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Bote de farmacia hispánico, Museo de Arte Colonial de Caracas

Colección de cerámica hispánica del Museo de Arte Colonial de Caracas, Quinta de Anauco. Patrimonio cultural de Venezuela.

Bote de farmacia de la colección de cerámica española del Museo de Arte Colonial de Caracas. Foto Rosángela Langerano, junio 2018.

Nombre: Bote de farmacia

Año: fines del siglo XVII o principios del siglo XVIII

Autor: anónimo, español.

Técnica: torneado y vidriado

Dimensión: 16,5 cm de alto

Tipo de patrimonio: tangible / mueble.

Administrador custodio o responsable: Museo de Arte Colonial de Caracas / Carlos Federico Duarte.

El bote de farmacia hispánico del periodo colonial venezolano era, más que un recipiente, el instrumental básico del boticario para preparar los remedios según la farmacopea de la época. En el Museo de Arte Colonial, en la Quinta de Anauco, se conservan algunos ejemplares. 

Historia
Descripción
Valores patrimoniales
Situación actual
Ubicación
Fuentes consultadas

Historia

Colección de cerámica hispánica del Museo de Arte Colonial de Caracas, Quinta de Anauco. Patrimonio cultural de Venezuela.

Bote de farmacia de fines del siglo XVII y principios del siglo XVIII, en el Museo de Arte Colonial de Caracas, Venezuela. Foto Rosángela Langerano, junio 2018.

La farmacopea del periodo colonial en Venezuela es muy distinta a la de ahora. En aquella época el boticario no solo se encargaba de todo el proceso de elaboración de los medicamentos, también abarcaba el cultivo de plantas, recolección de hojas, semillas y raíces para luego ser procesadas. Los locales no solo eran una tienda, sino un laboratorio con múltiples piezas de cerámica y de vidrio que son testimonio de una vida citadina.

Este bote de farmacia es testimonio de un período de nuestra historia donde el área de la salud se encuentra entre unos pocos profesionales y muchos curanderos. Las boticas con su equipo garantizaban la producción de medicamentos de acuerdo a las leyes y a las disposiciones del Protomedicato (entidad que regulaba el ejercicio de la farmacia). El bote nos habla del día a día de la ciudad y es una muestra de la actividad comercial y social con la producción de cerámica en España.

En los primeros registros del Museo de Arte Colonial este bote se identificó como proveniente de Talavera de la Reina (Toledo, España); sin embargo, tras diversas investigaciones se encontró que fue elaborado en Sevilla. Perteneció a una antigua botica de Caracas y fue donado al Museo de Arte Colonial en 1946.

Entre el siglo XVII y XVIII la medicina y la farmacología en Europa avanzó hacia el estudio científico de las enfermedades y su tratamiento. Igualmente incrementa los procesos de regulación de la profesión farmacéutica en España y la crearon diversos instrumentos para la producción y conservación de los medicamentos. En este contexto, los botes o albarelos de farmacia hechos de cerámica y ricamente adornados cobraron mucha importancia, se convirtieron en los recipientes por excelencia para conservar los medicamentos.

Los botes o albarelos se ven por primera vez en Italia durante el siglo XV; probablemente procedían de alfares (fábrica de loza) persas o árabes. Entre el siglo XVI al XIX se expandió su uso en las boticas de los monasterios, palacios, hospitales y los establecimientos farmacéuticos. En este periodo eran importantes las condiciones de almacenamiento de las plantas y químicos empleados en la elaboración de medicamentos. Por ello se utilizaban recipientes de cerámica, que contenían sustancias sólidas o viscosas como bálsamos y ungüentos.

Los tamaños de los botes podían variar de acuerdo a su uso, su altura oscila entre 10 a 30 cm; los más pequeños se llamaban pildoreros, su altura era entre 10 a 18 cm. Las píldoras se preparaban en las boticas para tenerlas disponibles en cualquier momento, sin esperar a preparar las recetas del médico. (Sapena y otros, 2011).

En la segunda mitad del siglo XVII y, especialmente en el siglo XVIII, los principales alfares sevillanos se localizaban en Triana y La Cartuja. En los alfares de Triana se realizaron botes destinados a las boticas de la ciudad y sus áreas de influencia; así como para América. Muchos fueron decorados con el escudo de España u órdenes religiosas, pintados a pincel en tonalidades azules sobre fondo blanco marfileño. Se aplicaba el esmalte o barniz blanco por inmersión (adentro y afuera), dejando la base sin esmaltar y se pintaba la decoración con óxido de cobalto. Luego se realizaba la cocción donde se lograba el vidriado (González, J. 2011).

Desde el siglo XVI hasta la Independencia de Venezuela, la mayoría de las lozas que se importaban a provenían de Sevilla. Esta actividad tuvo su mayor auge en el siglo XVIII, cuando Venezuela crecía económicamente y Sevilla poseía, prácticamente, el monopolio del comercio hasta la instalación de la Compañía Guipuzcoana en 1730. Los puertos de destino eran Maracaibo, La Guaira y Cumaná.

Descripción

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El presente bote es de forma cilíndrica con un ligero estrechamiento en el centro del cuerpo, parecido a un violín; esto es para darle mayor agarre. La parte superior e inferior del cuerpo (hombro y cadera respectivamente) es un poco más ancha. El borde o labio del cilindro se reduce formando un cuello corto y ligeramente inclinado hacia el exterior, esta forma se repite en la parte inferior o pie. El interior y exterior del bote está esmaltado; salvo la base, ya que se esmaltaba por inmersión, sujetándolos por el pie.

En el centro está decorado con el escudo de Castilla y León fusionados y en la parte superior una corona. En los laterales se observan motivos vegetales entrecruzados, manteniendo una completa simetría. La imagen es en azul cobalto sobre fondo blanco marfil.

Este tipo de piezas no solía tener tapa, se cerraba con un pedazo de lienzo o cuero atado al cuello del recipiente con cinta o cuerda.

Valores patrimoniales

El valor patrimonial de esta pieza viene dado por ser muestra de un período de la farmacopea venezolana donde existía el boticario, que se encargaba no solo de vender, sino de procesar los “remedios” con el instrumental a mano, como el bote de farmacia. Pero también tiene un valor de conjunto dentro de la colección de cerámica del Museo de Arte Colonial de Caracas, pues ello, nos ayuda a comprender el período colonial venezolano en todas sus dimensiones.

Situación actual

Colección Museo de Arte Colonial de Caracas, bote de farmacia. Cerámica colonial. Quinta de Anauco.

La rajadura del borde del bote de farmacia del periodo hispánico venezolano, de la colección de cerámica del Museo de Arte Colonial de Caracas. Foto Rosángela Langerano, 2018.

Dos rajaduras y un pedazo roto y pegado, en el borde.

Ubicación

Museo de Arte Colonial, Quinta de Anauco. San Bernardino, Caracas.

Fuentes consultadas

Duarte, Carlos y Fernández, María. (1980). La Cerámica durante la época colonial en venezolana. Caracas: Armitano.

Rivero, Manuel. (1972). Lozas y porcelanas en Venezuela. Caracas: Centro Simón Bolívar.

González, J. (2009). Antiguas boticas españolas y sus recipientes. A Coruña: TresCtres Editores

Sapena, M, Moreno, E y Ramos, A. (2011). La cerámica de botica en las farmacias de Sevilla. La historia a través del arte. España: Universidad de Sevilla. En idus.us.es., https://goo.gl/wGfgbs. Consultado en julio de 2018.

Investigación: Zaida García Valecillos. Investigadora patrimonial.

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