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El busto de Manuelita Sáenz que incomoda a Mérida

Busto de Manuelita Sáenz / Monumento a Manuela Sáenz Aizpuru. Patrimonio cultural de la ciudad de Mérida, Venezuela.

Vista frontal del busto de la Libertadora del Libertador en la actualidad. Mérida. Foto Samuel Hurtado Camargo, julio 13 de 2018

Nombre: monumento a Manuela Sáenz Aizpuru / Busto de Manuelita Sáenz.

Año: 28 de diciembre de 1980.

Autor: Manuel de la Fuente Muñoz (1932 – 2010).

Fundición: La Fortaleza.

Promotor: Concejo Municipal de Libertador.

Tipo de patrimonio cultural: Tangible / Mueble. Monumento en espacio público.

Administrador custodio o responsable: Alcaldía del Municipio Liberador, Corporación Merideña de Turismo (Cormetur).

El busto de Manuelita Sáenz, o monumento a Manuela Sáenz Aizpuru (1797 – 1856), constituye un homenaje a quien Simón Bolívar llamara “Libertadora del Libertador”, cuyo nombre se mezcla con el mito y la historia. Sin embargo la conservadora sociedad de Mérida, Venezuela, lo vetó y aún lo veta. 

Historia
Descripción
Valores patrimoniales
Situación actual
Ubicación
Fuentes consultadas

Historia

El polémico monumento a la Libertadora del Libertador

Dentro del programa que regía los actos de la conmemoración en la ciudad de Mérida del sesquicentenario de la muerte de Simón Bolívar (1783 – 1930), el ayuntamiento emeritense dispuso mediante acuerdo la inauguración de dos bustos de bronce: uno en honor a María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza (1781 – 1803), esposa del Libertador, y el otro, a Manuela Sáenz Aizpuru (1797 – 1856), compañera del Padre de la Patria a partir de 1822, reconocida por él como la Libertadora del Libertador.

Las obras fueron encargadas al escultor Manuel de La Fuente Muñoz (1932 – 2010). Debían inaugurarse el 18 de diciembre de 1980, sin embargo, solo fue desvelado el bronce de María Teresa Rodríguez, ubicado en un parque que llevaba su nombre, en la avenida Las Américas, al frente del Centro Comercial Cantaclaro y a espaldas del Colegio Monseñor Silva. No ocurrió lo mismo con el busto de Manuela Sáenz, el cual fue vetado por un grupo de personas, integrado entre otros por el arzobispo de Mérida, monseñor Miguel Antonio Salas (1915 – 2003), que impidió la inauguración de dicho monumento.

Según opinión del representante de la Iglesia católica, la presencia de un bronce a la Libertadora del Libertador en la ciudad merideña “significaría institucionalizar el adulterio y el concubinato”. Así fue reseñado el 19 de diciembre de 1980 en el periódico local Frontera y en dos importantes impresos de circulación nacional como El Universal y El Nacional.

Busto de Manuelita Sáenz / Monumento a Manuela Sáenz Aizpuru. Patrimonio cultural de la ciudad de Mérida, Venezuela.

Hasta en la caricatura del día se comentó sobre el veto al busto de Manuela Sáenz. Frontera, 21-12-1980, p. 4. Mérida. Dig. Samuel Hurtado Camargo.

En los rotativos se resaltó que durante los actos conmemorativos de los 150 años de la muerte del Libertador, efectuados el 17 de diciembre, el arzobispo metropolitano había manifestado al presidente de la cámara edilicia su profundo rechazo a la decisión de erigir el referido monumento. Llegó al punto de precisar que si esto llagaba a suceder él, en conjunto con un grupo de personas que respaldaban su posición, se encargarían de destruirlo. La polémica actitud evidenciaba la mentalidad conservadora y errada que mantenían -bien entrado el siglo XX- los miembros de la Iglesia emeritense y algunos sectores de la sociedad de entonces, reflejada en la oposición a un tributo hacia una de las personas que tuvo una gran significación en la vida del Libertador Simón Bolívar.

Manuela, o el que esté libre de pecado… 

Ante las polémicas declaraciones de monseñor Salas, las reacciones no se hicieron esperar. En la prensa merideña, específicamente a través del diario Frontera, se publicaron un conjunto de artículos destinados a defender la presencia del busto de Manuela Sáenz en algún lugar urbe andina. Al respecto, Irlanda Chalbaud Zerpa, historiadora del arte, expresó en una entrevista para ese diario, en la edición del 20 de diciembre de 1980, que lo sucedido con la obra escultórica “no tenía nombre”, ya que quienes habían impedido el homenaje a Manuelita Sáenz habían “manchado” el nombre de Mérida: “Si diez bustos se erigieran a la heroína quiteña, diez veces estaríamos totalmente de acuerdo”, puntualizó.

