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Manuel Darío Gruber, cuando un periodista y poeta es “bien cultural”

Manuel Darío Gruber. Poeta, creadores de Venezuela.

El poeta Manuel Darío Gruber en su hogar. Foto Marinela Araque, junio de 2018.

Manuel Darío Gruber (1941) es uno de los poetas emblemáticos de la ciudad de Barinas. Entretejió sus versos con el periodismo. En él prosa y poesía signan su recorrido vital.

La vida del poeta

Manuel Darío Gruber Contreras  nació por casualidad en lo que hoy es el Museo Alberto Arvelo Torrealba, en Barinas. Jugada del azar para situar en aquel recinto de cultura el nacimiento de unos de los periodistas y poetas más entrañables de la capital llanera. Él tendría que haber venido al mundo en la contigua ciudad de Obispos, donde vivían sus padres, María Justina Contreras y de Carlos Gruber D´ Escrivan. Pero no.

El matrimonio Gruber Contreras se había residenciado en la población de Obispos, donde don Carlos Gruber trabajaba como preceptor de una escuela unitaria. Cierto día de septiembre de 1941 doña María Justina, quien estaba encinta, visita en la ciudad de Barinas a su hermana Francisca Contreras de Canales, conocida como doña Pancha. Ella vivía en la vetusta casa Pulideña, sede del actual Museo Alberto Arvelo Torrealba. A los días de estar allí, a doña María la llegan los dolores de parto y el 16 de ese mes trae al mundo en ese inmueble habitado de historias a su segundo hijo, Manuel Darío.

Posteriormente, doña María Justina regresa a la población de Obispos con su pequeño hijo. Allá la esperaba don Carlos y su primogénita, Haidée. Los primeros ocho años de vida el pequeño Manuel Darío los transitó en aquel pueblo llanero rodeado de palmas, garzas y ríos, la exuberancia del paisaje llanero que luego entretejería –con puntadas de nostalgia y realismo- por entre sus versos.

Educación, travesía por Obispos, Caracas y Barinas

En el poblado rural de Obispos estudiaría Manuel Darío Gruber hasta el tercer grado de primaria. En la década de los 50 a don Carlos le ofrecen un trabajo como registrador subalterno en la ciudad de Barinas y la familia Gruber Contreras regresa a la capital barinesa.

Manuel Darío, entonces de ocho años, terminaría su primara en el Grupo Escolar Estado Guárico. El cambio brusco del campo a la ciudad lo marcó profundamente. Mientras el niño se acostumbraba de a poco al paisaje urbano, culmina el sexto grado en el año 1954. Pasa el primer año de bachillerato en el liceo Daniel Florencio O’Leary donde cursó hasta el segundo año, pues su padre lo inscribiría en 1956 en una escuela privada regentada por el profesor Adonay Parra Jiménez, destacado educador barinés. Allí culmina el tercer año de educación secundaria.

Para 1957 don Carlos envía al joven Manuel Darío a culminar el bachillerato en la ciudad de Caracas. Estando en la capital del país se hospeda en la casa de don Tobías Guédez y doña Eladia de Guédez, padres del poeta, periodista y cineasta Jesús Enrique Guédez.

Manuel Darío Gruber. Poeta, creadores de Venezuela.

Banco de Venezuela, esquina de Sociedad, Caracas. Foto mariafsigillo.blogspot.com

Posteriormente, el joven Manuel Darío se dedica durante dos años a estudiar Topografía por las noches mientras que durante el día trabajaba como mensajero en el Banco de Venezuela, situado frente al pasaje Zingg. Regresa a la ciudad de Barinas en 1961 y trabaja en diferentes proyectos viales como la construcción de la carretera tipo A, Barinas-Caramuca.

En 1962 contrae nupcias con la joven Nelly Tapia. La relación duró un año y no hubo descendencia.

La seducción literaria

En la primera mitad de los años 60 Manuel Darío Gruber funda el Grupo Literario Raya con Rafael Guédez Acevedo, Jesús Aurelio Salazar y otros, colectivo que contaba con la asesoría de Jesús Enrique Guédez. El bullente joven crea en 1964 el semanario Avance con Rafael Guédez, cuyo lema era “Hacia el progreso y la cultura”, y se imprimía en la Tipografía Nieves, en la ciudad de Barquisimeto.

