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La Burriquita entró por Cubagua a conquistar a Venezuela

Baile de la Burra o Burriquita, patrimonio cultural de la nación venezolana. Patrimonio intangible, tradiciones folclóricas.

La Burriquita o baile de la burra debe su belleza a la mezcla de las culturas europea, indígena y africana. Foto Gregorio Terán, AVN, octubre 20 de 2016.

El baile de la Burriquita, o de la Burra, es una colorida tradición hispana aderezada en el periodo colonial venezolano con la danza aborigen y el tambor africano. Patrimonio nacional de Venezuela desde 2016, hoy corcovea más que nunca.

Nombre: baile de la Burra o la Burriquita

Fechas: según la región / Carnaval / Navidad.

Tipo de patrimonio cultural: intangible / manifestaciones vivas / baile, música, pantomima.

Administrador custodio o responsable: Red de Burras y Burriquitas Tradicionales de Venezuela.

Historia
Descripción
Valores patrimoniales
Situación actual
Ubicación
Fuentes consultadas

Historia

“Ya viene la burriquita / ya viene domesticá (bis)/ no le teman a la burra que no es la mula maniá (bis) / Ay sí, ay no / Mariquita me regaló, / un canario que cantaba / los versos del Niño Dios (bis)”. La porfiada canción se entremezclaba cada día con el olor a golosina y sudor del recreo escolar de hace 50 o 60 años en Venezuela. Y aunque desde 1982 muchos la conozcan como la Burra, es la Burriquita de siempre. La que, de ñapa, se bailaba en eventuales actos escolares por empeño del maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa (La Asunción 1902 – Caracas 1993) y del poeta Andrés Eloy Blanco (Cumaná 1896 – Ciudad de México 1955).

Ilustrativo que ambos fueran del oriente venezolano… ellos la conocían de cerca y, gigantes como eran, desde atentas lecturas al alma popular: la Burriquita, tradición presente hoy en al menos 15 estados del país, instaló inicialmente su señorío de cantos, colores, pantomima y alegría en la isla de Cubagua. Allí donde el conquistador español desembarcó su desconcierto, su avaricia y su violencia, pero donde sembró también sus recuerdos de culturas remotas.

Entonces los bailes de las “vaquillas” y de los “caballines”, reminiscencias a su vez de antiguos jóvenes romanos que “disfrazados con pieles de animales y cuernos, corrían detrás de las mujeres en un intento simbólico de reanimar la fertilidad tras el periodo de aletargamiento invernal” (Raquel Santos, ElPaís.es), fueron convertidos en la danza de la burriquita por el aborigen y el africano esclavizado cuando le agregaron sus propias memorias ancestrales, sus danzas, sus cantos y tambores, sus colores y, por no dejar, sus deseos de desquite y de libertad. Por ello se baila usualmente en el carnaval que a todos equipara, aunque en algunas regiones de Venezuela se baile también en fiestas religiosas, como el día de los santos patronos, en Navidad o en eventos puntuales a donde llamen a alguno de los 51 colectivos del país que mantienen esta tradición palpitante.

Hitos de la Burriquita o Burra

El profesor Carlos Marrón, antropólogo y presidente-fundador de la Red Nacional de Burras y Burriquitas Tradicionales de Venezuela ha sido uno de los más entusiastas promotores de la declaratoria oficial de las Burras y Burriquitas Tradicionales como patrimonio cultural de rango nacional en 2016. El cultor refiere que esta manifestación popular mantiene sus “códigos principales” desde que la burriquita corcoveara por primera vez en la oriental isla de Cubagua, y empezara a conquistar tierra firme cabalgando en el sistema colonial de misiones y encomiendas.

Y aunque la danza primigenia no tiene fecha definida en la Colonia, sí podemos anclar sus hitos en tiempos más cercanos. Como cuando a mediados del siglo XX aquellos dos sabios se empecinan en fijar su recuerdo y su belleza en los escolares de toda Venezuela.