Al día siguiente, Juan Cerrada manifestó que en Mérida no se podía salir en esos momentos con “semejante pacatería”, porque Manuelita pertenecía a la historia y era “patrimonio espiritual de América”, razón por la cual era inaudito pretender “silenciar su nombre ni reprochar su conducta. Mucho menos impedir que se levante un monumento a su memoria”. Asimismo, Arfeno en la sección El Caballito de Troya, decía que si la intención de los representantes de la Iglesia era proteger a la familia y a los hijos, no debía hacerse “impidiendo la colocación de una simple estatua”, sino reformando la legislación vigente sobre la materia. “Además –concluía- la Biblia dice que aquel que esté libre de pecado que lance la primera piedra”.

El acontecimiento fue objeto de álgidas discusiones entre los merideños, pero no todos se atrevieron a manifestar sus puntos de vista públicamente. El mismo promotor del monumento, el doctor Jesús Rondón Nucete, presidente del Concejo Municipal, no emitió declaración alguna sobre las amenazas de monseñor Salas, sino siete días después. En sus palabras, dadas de su puño y letra al periodista Leonardo Páez, señaló que le era “incómodo y mortificante” hablar del asunto, por lo que prefería no emitir opinión alguna sobre “las muchas cosas” que se habían dicho: “Lamento, sin embargo, que se haya planteado esta situación precisamente en el sesquicentenario de la muerte del Libertador. Por eso, prefiero guardar silencio y no contribuir a atizar polémicas que dividen en un momento en que unidos debemos honrar la memoria del Padre de la Patria”, expresó el edil.

Inauguración clandestina

Para desagraviar a Manuela Sáenz, honrar su memoria, “poner las cosas en su sitio y devolverle a la ciudad de los Caballeros su imagen cabal de ciudad culta, sin perjuicios aldeanos y con patriótico respeto” por el patrimonio espiritual e histórico, fue constituida una sociedad con el nombre de Los Amigos de Manuelita, integrada por destacadas figuras de la intelectualidad merideña del momento como: Juan Astorga, Rafael Gallegos, Pedro Nicolás Tablante Garrido, Carlos Chalbaud Zerpa, Pedro Pineda León, Ramón Vicente Casanova, José Mendoza Ángulo, Eloy Febres Cordero, Pepe Rondón Nucete, José Miguel Monagas, Rafael Burgos, Otto Maduro, José Manuel Briceño Guerrero, Germán Briceño Ferrigni, Jesús Moreno, Carlos Gaínza, Bernardo Aranguren, Adolfo Melcher, Carlos Contramaestre, Manuel de La Fuente, Antonio Dagnino, Ramón Palomares, Carlos César Rodríguez, Pedro Paraima, Paco Ortega, Enrique Dubuc, Brinolfo Fonseca, Carlos Ramírez, Benedicto Monsalve, Eccio Rojo Paredes, Humberto Ocaríz, César Guillén, Edmundo Izarra, Marino Villafañe, entre otros.

Busto de Manuelita Sáenz / Monumento a Manuela Sáenz Aizpuru. Patrimonio cultural de la ciudad de Mérida, Venezuela.

El busto de Manuelita Sáenz fue inaugurado “clandestinamente” en diciembre de 1980. Foto Jesús Abreu. Frontera, 1981.

Aquella sociedad, al parecer tuvo su impacto. Finalmente, el busto de Manuela Sáenz fue desvelado de forma “clandestina” por las autoridades municipales el 28 de diciembre de 1980, en un parque construido para tal fin, en el sector Buena Vista del barrio Santa Elena de la parroquia Domingo Peña.

De acuerdo a los testimonios de Rondón Nucete y el investigador José Manuel Quintero Strauss, aportados varios años después. La inauguración se realizó en horas de la noche, junto con un pequeño grupo de personas, pero sin los honores y actos previstos para la ocasión.

Después de aquel efímero acto, fueron publicados en Frontera durante el mes de enero de 1981 dos extensos artículos referentes a la vida y obra de esta mujer quiteña. El primero, era un trabajo realizado por el estudioso merideño Julio Villamizar, compuesto de tres partes que aparecieron en el periódico entre el 2, 7 y 11 de enero respectivamente.

El otro, era una reproducción de un escrito de la reconocida novelista venezolana Teresa de La Parra: Manuelita: la Libertadora, editado por primera vez en el año de 1961 bajo el título Tres conferencias inéditas. Igualmente, se difundieron dos escritos en los que se reivindicaba la importancia del busto de bronce de la Caballeresca de la Orden del Sol. Uno del académico José Miguel Monagas (6 de enero de 1981) y el otro de Óscar Álvarez López (15 de febrero de 1981).