En 1966 Manuel Darío Gruber retorna a Caracas para estudiar Arte Dramático en la Universidad Central de Venezuela, donde recibiría lecciones de Adriano González León, Humberto Orsini, Alberto Paz, Luis Salazar y Cesar Rengifo como profesor invitado. Figuras que, sin duda, influyeron en su vocación periodística y literaria.

Con estas inquietudes va a Maracay a hacer unas pasantías en la extensión universitaria de la Escuela de Periodismo, donde fundó la revista Foro-Teatro y afinó su gusto por las letras y el periodismo y regresa con una botija llena de ideas a Barinas. Abrir allí una librería, que llamaría Cervantes, sería una consecuencia lógica de su gusto por los libros y revistas, entre las que le enviaba su amigo Oswaldo Guédez desde una editorial caraqueña.

Recorrido laboral

Tras el cierre de la librería, que no fue rentable en Barinas, Manuel Darío se dedica de lleno al periodismo, hasta llegar a la jefatura de redacción de los diarios El Espacio, El Llano y Pronto.

En los setenta trabaja en la Dirección de Cultura del municipio Barinas, con Vicente Peña Pulido, titular de la referida institución cultural. Al retirarse este, lo sucedería por decisión del gobernador de entonces, Ramírez Dávila.

Tras una corta estancia laboral en la Compañía Anónima Nacional de Teléfonos de Venezuela, CANTV, como Jefe de Prensa y Relaciones Públicas, es nombrado como adjunto de Rafael Santander quien ejercía la jefatura de Prensa la Alcadía de Barinas bajo la administración de Miguel Ángel Rosales, alcalde del municipio Barinas (1993 – 1995). Al tiempo fue botado del trabajo por razones políticas; la excusa fue negarse a entrevistar a un líder estudiantil por no estar entre sus funciones. El líder pertenecía al partido político del alcalde.

Tras el trago amargo en la alcaldía, ingresa a la oficina de RR. PP. del Instituto de Cultura del estado Barinas (IACEB) bajo la dirección del profesor Baltazar Betancourt y posteriormente de María Pino, hasta el día de su jubilación.

Símbolo, su porfiado proyecto editorial

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En 1969 Manuel Darío Gruber había iniciado un nuevo proyecto editorial, esta vez Símbolo, una revista de difusión cultural que comenzó a circular en el mes de diciembre de ese año. Lo animaba su permanente vigilia de la vida barinesa y el afán de cambiar la percepción de que la cultura en la provincia era una cosa menor movida por el mal gusto y “la politiquería”.

La revista, pensada desde el primer momento como un soporte para la difusión cultural, nació sin dependencia de ningún tipo. Entre septiembre y noviembre el trabajo de redacción y la suma de algunos espontáneos colaboradores dieron forma a este sueño.

Luego de consultas y reflexiones, saldría a flote el nombre Símbolo. Francisco Rosales Sandoval explicaba el término “… porque símbolo representa el concepto moral o del intelecto demostrado a través de los rasgos profundos de la cultura humana”.

Aunque la vida de la revista fue corta, Símbolo fue fiel a su compromiso bimestral con sus lectores habiendo alcanzado en 11 meses la edición de seis números. Sacarla a finales de 1969 era una muestra de porfía, pues no existía en la ciudad de Barinas una imprenta o tipografía que reuniera los requerimientos para la cristalización de este proyecto editorial.

“Bajo el ala de la poesía”

Manuel Darío Gruber. Poeta, creadores de Venezuela.

Libro Naturaleza y hombre, de Manuel Darío Gruber.

A sus 17 años Manuel Darío compone sus primeros ochos poemas, que firmó con el seudónimo de Darío Malgrer. Su primer texto fue una publicación “tímida”, como refiere. Sin embargo, desde entonces fue tildado de poeta.

Tal título, confiesa, le causó mucha inquietud pero lo motivó también a adentrarse en el territorio de la palabra, en el que lleva más 40 años. Se conocen así sus poemas que muestran sus preocupaciones: lo social, lo  ecológico, el amor, las historias de vida.