  • 1948. La manifestación de la Burriquita se dio a conocer en la Fiesta de la Tradición de ese año, celebrada en Caracas.
  • Años 50. El maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa y el poeta Andrés Eloy Blanco llevan esta expresión a las escuelas tras su estudio de las danzas tradicionales venezolanas. “Así comienzan los Chimichimitos, El Pájaro Guarandol, el Mare-Mare y La Burriquita a ser danzas escolares”. Pasan a ser parte de la formación integral de las niñas y los niños de la época” (Carlos Marrón para prensa del MPPC).
  •  1982. Desde la llegada de los conquistadores y hasta esta fecha, se le llamó exclusivamente Burriquita. Pero cuando el grupo folclórico Un Solo Pueblo populariza en 1982 la parranda Préstame tu burra, del álbum Viva Venezuela, a la festividad se le sumó el término Burra. Ambos nombres se usan indistintamente. Y como sucede con las manifestaciones vivas, la tradición colonial se magnificó con la pegajosa canción moderna y otras versiones de ella, que hoy acompañan a los viejos y nuevos bailadores.
  • 2009. Se crea el 3 de octubre de ese año la Red Nacional de Burras y Burriquitas Tradicionales de Venezuela, promovida por el profesor Carlos Marrón. La organización inicia los trámites para incorporar esta festividad al Registro Nacional de Patrimonio Cultural, tutelado por el Instituto del Patrimonio Cultural, IPC. Se arman el expediente y la ficha del inventario científico para declarar esta tradición como patrimonio cultural de la nación.

Carlos Marrón, fundador y presidente de la Red de Burras y Burriquitas Tradicionales de Venezuela. Foto Prensa MPPC Yaracuy, abril 2016.

  • 2009 – 2013. Censo nacional de maestros de tradición, cultores y nuevos bailadores de la burra o burriquita. Se hace una recopilación musical de la tradición. La Red Nacional de Burras y Burriquitas Tradicionales de Venezuela inicia los talleres de fabricación y baile de la burra en las escuelas e instituciones culturales de diversos pueblos venezolanos, hasta la fecha.
  • 2015. Primer Encuentro Nacional de Burras y Burriquitas en la población de San Pablo, Yaracuy. El 7 de marzo de 2018 se hizo la cuarta y más reciente edición de este evento, en la misma entidad.
  • 2016. El 20 de octubre de este año el IPC declara a las Burras y Burriquitas patrimonio cultural de Venezuela. Anteriormente el IPC había registrado esta tradición como bien de interés cultural local en el Catálogo del patrimonio cultural venezolano de cada región. Este acto protocolar lo elevaría a rango nacional. Al evento asistieron 46 colectivos culturales de más de doce estados del país (Apure, Aragua, Barinas, Carabobo, Delta Amacuro, Caracas, Lara, Mérida, Miranda, Nueva Esparta, Vargas, Yaracuy). Se entregaron 14 actas para cultores fallecidos y 110 para representantes vivos.

Descripción

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El baile de las Burras o Burriquitas es una tradición festiva que conjuga artesanía, pantomima, teatro, baile y música. El colorido y la alegría que riega a su paso –los bailadores invitan a los curiosos a acompañarlos por las calles o a bailar donde estén-la convierten en una de las manifestaciones folclóricas más concurridas del país. Se celebra en 16 estados de Venezuela con leves variantes, por región, en el vestuario, así como en la coreografía, la música y la fabricación de la armazón del personaje del animal.