En batalla permanente. Al transcurrir el tiempo, el bronce de Manuelita fue víctima de la inconsciencia de los habitantes de la ciudad y la desidia de los organismos del ejecutivo regional y municipal. Ello se puede constatar en un artículo publicado el 13 de agosto de 1997, por la periodista Mirley Márquez, en la que precisaba que el Jardín Manuelita –como fue llamado el parque- había “troncos viejos a punto de desplomarse, monte en lugar de las flores y pocas señales de que alguna vez existió grama”. Estos, enfatizaba Márquez, “son los aderezos del parque sometido a la rotunda oscuridad, donde en horas nocturnas se perfila el festín acostumbrado de los delincuentes que se dan a la tarea de consumir droga, licor y ejecutar actos indecentes”.

Busto de Manuelita Sáenz / Monumento a Manuela Sáenz Aizpuru. Patrimonio cultural de la ciudad de Mérida, Venezuela.

El Jardín Manuelita Sáenz ya estaba abandonado para 1997, Mérida. Foto Eduardo Lázaro / Frontera, 13/8/1997. Dig. Samuel Hurtado C..

En el mismo artículo se denunciaban las acciones vandálicas que había sufrido el busto, cuyo pedestal presentaba fragmentaciones en la parte superior izquierda, originadas por un objeto contundente. Ante esta situación y con el pretexto de llevar a cabo una rehabilitación general del parque, se procedió a finales del año de 1997 al traslado de la escultura a la sede de Corporación Merideña de Turismo (Cormetur) para someterla a un proceso de limpieza y restauración.

Aunque se le realizó el trabajo a la obra broncínea, el parque donde se erigió no fue rehabilitado a tiempo, por lo que no se reubicó el busto en su sitio original. A más de dos décadas, el busto puede observarse “adornando” una de las oficinas de Cormetur, a la espera de ser devuelto al sector de Buena Vista.

Descripción

Escultura de bulto redondo fundida en bronce que representa a Manuela Sáenz (52 cm de alto x 35 cm de ancho x 26 de profundidad) según los rasgos iconográficos de su retrato, pintado por Pedro Durante en Lima (Perú) en 1825, y el de Marco Salas, del que se conserva una copia en la Casa Museo Quinta Bolívar de Bogotá, realizada por Tecla Walker en 1924.

La heroína quiteña posee el cabello completamente recogido hacia atrás, sin mayores accesorios más que una tiara o cinta decorativa; en el rostro se resalta su figura juvenil, de nariz perfilada y labios delgados; con el pecho descubierto, medianamente protegido por la pequeña silueta de la parte superior del vestido.

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Originalmente, el busto de bronce se alzaba sobre un pedestal de concreto y ladrillos, de forma rectangular vertical localizado en el centro del costado suroeste del Jardín Manuelita Sáenz. Existía, además, una placa de bronce de forma rectangular horizontal con la siguiente inscripción: “MANUELA SÁENZ /*QUITO, 27-12-1797 / + PAITA, 23-11-1856 / ‘AMÉ A BOLÍVAR / Y LO HONRÉ A SU MUERTE’ / 17-12-1980”.

Valores patrimoniales

Busto de Manuelita Sáenz / Monumento a Manuela Sáenz Aizpuru. Patrimonio cultural de la ciudad de Mérida, Venezuela.

Manuela Sáenz Aizpuru con la condecoración de Caballeresa del Sol. Óleo sobre tela de Marco Salas.

El monumento a Manuela Sáenz Aizpuru (1797-1856), constituye un homenaje a la memoria a una de las figuras femeninas destacadas en el proceso emancipador latinoamericano, cuyo nombre se mezcla con el mito y la historia, que reivindica el rol indiscutible de la mujer en la lucha por la Independencia.

Aunque en la historiografía se le ha reconocido por ser uno de los amores del Libertador y por haber salvado su vida en diversas oportunidades, lo que le valió la designación de Libertadora del Libertador, Manuelita era como sostiene la catedrática Rosa María Grillo, una conspiradora activa y subversiva peligrosa, “ciudadana de la Gran Colombia y del entero continente americano”, quien por el apoyo a la acción independentista recibió -el 23 de enero 1822- del general José de San Martín (1778-1850), la condecoración de Caballeresa de la Orden del Sol, y elevada al grado de teniente coronel por su actuación en la batalla de Junín (6 de agosto de 1824) .

Igualmente, la escultura es uno de los seis monumentos de personajes femeninos realizados por el reconocido artista Manuel de La Fuente (1932 – 2010), y los únicos presentes en la estatuaria pública conmemorativa de la urbe andina. Dicha obra, conjuntamente con el Jardín Manuelita, están declarados Bien de Interés Cultural de la Nación (2007), y Patrimonio Histórico Cultural del Municipio Libertador (2004).