La producción lírica de Manuel Darío Gruber gira sobre Naturaleza y hombre  (1967), editado por el Ateneo de Barinas. En este poemario prodiga atributos figurativos a la palabra y a las cosas para llevar la poesía a la vida cotidiana del  lector.

Son siete poemas escritos desde las variadas voces del poeta como señalara Raúl García Palma (2005): “La temática resultó de ese descubrimiento del constructor de lo interior del poema, este en los primeros poemarios de Gruber comienza a parecer como contemplativo, luego como semidormido y por último está en un sueño permanente donde proviene el diálogo interno del poema.”

El escritor Antonio Mirandas comentó que Naturaleza y hombre “está dedicado al oficio íntimo del poeta, reflejado en la expresión ‘soy aficionado a la vigilia’, último verso del poema Picnic (…) Versos de gran emotividad, con metáforas audaces, en estilo confidencial y lírico, a pesar de las implicaciones ideológicas”. Y tradujo al portugués los poemas Ecce Homo, Filtro de hiel y Sencillamente arcilla con algo de metal ,

Canto a Barinas

En 1972, en la obra El poeta, la ciudad y sus ríos Manuel Darío Gruber recrea a la ciudad de Barinas en un canto histórico y emotivo. Es otro contexto del quehacer poético al construir la memoria de la urbe desde la crónica histórica. Allí se vale del repertorio de leyendas que ha oído sobre la conquista y sobre las hazañas de sus antepasados: “Porque no podía permanecer en silencio ante el despojo de sus paisanos. Ante el coraje de los bravos caídos y los olvidados indígenas. Mucho menos ante los gritos de socorro lanzados por la ciudad que moría”.

Así que dejó caer su prosa sobre la urbe para rescatar el imaginario barinés frente al olvido. El poeta no tiene prisa en obtener respuesta alguna. Al fin y al cabo, ha esperado desde siempre. Por eso escribió  “Puedo brindar a cada muerte mis cantos vespertinos / extraídos de las ruinas de la ciudad dormida.”

En Caza-relámpagos, obra publicada en 1975, Gruber muestra su espíritu telúrico. De la mano de un abuelo imaginario clama contra el hacha criminal que taló la selva de Ticoporo hasta convertirla en un cementerio de árboles: “Desgraciada criatura vertebrada / el hacha hizo de ti un espectro. / Sentí honda la vigilia de tu follaje / la madera hostigada de tu ser/ tu cuerpo asesinado./ Ensayo ahora sobre tus restos/ la oración forestal de la quimera”.

Mientras que en el poemario Caballo de fuego (1993) hay un poeta reflexivo, casi taciturno. Ya Humberto Febres Rodríguez había señalado en 1992 que en este texto se refleja una “cierta madurez, una natural inclinación del autor hacia la reflexión”, también se expresa en el conjunto de poemas, lo inmediato geográfico, la ciudad, el paisaje y la región.

En sus libros Travesía de la fuga y Estación de Venecia escritos en 2002, se conjugan sus experiencias vividas dentro y fuera del país, esto último como escribiera su primo el escritor José León Tapia, hace al poeta “más cosmopolita con un lenguaje cada vez más elevado, al acercarse a ese otro universo que ahora visita con frecuencia. Elevación espiritual que le honra al escribir allá mismo estos poemas, al tiempo que se empapaba de la cultura milenaria de Europa, tan alejada de la nuestra”.

Antología personal (2005, Instituto Autónomo del Patrimonio y Acervo Cultural, IAMPAC) recoge la producción lírica del poeta de 1967 a 2002. Allí Manuel Darío refuerza la visión del poeta infortunado y enamorado que ha bebido de los antiguos trovadores. En Péndulo, publicado en 2015, enlaza la poesía y el género narrativo epistolar. Allí escribe Cinco cartas líricas, dedicada a Mariè la musa cautiva: “Sé que tienes fuego en el alma. Lo has demostrado algunas veces en nuestros encuentros. Tus ojos y tus palabras lo hacen ostensible. Pero estás cercada…”.