  • La Burra o Burriquita. El eje de la festividad es un disfraz de la cabeza, lomo y cola del animal que se fusiona con un atuendo femenino muy vistoso integrado por sombrero, largas trenzas y una gran falda que, explica Marrón, recuerda a los faldones descartados por las damas de la Colonia que los esclavos aprovechaban para los carnavales. El participante o cultor baila, corcovea y hasta rebuzna, siempre dentro de la armazón con forma de burra, realizada con diversos materiales.
  • ¿Quién la monta? Siempre es una mujer, incluso si el bailador es hombre. En tal caso debe maquillarse y llevar criznejas para encarnar el personaje femenino, quien va avanzando al son de la música. Carlos Marrón afirma en el portal del Consejo Nacional para el Desarrollo de las Comunidades Afrodescendientes de Venezuela, CONADECAFRO, que “personificar a una mujer es la reivindicación de su género, más allá de lo burlesco que pueda verse a un hombre maquillado y con moños de mujer”. Este travestismo, sin embargo, viene de la Colonia, según registra el IPC en el Catálogo del patrimonio cultural venezolano: “Originalmente lo representaban hombres vestidos de mujeres, con falda, blusa, sombrero de cogollo y trenzas largas. En los orígenes de la tradición se suponía que las mujeres no podían salir a la calle a bailar, y por esa razón salía un hombre disfrazado de mujer”.

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  • Dónde se baila: Apure, Aragua, Barinas, Carabobo, Cojedes, Delta Amacuro, Distrito Capital, Lara, Mérida, Miranda, Nueva Esparta, Portuguesa, Sucre, Vargas, Yaracuy.
  • Código de ética. Los hombres deben maquillarse, para respetar el “travestismo del carnaval” (C. Marrón). Hombres y mujeres deben llevar sombrero, criznejas, saco, piernas falsas y alpargatas. La cabeza de la Burra jamás puede ser de un color distinto al pelaje natural del animal (como un rojo, verde o azul, por ejemplo), y debe llevar su cola. Los faldones han de ser llamativos, con un miriñaque o armador debajo de la misma, que puede ser de metal, madera o de plástico. “Tratamos de que eso se cumpla”, nos dice Edda Hernández, coordinadora general de Burras, Burriquitas y Pollinos de San Pablo, Yaracuy. Y para darnos idea de que la cosa va en serio, cuenta que en los encuentros de la red de Burriquitas le han prohibido bailar a quienes se salen del estricto código.
  • Diferencias regionales. Tanto la música como la coreografía dependen de cada región: en oriente se baila con estribillo, en el centro con parrandas y en los valles del Tuy con joropo tuyero. En Apure, que se festeja en carnaval, se musicaliza con arpa, cuatro y maracas. En el vestuario también hay ciertas diferencias. La Burriquita de Sanare (estado Lara), por ejemplo, destaca por sus muchas flores en el sombrero y sus cascabeles en el vestuario: “Cada colectivo, explica Hernández, adopta elementos que los diferencian del resto, es como un guiño a la región de la que proceden”. En cuanto a la armazón, es a gusto –y aguante- de cada cual. Los hombres generalmente hacen su armadura de metal, más pesadas. Pero se pueden construir con plástico, cartón o madera. Solo en Miranda hay diversos sistemas constructivos: “en Marizapa es con cabilla tripa ´e pollo (una especie de alambre ligero), en Tapipa se hace con cartón, en Guatire  con cartón mdf, en Valles del Tuy se hace en forma de alpargata y es con tripa é pollo y en Santa Lucía con aros interpuestos” (Carlos Marrón para Conadecafro).
  • Coreografía: más allá de las diferencias regionales, el baile tiene unos pasos básicos como corcoveo, desplazamiento lateral y avanzadas, vueltas, desbarajuste, beso. Es libre y colectivo y el elemento principal es la burra.
  • Categorías en la danza: maestros de tradición, con más de 30 años bailando la Burriquita o la Burra; cultores: 15 y 25 años bailando; bailadores: entre 9 y 12 años bailando; pollinos de generación: son los niños de entre 3 y 12 años de edad, y que garantizan el relevo generacional. Según cálculos de la Red de Burras y Burriquitas Tradicionales de Venezuela, unas 1300 personas ejecutan el baile en todo el país.
  • Cuándo: en el oriente y la mayoría de los estados se celebra durante los carnavales, fecha que defiende Carlos Marrón. Sin embargo esto puede variar según la entidad. Indica Hernández, coordinadora de Yaracuy, que se puede salir en el día de los santos patronos, en Navidad o en eventos puntuales. La Burra, dice, “siempre está presta para bailar, pues no tiene una raíz religiosa”, como la mayoría de las manifestaciones colectivas de Venezuela.