Situación actual

Busto de Manuelita Sáenz / Monumento a Manuela Sáenz Aizpuru. Patrimonio cultural de la ciudad de Mérida, Venezuela.

Detalles del pedestal donde debía estar el busto de Manuelita Sáenz. Mérida. Foto Samuel Hurtado Camargo, julio 21 de 2018

El busto se encuentra en buen estado de conservación, pero no ha sido restituido a su lugar original. El emplazamiento está vandalizado, se observan pintas y grafitis en el pedestal de ladrillo ubicado en el centro del Jardín Manuelita. Los bancos destinados para el descanso de los visitantes están completamente destruidos.

Ubicación

Desde 1980 hasta 1997: Jardín Manuelita Sáenz, pasaje 2 y 3. Sector Buena Vista, Barrio Santa Elena, parroquia Domingo Peña, municipio Libertador, estado Mérida, Venezuela. Desde 1997 hasta la actualidad: sede de Cormetur, avenida Urdaneta. Parroquia El Llano. Municipio Libertador, estado Mérida, Venezuela.

Fuentes consultadas

Álvarez López, Oscar. Una estrella hecha flor en El Jardín de Mérida. En Frontera, p. 5. Mérida, 15 de febrero de 1981.

Arfeno. El caballito de Troya. En Frontera, p. 4. Mérida, 21 de diciembre de 1980.

Arzobispo de Mérida se opone a que se inaugure estatua de Manuela Sáenz. En El Nacional, p. 23c. Caracas, 19 de diciembre de 1980.

Cerrada, Juan. Manuelita. En Frontera, p. 4. Mérida, 21 de diciembre de 1980.

Cerrada, Juan. Los amigos de Manuelita. En Frontera, p. 4. Mérida, 28 de diciembre de 1980.

De la Parra, Teresa. Manuelita: la Libertadora [Fragmentos]. En Frontera, p. 8. Mérida, 20 de enero de 1981, p. 8.

El Arzobispo de Mérida opuesto al monumento a Manuela Sáenz. En El Universal, pp. 1 y 28. Caracas, 19 de diciembre de 1980.

Instituto del Patrimonio Cultural. Municipio Libertador, estado Mérida, Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Los Andes: ME-12, La Galaxia, Caracas, 2007; 265 pp.

Lander, María Fernanda. La encrucijada de Manuela Sáenz en el imaginario cultural latinoamericano del siglo XX. En Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades. Año 13, N° 25, pp. 165-181. Primer trimestre de 2011.

Grillo, Rosa María. Manuela Sáenz, antes y después de Bolívar. En Cultura Latinoamericana. Vol. 21. N° 1, pp. 66-90. Universidad Católica de Colombia, enero-junio de 2015.

Márquez, Mirley. Nube oscura persigue al escaño recreativo. En Frontera, p. 1b. Mérida, 13 de agosto de 1997.

Monagas, José Miguel. Honor a la Libertadora del Libertador. En Frontera, p. 4. Mérida, 6 de enero de 1981.

Páez, Leonardo. Mérida no ha vetado a Manuelita Sáenz [Entrevista a Irlanda Chalbaud Zerpa y Miguel Váleri]. En Frontera, p. 9. Mérida, 20 de diciembre de 1980.

Páez, Leonardo. Me es incómodo y acaso mortificante hablar de este asunto [Entrevista a Jesús Rondón Nucete]. En Frontera, p. 18. Mérida, 24 de diciembre de 1980.

Páez, Leonardo. Primer copeyano de jerarquía habló del caso Manuela Sáenz. En Frontera, p. 7. Mérida, 26 de diciembre de 1980.

Quintero Strauss, José Manuel. Manuelita Sáenz Aizpuru. En Frontera, p. 5a. Mérida, 11 de marzo de 1996.

Vetada en Mérida Manuelita Sáenz. En Frontera, p. 1. Mérida, 19 de diciembre de 1980.

Villamizar, Julio. Manuela Sáenz: la Libertadora del Libertador. En Frontera, p. 8. Mérida, 2 de enero de 1981.

Villamizar, Julio. Manuela Sáenz: conoce a Bolívar en la ciudad de Quito. En Frontera, p. 8. Mérida, 7 de enero de 1981.

Villamizar, Julio. Manuela Sáenz: el último adiós a Bolívar. En Frontera, p.18. Mérida, 11 de enero de 1981.

Investigación: Samuel Leonardo Hurtado Camargo, @hurtadosamuel / Historiador, investigador del patrimonio cultural.

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