Los últimos trabajos de Manuel Darío Gruber Poemas y relatos (2014) y Susy, crónicas de un amor en tiempo de guerrillas (2017), han sido divulgados digitalmente por la Secretaría de Educación del estado Barinas (SEEB).

Asimismo, Gruber ha escrito numerosos artículos, cuentos y poemas publicados en el blog Cultureandoenbarinas, entre los que se destacan En los surcos del tiempo. Memoria Poética de Carlos Giusti Vargas, Poetas y escritores llaneros en Santa Inés, Pasos en positivo; Esa boca que te encanta, José León Tapia, cultor de la barinidad, Bajo el Samán, entre otros.

Reconocimientos

Manuel Darío Gruber ganó el segundo premio, mención honorífica, del Concurso Literario que promovía la CANTV en 1994.

Manuel Darío Gruber. Poeta, creadores de Venezuela.

La trayectoria de Gruber fue declarada bien de interés cultural de la nación. Foto rep. M. Araque.

Catalogado como un patrimonio viviente que ha sido reconocido por su producción literaria y por la labor ejercida como periodista durante largos años, fue decretado como bien de interés cultural bajo la categoría Creación individual del Catálogo de patrimonio cultural del municipio Barinas en el año 2005.

En 2006 fue honrado en el Mural de la poesía, del artista Régulo Pérez ubicada en la plaza Luis Razetti o plaza de Los Poetas de la ciudad de Barinas. Aunque hoy su imagen luce desdibujada en el referido mural.

La familia

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Don Carlos Gruber, el padre de Manuel Darío, era hijo de Karl Gruber, alemán que llegó a Guayana como trabajador de la mina El Perú. En el año 1939 quien fuera el padre de Manuel Darío llega a la ciudad de Barinas proveniente de Guasipati, del estado Bolívar. Estando en el poblado de Barrancas como ayudante de veterinaria conoció a doña María Justina Contreras con quien procreó tres hijos, Haidée, Manuel Darío y Octavio.

La vida sentimental de Manuel Darío pasa por dos rupturas, pero tiene 5 hijos: María Antonia y Esperanza el Valle, que procrea con María Esperanza Peñaloza, su primera esposa; y Román Darío, Roy Daniel y Rosmary Dahina Gruber Betancourt, que tiene con Virginia Betancourt. Estos tres últimos viven en Italia, a quienes el poeta suele visitar.

Fuentes consultadas

Araque Rivero, Marinela. Se desvanecen los poetas en el “Mural de la poesía”. En iamvenezuela.com, marzo de 2017.  https://goo.gl/A68pDX. Consultado en junio de 2018.

Entrevista a Manuel Darío Gruber, fundador y director de la revista Símbolo. Barinas, Barinas 5 de junio 2017.

Gruber, Manuel Darío. Antología personal. IAMPAC. Fondo Editorial Don César Acosta. 85 p. Barinas, 2005.

Gruber, Manuel Darío. Estación Venecia. Fundación Editorial El Perro y la Rana. Red Nacional de Escritores de Venezuela. Sistema Nacional de Imprenta. Imprenta de Barinas. 39 p. 2009.

Gruber, Manuel Darío. Péndulo. Fundación Editorial El Perro y la Rana. Imprenta de Barinas. 65 p. 2015

Gruber, Manuel Darío Grüber. Entrevista realizada en Barinas.

Instituto de Patrimonio Cultural. Catálogo del patrimonio cultural venezolano 2004 – 2006. Municipio Barinas, estado Barinas. p. 100

Miranda, Antonio. Manuel Darío Gruber. Poesia Iberoamericana. En antoniomiranda.com.br, https://goo.gl/F3hhDHl. Consultado el 6 de junio de 2018.

Oficina del cronista oficial del municipio barinas. Colección Hemerográfica: Revista Símbolo, números 1-6. Barinas, 1969.

Sigillo, María F. Antigua sede del Banco de Venezuela (Foto). En mariafsigillo.blogspot.com, https://goo.gl/54ZXjV. Consultado en junio de 2018.

Tosta, Virgilio. Imprenta y periodismo en el estado Barinas. Colección Fuentes para la Historia Republicana de Venezuela, N° 68. Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1997.

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