Valores patrimoniales

Baile de la Burra o Burriquita, patrimonio cultural de la nación venezolana. Patrimonio intangible, tradiciones folclóricas.

La Burriquita es un baile de profunda venezolanidad, que llega de la Colonia. Foto Gregorio Terán, AVN, 2016.

La danza de las Burras y Burriquitas de Venezuela es una tradición de interés cultural de cada región donde se ejecuta. Y elevada a la categoría de patrimonio cultural de la nación el 20 de octubre de 2016. El acto de la declaratoria se convirtió en un baile multitudinario de los colectivos regionales de la red de burriquitas que recorrió el bulevar del Panteón Nacional para sorpresa y agrado de quienes tuvieron la suerte de estar esa mañana, a eso de las 10:30, en el centro de Caracas.

Baile de la Burra o Burriquita, patrimonio cultural de la nación venezolana. Patrimonio intangible, tradiciones folclóricas.

Certificado del IPC a las burras y burriquitas tradicionales. Foto MPPC, octubre 20 de 2016.

En el acto protocolar, el presidente del IPC, Omar Vielma, refirió: “Estamos declarando los procesos que significan ser patrimonio. Es visibilizar un proceso cultural que se da de altísima participación”. Tras entregar el certificado respectivo, el titular del organismo rector le dio el crédito de la declaratoria patrimonial al “trabajo de colectivos culturales, de la Red Nacional de Burras y Burriquitas Tradicionales de Venezuela”.

Reconocimiento secundado por la gerente general del IPC, antropóloga Dinora Cruz: “Fue un trabajo muy hermoso de registro hecho por ellos mismos, donde seleccionaron, se reunieron, hicieron mesas de trabajo (…) con el apoyo de las instituciones locales”.

Situación actual

Baile de la Burra o Burriquita, patrimonio cultural de la nación venezolana. Patrimonio intangible, tradiciones folclóricas.

Tercer Encuentro nacional de Burras y Burriquitas en la población de San Pablo, estado Yaracuy. Foto Prensa MPPC, abril de 2016.

El baile de las burras y burriquitas goza de buena salud gracias a la labor de la Red de Burras y Burriquitas Tradicionales de Venezuela y al respaldo institucional, seguimiento y asesoría del IPC. Los colectivos de esta red cultural participan cada año en un encuentro nacional, en la que se fija el calendario de actividades, donde bailan, comparten, intercambian saberes, experiencias y proyectos.

Quizá de más bajo perfil, pero más importantes son los talleres que la organización imparte en las escuelas e instituciones interesadas en profundizar y experimentar esta danza ancestral. Estos se desarrollan en dos partes, en un sola día: la teórica, llamada Pasado y presente de la manifestación del baile de la Burriquita; y la práctica, donde se enseña a elaborar la burra y la manera de bailarla.

La respuesta de los escolares ha sido entusiasta, pues elaborar la burra a partir del traje desarmado que le llevan los facilitadores, y luego hacer de jinete, es una experiencia profundamente lúdica. La red espera el mismo entusiasmo de los maestros para que soliciten estos talleres (que se hacen por iniciativa del docente o a pedido de cada institución educativa) y le hagan un seguimiento a esta tradición. “Es genial, comenta Edda Hernández, cuando algunos exhiben la Burriquita al final de año, en la socialización de sus proyectos de fin de curso”.

