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Joel Hernández, cantautor nativista del llano colombo-venezolano

Joel Hernández es a la poesía musical nativista, lo que es Rómulo Gallegos a la literatura. El autor de clásicos como “La Fundadora” y “Viejo soguero”, explica la reconocida “fuerza telúrica” de sus canciones: “Indago mucho en la memoria colectiva del pueblo llanero”.

Wilfredo Bolívar, cronista de Araure. 6/3/2018.

En los llanos de Colombia muchos locutores radiales pronuncian su nombre como Yoel, con “y”. En Venezuela, desinformados admiradores de la canción llanera le creen fallecido. La trascendencia de su obra rompe sin embargo la antigua premisa del historiador venezolano Guillermo Morón quien alguna vez afirmó que para convertirse en “clásico”, primero se debe estar muerto. Su nombre es Joel Hernández, uno de los cantautores cumbre de los llanos colombo-venezolanos.

Joel Hernández, cantautor nativista del llano colombo-venezolano. Patrimonio cultural de Venezuela.

2017. Joel a Hernández es al canto nativista llanero lo que Rómulo Gallegos fue a la literatura. Foto Rafael Ramón (Pepe) Roldán.

Numerosas melodías surgidas de su pluma se han convertido en clásicos de la música llanera. Catalogado como uno de los más altos exponentes de la poesía nativista venezolana, sus cantos constituyen loas a la llaneridad. Abogado de profesión, el celebrado compositor es autor de la afamada canción Viejo soguero, himno del llano binacional.

En 2008 el Instituto del Patrimonio Cultural de Venezuela consideró su vida y su obra como ‘patrimonio inmaterial’ de la nación. La declaratoria precisa sus méritos por escribir “temas de corte costumbrista estructurados a partir de la música llanera, expresando a través de sus letras el lenguaje propio del llanero” (Catálogo del patrimonio cultural venezolano 2004 – 2009. Municipios Páez y Araure, p. 102).

Infancia de abuelas y ordeño

Joel Enrique Hernández Pérez nació en Araure, estado Portuguesa el 15 de febrero de 1947. Es uno de los diez hijos del matrimonio del bodeguero José Gregorio Hernández Molina y doña Ramona Pérez de Hernández. El resto de los hermanos son Amabilis Alfonso, Josafat José, Juan Carlos, Héctor Alejandro, Maritza Coromoto, Zenaida Josefina, Dorlitza del Pilar, Martha Belén y Rosalba Hernández Pérez. La mayoría destaca como músicos, compositores, cantantes y cultores populares.

La vida pastoril del añoso y evocativo Araure marcará en Hernández su nostalgia campesina. La villa Pilarica era entonces un poblado de calles de tierra y plaza cercada de tubos. En los potreros comunales, contiguos a la quebrada, sobre la planicie oeste del pueblo pasta el ganado y Araure huele a bosta de vaca. Joel es apenas un muchacho enfranelado de sombrero y alpargatas, acompañando a su abuela paterna Benigna Molina encaramada en un caballo pastoreando sus becerros. Frente al enhiesto roble de la plaza, las vacas no traspasan su cerca de tubos para comerse los magros jardines. En contrario, las vivencias campesinas de la abuela ganadera y el piedemontano llano araureño se meterán pronto en la sensibilidad del muchacho a quien por su flacura todos apodan “Cabuya”.

Joel Hernández, cantautor nativista del llano colombo-venezolano. Patrimonio cultural de Venezuela.

1940’s. La abuela paterna de Joel Hernández, doña Benigna Molina, primordial influencia de su obra. Foto colección Maritza Hernández.

La abuela Benigna, jinete y ganadera, influirá de manera decisiva en el futuro compositor. En la meseta oeste de la población, al principio de la vieja carretera rumbo al caserío Camburito, la veterana criadora mantiene unos corrales de vacas. “Mi abuela me marcó”, recuerda. “Tenía yo seis años cuando fundó su primera vaquera. Nos parábamos temprano y yo la acompañaba al amanecer, muy de madrugada. Se llevaba un vasito de plata y de la leche que ordeñaba tibiecita nos daba a beber en ese vasito”.

Un día, a sus nueve años, la abuela le regala una mauta mora para cría. Le bautizó La Joelera. Cada vez que la vaca paría, le regalaba la ganancia con la venta del becerro. “Con ese regalo —confiesa— mi abuela me convirtió en muchacho ‘ganadero’. Una que otra vez, la acompañaba en sus recorridos por la sabana, viendo sus rebaños. La vi muchas veces dándole de comer sal de su mano a las vacas más mansas. Eso lo plasmé en mi canción La Fundadora”. En otra conversación precisa: “Mi abuela me despertó ese amor por la cría de ganado, por las vacas, por los toros; yo la recuerdo a ella con un cariño muy especial”.

Joel Hernández, cantautor nativista del llano colombo-venezolano. Patrimonio cultural de Venezuela.

