premio Nacional de Pintura (1951), recibe el premio Arístides Rojas, en el V Salón Oficial (1944); seguirán, en 1947, el premio John Boulton, VIII Salón Oficial; en 1949, el premio Antonio Edmundo Monsanto, VII Salón Arturo Michelena, XII Salón Oficial; en 1955, el premio Antonio Herrera Toro, XVI Salón Oficial; en 1956, el premio Rotary Club, XVII Salón Oficial.

Entre las distinciones oficiales se cuentan la Orden Andrés Bello, en su primera clase, en 1971; y la Orden Francisco de Miranda, en su primera clase, en 1978con motivo del 40 aniversario del Museo de Bellas Artes de Caracas, junto con los demás exdirectores de esta institución.

Pero tal vez uno de los tributos más entrañables que se le hayan dedicado al mayor amante de El Ávila sea la canción Los amores de Cabré, que compuso en su memoria el poeta, músico y también pintor Enrique Hidalgo. La pieza, popularizada por Cecilia Todd en la década de los 90 del siglo pasado, es casi la traducción musical y literaria de esos cuadros de tonos magníficos, indomables, envolventes, con que Manuel Cabré nos invita a redescubrir los infinitos encantos de la montaña avileña.

La caraqueña más querible de todas.

Fuentes consultadas

AlexCaracas69. Cecilia Todd – Los amores de Cabré (danza caracas85). Video publicado en Youtube el 21 de octubre de 2017. Consultado el 28 de agosto de 2018.

Arroyo, Miguel. Homenaje a Manuel Cabré. Caracas: MBA, 1971.

Boulton, Alfredo. Historia de la pintura en Venezuela, III. Caracas: Armitano, 1972. Segunda edición en Caracas: Armitano, 1975. Pp (páginas).

Cabré. En Wikihistoria del Arte Venezolano, vereda.ula.ve. Consultado en agosto de 2018.

Cabré, Manuel (1890 – 1984). En mcnbiografias.com. Consultado en agosto de 2018.

Calzadilla, Juan. Cabré. Caracas: Sidor, 1980. Pp.

LUCIE-SMITH, Edward.- Arte Latinoamericano del siglo XX . Barcelona: Destino, 1994. (páginas)

Noriega, Simón. Cabré, Manuel. Diccionario de historia de Venezuela. Caracas: Fundación Polar, 1988.

Manuel Cabré y el Ávila. Antología de imágenes y textos. Caracas: Banco Latino, sin fecha.

Tosta, Andrea. El Ávila de los pintores. En elestimulo.com, 27 de julio de 2015. Consultado en agosto de 2018.

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