La Burriquita en un acto escolar. Video publicado en Youtube por Danzas Folclóricas Venezolanas el 7 de mayo de 2014.

Se prevé que el tema del patrimonio cultural entre pronto en el pénsum escolar, tal vez por allí se cuele la Burra a las aulas. Sería la política de Estado que falta para generalizar el encanto de la Burriquita en todos los colegios del país, para fijar buenos recuerdos en las nuevas generaciones, para que algún cincuentón de mediados de este siglo XXI pueda tararear la canción que hoy pone a bailar a la Burra.

Como aquella que empezaba “Ya viene la burriquita / ya viene domesticá…” con la que un maestro visionario y un poeta hicieron nuestros recreos inolvidables.

Carlos Marrón, la “Burra Mecánica”

Baile de la Burra o Burriquita, patrimonio cultural de la nación venezolana. Patrimonio intangible, tradiciones folclóricas.

Carlos Marrón fundador y presidente de la Red de Burras y Burriquitas Tradicionales de Venezuela. Foto MPPC Yaracuy, 2016.

Uno de los exponentes que ha luchado con mayor ahínco por el reconocimiento de las Burras y Burriquitas como Patrimonio Cultural de la nación ha sido Carlos Marrón. Creador de la Red Nacional de Burras y Burriquitas Tradicionales de Venezuela en el año 2009, este cultor, antropólogo y docente nació en Caracas pero vive en Marizapa, parroquia Ribas del estado Miranda (municipio Acevedo).

Tiene 23 años practicando la manifestación que aprendió de Luis Palacios y Ernesto Monje en Caucagua. Desde muy joven Carlos Marrón muestra sus inquietudes de roce con el ámbito cultural de Miranda y decidió empezar a aprovechar viajes de investigación a los pueblos de este estado para preguntar cómo se bailaba la Burra en cada población, creando finalmente una Burra novedosa con el concepto de la “Burra de Marizapa”, la cual tiene las características de la Burra del Siglo XI que rebuznaba, y otros atributos más.

Simón Díaz bautizó la burra de Carlos Marrón como la “Burra Mecánica”. Con ella este cultor ha viajado a 14 países mostrando la tradición, en un performance muy elegante que cambia cada año de traje. A partir de su trabajo cada burra es bautizada con un nombre.

Prensa Conadecafro

Ubicación

Esta tradición está presente en al menos 15 estados del país.

Fuentes consultadas

AVN y Prensa MPPC. EN FOTOS: La Burriquita es declarada Patrimonio Cultural de la Nación. En albaciudad.org, 21 de octubre de 2016. Consultado el 26 de julio de 2018.

Baile La Burriquita. Video subido por Danzas Folclóricas Venezolanas. 7 de mayo de 2014.

Hernández, Edda. Coordinadora general del colectivo Burras, Burriquitas y Pollinos de San Pablo, Yaracuy. Entrevista realizada el 28 de julio de 2018.

La burriquita. En el blog TradicionAndo, 29 de marzo de 2011. Consultado el 26 de julio de 2018.

Páez, Lisbella. Carlos Marrón: Red Nacional de Burras Tradicionales de Venezuela inicia trámites para declaratoria de patrimonio nacional. En el blog Yaracultura, 3 de marzo de 2015. Consultado el 26 de julio de 2018.

Pereda, Jeylú. La Red de Burras y Burriquitas busca consolidar el baile como patrimonio cultural. En albaciudad. Consultado el 26 de julio de 2018.

Prensa Conadecafro / María Teresa  Valencia. Burras y burriquitas tradicionales de Venezuela son declaradas patrimonio cultural. En el blog de CONADECAFRO (Consejo Nacional para el Desarrollo de las Comunidades Afrodescendientes de Venezuela). Consultado el 26 de julio de 2018.

Santos, Raquel. El baile de las vaquillas. En elpais.es, 3 de febrero 1997. Consultado el 26 de julio de 2018.

Investigación: Nilda Silva Franco.

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