1957. Joel Hernández con su primer sombrero borsalino. Foto colección Maritza Hernández.

Joel Hernández, cantautor nativista del llano colombo-venezolano. Patrimonio cultural de Venezuela.

1940’s. Mamá Chana (María Policiana Ferrer) abuela materna de Joel Hernández. Foto colección Freddy Escalona.

A mediados de la década de 1950 cursa educación primaria en el grupo escolar General Páez, fundado en 1937. Araure era entonces un pueblo de botiquines, rocolas y patios de bolas, estridente de música llanera y mexicana. De esos días evoca: “Me recuerdo de niño, como de seis años de edad, con un sombrerito y un chaparro en la mano, que me daba mi abuela Mamá Chana [María Policiana Ferrer, la abuela materna], yendo a llevarle a la pulpería de mi padre una marusa colgando del hombro con ocho arepas. Entre las avenidas 27 y 28 vivía un señor en una casa en piernas que fabricaba cuatros y guitarras. Entonces yo me paraba ahí, porque él los colgaba de los tirantes de la casa y cuando soplaba la brisa le producía sonidos musicales a los cuatros; y yo me quedaba ahí, con la marusa de arepas, antes de llevarla, escuchando la música que salía del interior de los instrumentos”.

En 1959 estudiando quinto grado, el niño Joel Hernández realiza su primera presentación radiofónica. En un programa de Radio Acarigua, la única emisora local, interpreta Ansiedad, de Chelique Sarabia. Su amigo de infancia Rafael Humberto López, hijo, recuerda: “Por la novedad que significaba, aquello fue todo un acontecimiento. Araure se paralizó. Todo el mundo estaba pegado en la radio”. A una cuadra de la plaza en la esquina de Punta Brava, en la pulpería de su padre, bajo el matronazgo de sus abuelas Benigna y Mamá Chana, complementa su educación pueblerina. En Semana Santa mira componer en colectivo en la bodega los testamentos de Judas Iscariote, rimados por sus tíos Armando y Zenón Hernández, junto con el ocurrente don Ulises Hernández.

Joel Hernández, cantautor nativista del llano colombo-venezolano. Patrimonio cultural de Venezuela.

2014. Joel Hernández en la bodega familiar de la esquina de Punta Brava. Foto colección Freddy Escalona.

En la misma esquina aprende a rasgar el cuatro y componer sus primeros versos. Sobre la peña literaria de Punta Brava, Joel recuerda: “Era una tertulia cultural de magnífica calidad. Puedo asegurar que gran parte de mi formación la adquirí en esa tertulia. Era un joven muchacho de la escuela primaria, después estudiante de bachillerato, pero yo acudía con frecuencia a esa tertulia en la casona donde vivía mi tío Armando Hernández Molina y me nutría vigorosamente”.

En la década de 1960 el cuadro de ‘formadores’ de Punta Brava, en el corazón pueblerino, lo completan don Rafael Humberto López padre, los hermanos Serveleón, Juan de Dios y Ramón Moreno Delgado, Antonio Rangel, José Ramón Moreno padre, don Julián Colmenares Reyes, Silverito Aponte y el primer cronista de la ciudad, don Manuel Barrios Freites. Dos poetas saldrán de esas picarescas tertulias: Serapio Antonio Márquez para entonces de quince años, autor del Himno de Araure, y el fecundo Joel Hernández.

Entre el Derecho y la política

Cuando en el Liceo Páez de Acarigua concluya su secundaria, Hernández es un versador que cruza las madrugadas araureñas enamorando féminas ilusiones. Al final de los años sesenta, en el recién construido Banco Obrero, la elegante Neyla Soto inspira sus primeras serenatas. Cercano a su casa paterna, es cautivado por los ojos verdes de la araureña Hildelisa Josefina Ramos Pacheco. Casarán en Araure el 3 de enero de 1976 y procrearán hijos dedicados profesionalmente al canto. En 1992, iniciará nueva vida en pareja con la joven Yosaira Arias.

Joel Hernández, cantautor nativista del llano colombo-venezolano. Patrimonio cultural de Venezuela.

2015. Joel Hernández y sus hijos, todos cantantes. Foto colección familia Hernández.

En 1967 ingresa a la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela (UCV). En la capital, invadido de nostalgias por el lejano pueblo nativo, la inspiración hace génesis en el compositor pronto a convertirse. “En Caracas —recuerda— me hacía mucha falta Araure, mis amigos, la quebrada, la iglesia, los potreros comunales, la Laguna del Veladero que tantas veces recorrí con mi abuela Benigna. Entonces, durante mis ratos libres me refugiaba en un cuatro hecho por un lutier de Barquisimeto, que me había regalado una amiga de nombre Elena Virgüez, ya fallecida, quien vivía enfrente a la escuela General Páez”.

Joel Hernández, cantautor nativista del llano colombo-venezolano. Patrimonio cultural de Venezuela.

1980. Cuaderno de composiciones de Joel Hernández. Digitalización Wilfredo Bolívar.

Con ese cuatro escribirá sus primeras canciones. El primer tema de su pluma será el pasaje Ya no me quieres, grabado posteriormente por el coplero papelonense Cheo Hernández Prisco. De la misma época es el joropo San Rafael y San Benito, llevado al disco diez años después por el cantante Sexagésimo Barco. Otros de sus primeros temas son El joropo que yo canto, en ritmo de carnaval, y la difundida melodía Tú y las tolvaneras, que anuncia la marca nostálgica de su poesía nativista.

En 1968, estudiando primer año de derecho, conoce en Acarigua al consagrado compositor Ángel Custodio Loyola (1926 – 1985) con quien realiza su primera producción discográfica. Se trata de un sencillo grabado en el estudio Gonzalito, de Caracas. En una cara del acetato, el tema Recorriendo a Portuguesa grabado por Loyola, con letra del poeta piriteño Adelis Soto Valera y música de Eudes Álvarez; y en el respaldo, un contrapunteo entre Joel y Loyola. Dos temas complementan la grabación: un ‘gabán’ viejo, letra de Rigoberto Ramírez y un pasaje titulado Promesa de amor, letra de Ricardo Colmenares.

En 1974 egresa de la UCV como abogado de la Promoción Dr. Sebastián Artiles, especialista en Derecho Romano y Casación. En el mismo año es designado procurador del estado Portuguesa (1974 – 1975). En 1975, durante el mandato del presidente Carlos Andrés Pérez, el gobernador José Rafael Casal le nombra Secretario General de Gobierno (1975 – 1979). Desde su despacho en Guanare apoya el programa de becas Fundación Gran Mariscal de Ayacucho y promueve la creación del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles de Venezuela, decretado el 20 de febrero de 1979. Ese año resulta electo concejal por el Distrito Guanare. Para entonces, se le identifica con su inseparable sombrero y se le ve cantar en actos públicos y sociales.

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Entre 1975 y 1979 Joel Hernández se convirtió en orden sucesivo en el único portugueseño, hasta el presente, designado Secretario General de Gobierno de tres mandatarios locales: José Rafael Casal, Asdrúbal Monsalve y Pablo Salcedo Nadal. Desempeña el cargo con un alto sentido humanitario. En 1976, para una edición especial del diario Última Hora, de Acarigua, declara al periodista Ramón Oberto Navas: “Soy enemigo declarado de las injusticias”. La sensibilidad social del compositor motivará, años después, su decisión de convertirse en candidato a la gobernación y la alcaldía de Araure. El mismo año setenta y seis, desde su despacho apoya al autor de esta semblanza para editar a los diecisiete años una breve biografía sobre el filántropo araureño don Hilarión López, expresidente del estado.

Vertical pulcritud política y fecundo compositor

En 1979, cuando finalice el período gubernamental del Dr. Pablo Salcedo Nadal, el abogado Joel Hernández entrega el despacho con impecable pulcritud administrativa. Waldemar Cordero Vale, gobernador de la tolda contraria solía elogiarlo con esta frase: “Salió sin manchas en el plumaje de sus cargos públicos”.

En Guanare, a principios de 1979, en las fibras del abogado prestado a la política, implosiona el compositor que habita adentro del Joel Hernández poeta. Sobre esta productiva época recuerda: “En Guanare se me amplió mucho más la facultad de componer. Allá compuse buena parte de mis mejores canciones”. Es la segunda vez que, en medio de un mismo periodo de hibernación de la nostalgia, emerge el fértil cantautor. Ese año, en Guanare nacen sus canciones más celebradas La Fundadora y Viejo soguero. En noviembre, ambas piezas son grabadas por el tenor Freddy Salcedo. El disco en long play [LP] alcanza asombrosa notoriedad y las diferentes emisoras radiales de Venezuela difunden los temas que consagrarán su productiva carrera musical.

 

En Youtube: audio “La Fundadora Freddy Salcedo”, subido por Mrvenezolanodemundo, 27 de enero de 2012. Video “Joel Hernández habla de su canción ‘La Fundadora'”, subido por Soraya Ghisays, 2 de marzo de 2014.

Pertenecientes al referido disco, las tonadas Aguacero y María Nieves derraman luces para las colecciones radiofónicas, en las voces de Elsys y Briseida Sánchez. Un lustro después, en 1982, “animado por sus amigos”, según testimonio de su biógrafo y estudioso Yorman Tovar, graba en acetato Joel Hernández, su voz… y su música, acompañado de Ramón Coromoto Martínez, el mismo arpista de Freddy Salcedo, cantante que le hace famoso y quien, según criterio del compositor, es “el más completo intérprete” de su música.

La década de 1980 encuentra a Hernández compartiendo su profesión de abogado en Derecho Agrario con las tareas del compositor nacionalista en que se ha convertido. En 1988 recibe desde Caracas un paquete de libros que amplía su horizonte: Diario de un llanero (Caracas: 1987 – UCV- Instituto de Filología Andrés Bello). Tratase de una recopilación de libretas escritas en el alto Apure por el memorista Antonio José Torrealba, con menudos detalles de la vida en el llano. Trascrita en seis tomos por el lingüista Edgar Colmenares del Valle, quinto lexicógrafo en la historia de Venezuela, la obra le sirve como fuente de inspiración sobre el llano pretérito. De sus lecturas, entre otras canciones, nace su tema El titirijí.

Joel Hernández, cantautor nativista del llano colombo-venezolano. Patrimonio cultural de Venezuela.

1990. Joel Hernández. Página Facebook Joel Hernandez Viejo Soguero.

La década de los ochenta consagrará en Joel Hernández su exitosa carrera como compositor de la poesía musical y nativista de Venezuela. La flor del Paraguatán, Araguaney, Botalón, El ordeño, Soisolita, Tristeza del coleador y sus insignes La Fundadora, Araguaney y Viejo soguero se convierten en éxitos excepcionales. En 1982, en el teatro CANTV de Caracas, Viejo soguero recibe el premio Sol de Oriente como canción del año, gala que comparte con Magdalena Sánchez y Alfredo Sadel. Por decisión del poeta Rómulo Calderón Torres, creador del galardón, durante los diez años que duró el premio (1972 – 1982), fue la única vez que se concedió tal mención a una canción venezolana.

El 12 de julio de 1986, en la Casa de la Cultura Carlos Gauna de Acarigua-Araure, la Orquesta Sinfónica Juvenil lleva su música al pentagrama clásico con una suite a Joel Hernández. Impresionado por sus temas, los arreglos para orquesta son realizados por el maestro polaco Edmund Zawadsky, nacido en 1938 en Lukow Podlaski (Polonia), donde fue director adjunto de la Filarmónica de Czestrochowa. El traslado de la música llanera del araureño, llevado a la música sinfónica por el maestro polaco se convierte en todo un acontecimiento local.

En 1988 el académico Edgar Colmenares del Valle, compilador del Diario de un llanero (1987), intenta conocerle. El encuentro se verificará trece años después en Araure, en julio de 2001, en tertulia organizada por quien esto escribe como cronista oficial de Araure. En el histórico encuentro el lexicógrafo le confiesa: “De mis manos recibirías de ser posible, Joel Hernández, el Premio Nobel de Literatura”.

En julio de 1995, la popularidad del compositor lo convierte en candidato a la Gobernación de Portuguesa. En julio declara a la prensa: “Si dispuse apartarme del ejercicio de mi profesión como abogado para entregarme a la actividad política y convertirme en gerente público de Portuguesa, es porque advierto y siento la grave crisis del país”. Lo intentará nuevamente sin éxito en 1998. El destino lo alejará del ámbito político. Medio siglo después, la poesía telúrica del nieto alpargatado de doña Benigna Molina le ha convertido en cantor universal del llano venezolano. Ángel Custodio Loyola, Freddy Salcedo, Simón Díaz, Magdalena Sánchez, Reina Lucero, Dennys Del Río, Luis Silva, Cheo Hernández Prisco, Sexagésimo Barco, Edgar Gurmeitte y Marco Tulio Pérez, son algunos cantores de su mesurada poesía.

Joel Hernández, cantautor nativista del llano colombo-venezolano. Patrimonio cultural de Venezuela.

En 1998 Joel Hernández abandona sus tentativas de convertirse en gobernador de Portuguesa para seguir siendo lo que era: uno de los más altos cantautores del llano venezolano. Foto colección Maritza Hernández, años 2000.

Como cantautor, Hernández ha realizado algunas grabaciones interpretadas por él mismo. Destaca el referido LP Joel Hernández, su voz… y su música” (1982), acetato realizado con sus letras cantadas anteriormente por Freddy Salcedo. En 2014 graba un álbum titulado Llano mío, de fugaz figuración. En 2017 produce un nuevo disco, al presente inédito, bajo los acordes de guitarra española del Trio Kristal de Boconó, bautizado con el sugestivo título Bajo el cielo de abril. En la actualidad, tiene concluida una novela con el título El patriarca (inédita), inspirada en las vivencias en Araure de su abuelo Ulises Hernández.

Poesía y canto nativista

En la contraportada del LP Joel Hernández, su voz… y su música (1982), editado por Foca Records C.A., con carátula del artista guanareño Pastor García, el inmortal Simón Díaz (1928 – 2014) reconoce la afinidad de sus canciones con las composiciones del araureño. En un sentido figurado, sobre las letras de Hernández, en la referida producción discográfica el maestro de la tonada escribe:

“Estaba en Acarigua y vi a Joel que venía con su rebaño de canciones; y las llamaba con su llamado de vacas; y las arreaba por la huella del cabrestero. ¿Que cómo son tus canciones Joel? Hermosas, bellas, como el color del lirio sabanero, como bucares encendidos a la orilla de los ríos, como crepúsculos pintados con los ojos de un niño, como nido de palomas color de caldo’e frijol, como mata de mango floreada donde se confunde uno con los pegones y las abejas por el aroma que nos deja. Viejo soguero y La Fundadora son primas hermanas de La tonada del cabrestrero y de Sabana, que cuando se encuentran en unas coleaderas de pueblos se saludan y se abrazan con el entusiasmo del que hace mucho tiempo que se conoce o porque se les nota a legua el aire de la familia”.

Joel Hernández, cantautor nativista del llano colombo-venezolano. Patrimonio cultural de Venezuela.

“Que cómo son tus canciones, Joel? Bellas, como bucares encendidos a la orilla de los ríos”, escribiera el inmortal Simón Díaz en el álbum Joel Hernández, su voz… y su música. Foto Ricardo Pérez Pérez / Commons.wikimedia.org

La culta poesía nativista de Joel Hernández deviene de sus constantes lecturas en la obra de don Rómulo Gallegos (1884 – 1969). Estudia de manera sistemática sus novelas Doña Bárbara y Cantaclaro; y escudriña al barinés Alberto Arvelo Torrealba (1905 – 1971) en Cantas y Florentino y el Diablo. A las lecturas y estudio de los autores llaneros se suman, según su testimonio, las investigaciones en la tradición oral alimentada en los hatos con los propios llaneros. En torno al arraigo de esta forma de escribir canciones, en 1982 el fallecido poeta guanareño José Joaquín Burgos precisó: “La música de Joel Hernández brota como vena de agua del corazón de la tierra. Tiene fuerza telúrica verdadera”.

Al tratar de explicar su particular mecanismo de composición al llano venezolano, en marzo del 2017, en tertulia realizada en Araure con algunos cronistas oficiales de ciudades, Joel comparte: “Como compositor, procuro ir tomando escenas o elementos de la vida llanera. Indago mucho en la memoria colectiva del pueblo llanero. Me gusta conversar, indagar, preguntar, hurgar a los viejos llaneros sobre el conocimiento que tienen de su viejo llano, de costumbres, de faenas. Entonces después le doy forma poética. Las escribo, le doy métrica, rima y metáfora, les doy música y luego las convierto en canciones”.

Joel Hernández, cantautor nativista del llano colombo-venezolano. Patrimonio cultural de Venezuela.

“Como compositor, indago mucho en la memoria colectiva del pueblo llanero”, le diría Joel Hernández al cronista de Araure, Wilfredo Bolívar. Foto Aleyda Anzola, 2017.

En cuanto a la influencia musical de sus letras, se precisa un influjo confeso de los compositores llaneros Ángel Custodio Loyola y José Romero Bello. Sobre esta huella musical y la de otros autores en sus composiciones, el poeta Yorman Tovar escribe: “Es preciso destacar como primer antecedente de la obra de Hernández, a los pioneros de la década de los años 50 como Juan Vicente Torrealba y sus Torrealberos, Ángel Custodio Loyola, Adilia Castillo, Pedro Emilio Sánchez, Valentín Caruccí, José Romero Bello, Juanito Navarro, Marcelo Quinto y Víctor Morillo.

Esta generación imprimió patrones en las descendencias venideras del folklore llanero. De esos pioneros, reconoce Hernández la influencia que sobre su obra ejerciera el más célebre de ellos: —‘Puedo considerar que fui amigo de Loyola, y confieso que de él me nutrí bastante para aquilatar y enriquecer mi formación musical, mi conocimiento sobre el llano, sus costumbres y la composición de la música nativista llanera”.

Canción culta del llano

Las letras y cantos de Joel Hernández irradian un elaborado trabajo literario, teniendo como escenario vital el llano. Sus creaciones están inspiradas en el mundo del hombre sobre las pampas venezolanas. Hernández canta a las costumbres de la sabana, a las faenas de la llanería, definida por la ruda geografía de inmensidades, toros y caballos.

Cantos de trabajo del llano venezolano. Patrimonio inmaterial de la humanidad en peligro.

Las letras y cantos de Joel Hernández están inspiradas en el mundo del hombre sobre las pampas colombo-venezolanas. Foto Pastoreo de ganado (1995), de José Ignacio Vielma.

El blog en línea Vivencias Llaneras del Abuelo recoge un acertado resumen de la temática que aborda el acreditado autor araureño. Siguiendo dicho texto, titulado Los hijos de Portuguesa: Joel Hernández, hacemos paráfrasis de su contenido:

Joel Hernández le ha cantado al caballo, inseparable corcel del llanero para acometer la diaria faena. En Viejo soguero, concentra la fuerza del amor entre el hombre y el caballo. Igual canta a la vaca y sus partos en aumento de los rebaños. En La Fundadora, la canción preferida del autor y la que mayor tiempo le consumió concluir —anudada a las escondidas claves que lo conectan a las vivencias de su abuela Benigna Molina—, el autor canta a la bosta de vaca hervida como cura del sarampión.

Los objetos culturales llaneros sirven como temas de inspiración. Dedica su poesía al sombrero, típico atuendo del hombre a caballo, antaño de cobija y sombrero calado. Otros temas corean al cuchillo, infaltable al cinto del jinete. En la Tonada del cuchillo explica en detalle el valor del arma blanca “para capar un toro, desangrar un caballo, naricear un novillo, picar una soga y usarlo para librarse de cualquier peligro”. Se inspira en el ‘mandador’, esa suerte de bastón de mando usada por peones llaneros en la conducción de ganado y los trabajos de vaquería.

Cantos de trabajo del llano venezolano. Patrimonio inmaterial de la humanidad en peligro.

Faena llanera en Casanare, donde se domestica al animal. Foto de José Ignacio Vielma, 1995.

Bajo el buril de un lenguaje amable, elegante y franco, marcado por la melancolía, la poesía de Hernández canta igualmente al corral, al cuatro, el botalón de horqueta y a la antigua bayeta o cobija de dos tonos que hasta los años treinta colgaba en las ancas del caballo. Sobre esta cosmogonía temática, el autor de Vivencias del Abuelo reconoce: “En las canciones de Joel Hernández cabalgan los jinetes encobijados bajo la lluvia, con su bayeta de color azul y rojo; y nos pinta a los ‘picadores’ de sogas, a los cabresteros, punteros, traspunteros, a los culateros y arreadores de ganado, a los ordeñadores y becerreros y a tantas y variadas estampas y vivencias del viejo llano venezolano”.

La flora llanera concede letras a sus canciones. El paraguatán, el lirio de mayo, el drago, el manirito, el merecure, ofrecen diversidad a su riqueza musical. La fauna del llano ejerce la misma fuerza en la poesía de Hernández. En El gabán y la gabana, tema de corte ecológico grabado y popularizado por su hermano Héctor Hernández, el araureño usa la simbología del amor para unir dos regiones distantes de la geografía venezolana: el llano y la Guayana oriniquense. En El turpial de Laya canta al ave nacional, mientras en Los pajarillos ofrece un colorido musical al azulejo marino, la tijereta, el sangre’e toro, el colibrí o tucusito, la paraulata y muchos otros pájaros de nuestro llano.

Joel Hernández, cantautor nativista del llano colombo-venezolano. Patrimonio cultural de Venezuela.

Joel Hernández le canta a la fauna y flora de la extensa sabana colombo-venezolana. Aves en el Hato El Cedral. Foto Fernando Flores / commons.wikimedia.org, febrero 2013.

Subyace en los versos del compositor una atmósfera de congoja, glosada en la evocativa melancolía de sus temas. Este es el caso de las canciones En mi ley, Con la soga a rastras, Tú y las tolvaneras, La tonada del culatero, La pena del canoero, Mi garcero, Llano hermano, Llano mío, Quién pudiera y El ordeño. Con distinta fuerza, su poesía llevada al canto transcribe en otras letras la virilidad del llanero en las faenas de toros coleados, en temas como Tristeza del coleador, Mi caballo y yo, Por sus cintas y sus besos.

Precedidas por un minucioso trabajo de investigación, sus melodías traducen una suerte de vademécum de la cultura llanera. Sus canciones asoman un diccionario a la llaneridad, que decodifica la vida del hombre sobre la pampa. Joel Hernández es a la poesía musical nativista, lo que es Rómulo Gallegos a la literatura. Este mérito puede encontrarse en temas como El Brujeador, Historias de un llanero, El ojeo y Cantares con una exaltación a las vivencias del llano antiguo, dejado atrás por la tecnología introducida en las faenas y trabajos del llano.

Joel Hernández, cantautor nativista del llano colombo-venezolano. Patrimonio cultural de Venezuela.

Joel Hernández sobre la llanura que celebra: “La sabana es mujer, y como mujer al fin, es centro de nuestra atención, ella es quien concibe la vida”. Foto Javier Yores / commons.wikimedia.org, 2014.

Sobre este encantamiento hacia el llano fascinante, el autor confiesa a Yorman Tovar: “El hombre estará permanentemente cantándole al amor y al desamor, ese es un tema inagotable. Yo soy un ferviente enamorado de la tierra en la que nací, de lo que llamamos telúrico del llano, y el llanero se refiere con mayor vehemencia a la sabana que al llano, quizás porque la sabana es mujer, y como mujer al fin, es centro de nuestra atención, ella es quien concibe la vida”.

Viejo soguero, un canto a la atadura del caballo y el llanero

Joel Hernández, cantautor nativista del llano colombo-venezolano. Patrimonio inmaterial de Venezuela.

Es profundo el lazo hombre-caballo en el llano venezolano. Foto Pilotg / commons.wikimedia.org

Entre las más de 200 composiciones salidas de la pluma de Joel Hernández, Viejo soguero es su canción más elogiada. Según la versión del autor, su letra incuba entre 1971 y 1973. Pleno de vivencias y añoranzas tras dejar a Araure, estando en Caracas en 1971 para cursar su carrera de Derecho, emana adentro de sí el proceso creativo que lo convertirá en compositor. El llano piedemontano invade de nostalgias sus recuerdos, impregnándolos de lecturas y vivencias que comienzan a entretejer una urdimbre de signos literarios nativistas.

Corre el año 1973 y aún la canción dedicada al ‘viejo soguero’ no se escribe. En la capital, durante esos días, conoce Joel al poeta barinés José Vicente Rojas, autor del joropo Pescador del río Apure. Le trae a Araure durante una Semana Santa y, en medio de una tertulia entre paisanos, en presencia de Joel, el poeta Rojas conversa con el coleador araureño Valmore Dávila, quien refiere al compositor la historia de cierto ‘caballo coleador’. El encuentro de Cuaresma retrotrae igualmente otras cuitas sobre un toro sardo ‘cachudo’, coleado en San Felipe, llamado El Califa, testimonios que el compositor acumulará en su memoria.

En 1979, en Guanare, convertido Joel en procurador del estado Portuguesa, ocurre el hálito creativo que dará origen a la canción. Una tarde, frente a una mata de mango y recostado a una campechana, en una casa propiedad de doña Rosa Heredia de Del Moral donde vive alquilado, mientras rasga el cuatro, recuerda la historia del caballo coleador referida por Valmore Dávila al poeta Rojas; y surge la idea de componer una canción dedicada al llanero y sus apegos al caballo.

En el deseo de perpetuar el sentimiento de los llaneros por sus cabalgaduras, las emociones se entremezclan con los recuerdos históricos del caballo de José Antonio Páez muerto de un tiro en Mata de la Miel en 1816. Es así como agolpa de pronto en el compositor la épica narración del lancero, frente a 300 jinetes contra 1500 españoles. El suceso inspira a Joel una canción con trazos vibratorios sobre la ínclita jornada al atardecer del 16 de febrero de 1816, cuando una bala entra por el ojo del caballo de Páez, hiriendo mortalmente al animal. La cólera de Páez aún resuena en Mata de la Miel —“¡Compañeros, me han matado mi buen caballo. Y si ustedes no están resueltos á vengar ahora mismo su muerte, yo me lanzaré solo á perecer entre las filas enemigas!”.

Un hecho curioso envuelve los orígenes de la canción. Meses antes de ser escrita, en su rol de procurador de Portuguesa, el araureño redacta documentos de la pensión Valencia, una vieja casona a ser derribada en Guanare enfrente de la Asamblea Legislativa. Consumada la triste realidad de su demolición, el periodista Jesús “Chuy” Torrealba solicita a Joel Hernández le obsequie las puertas y ventanas del malogrado inmueble, para donárselas a su padre el lutier barinés don Antonio Torrealba, director de la Estudiantina de Guanare, a fin de que reutilice sus maderas en la elaboración de algunos cuatros. Confeccionará más de 180 instrumentos numerados obsequiándole a Joel el número 175, cuatro con el que  compondrá la célebre canción de orígenes coromotanos.

Así nació el Viejo soguero. Al atardecer de un buen día, a principios de 1979, con el cuatro del maestro Antonio Torrealba, recostado a una campechana guanareña. Sin sospecharlo, pergeñó el araureño Joel Hernández Pérez la célebre melodía convertida en un clásico de la canción llanera. Una atmósfera emocional envuelve su narrativa de ataduras semiológicas, amamantada por claves y códigos ocultos para simbolizar y eternizar la relación ‘hombre-caballo’ sobre el llano pleno.

Joel Hernández “Viejo soguero”. Video subido a Youtube por Soraya Ghisays, el 23 de marzo de 2014.

“Viejo soguero, ¿por qué usted no pica el cuero / del toro sardo cachú?, el que me mató el caballo,/ mi caballo cabos negros, cuando cogía cachilapos/ en sabana abierta a la luz de la luna de enero. / ¡Caballo!, como el mío no había nacido. Ligerito /como el viento, yo con él y él conmigo”.

En noviembre del mismo año 1979, a los pocos meses de haber sido escrito, en Valencia, Freddy Salcedo grabará el tema en acetato, convirtiéndose desde entonces en un canto universal a la llanería. Sobre la canción, en febrero de 2017, Joel Hernández nos confiesa: “Conociendo la cultura popular del hombre del llano y su gran amor por el caballo, que es el valor más alto que tiene el llanero, quise significar eso en la canción. Y supe que, haciéndola, pude eternizar para siempre el sentimiento y el amor del hombre por el caballo”.

2017: 70 años de vida

En febrero de 2017, plausibles homenajes colman de honores los 70 años de vida del admirado cantautor. La celebración tiene visos de ‘fiesta patronal’. La prensa publica artículos del cronista de Araure y del poeta Yorman Tovar. Concede entrevistas a los locutores Jesús Andrade Paredes y Carlos Serrano, conductores de los programas de radio más emblemáticos de la música llanera en Portuguesa. El día de su cumpleaños, por solicitud del cronista, el Concejo Municipal de Araure realiza una sesión especial en su nombre. El acto congrega a coterráneos y familiares, en medio de una exposición sobre su vida y obra.

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En Portuguesa Televisión (Por Tu TV), Ibrahím Saavedra le dedica un especial en su programa El Vacilón de las 12; y en horas de la noche, en el teatro de Cines Acarigua, la Asociación de Productores de Semillas Certificadas de los Llanos Occidentales (Aproscello) le rinde un espectáculo musical, a modo de fiesta hogareña, con música de talento en vivo. En horas de la noche, el autodenominado Club del Almendrón, vivienda de su coterráneo Valmore Dávila, amanece con sancocho de gallina ‘pica tierra’. Un día después, en el Club Luso Venezolano se ofrece un concierto organizado por la Orquesta Sinfónica Juvenil de Acarigua Araure, dirigida por el talentoso Roberto Zambrano.

En el homenaje de Aproscello, el abogado Rafael Humberto López, condiscípulo y amigo de infancia del cantautor sentencia sobre su persona: “Con el correr de los años, Joel se ha convertido en el cultor más importante de la música llanera nativista de Venezuela, quien con su prolífica pluma de poeta y compositor ha enaltecido nuestro gentilicio araureño; y hoy es uno de los hijos más ilustres que ha parido Araure”.

La opinión del sempiterno amigo suma créditos a diversas valoraciones de la inconmensurable obra del autor del Viejo soguero. Desde 1967, cuando a sus veinte años grabase su primer disco junto con Ángel Custodio Loyola, la obra de Hernández marca y se deja pignorar por el llano venezolano como sal de la tierra.

Joel Hernández, cantautor nativista del llano colombo-venezolano. Patrimonio cultural de Venezuela.

2017. Joel Hernández entrevistado por Wilfredo Bolívar, cronista de Araure. Foto Aleyda Anzola.

En 2017, vísperas a sus setenta años, en perspectiva, el autor nos comparte en franca entrevista: “Cuando grabé con Loyola mi primer disco a los veinte años, el consagrado compositor recuerdo que me dijo: ‘Mira Joel, tú no me estás preguntando. Estoy viendo que te gusta la música venezolana y has decidido transitar por este camino, te voy a dar un consejo: nunca te apartes del llano, jamás. Ahí te vas a conseguir siempre con un universo de costumbres, de tradiciones, de usos, que te van a nutrir formidablemente’. Eso me marcó. Y nunca he abandonado ese camino”.

Junto con el poeta Alberto Arvelo Torrealba y el maestro de la tonada Simón Díaz, el araureño Joel Hernández conforma la trilogía de cultores cumbre del canto nativista venezolano. El llano sin fronteras colombo-venezolano, en la culta pluma de esta tríada convierte al hombre y al paisaje de la cultura esteparia en el motivo principal de una excelsa poesía dedicada a la llanería, trazada en el buen decir, buen hacer y buen sentir de un horizonte convertido en letras de cabalgadura.

Cantos de trabajo del llano venezolano. Patrimonio inmaterial de la humanidad en peligro.

Junto con el poeta Alberto Arvelo Torrealba y el maestro de la tonada Simón Díaz, el araureño Joel Hernández conforma la trilogía de cultores cumbre del canto nativista venezolano. Foto Encierro de ganado en Casanare, Colombia (1995), de José Ignacio Vielma.

Fuentes consultadas

Bazán García, Luis. Joel Hernández en Ultima Hora: “Encarno un liderazgo para lo positivo”. En Diario Ultima Hora, Acarigua, 1° de julio de 1995, p. 7.

Bolívar, Wilfredo. Joel Hernández: soguero de la poesía nativista. Columna periodística Derecho de palabra – La gacetilla del cronista. En Diario Última Hora de Acarigua-Araure. Enero-febrero de 2017 [cuatro entregas].

________________. Entrevista a Joel Hernández [Grabación] – Araure, 14 de febrero de 2017.

________________. Tertulia de cronistas oficiales con Joel Hernández [Grabación]. Araure, 11 de marzo de 2017.

Catálogo del patrimonio cultural venezolano 2004 – 2009. Municipios Páez y Araure, estado Portuguesa. Instituto del Patrimonio Cultural, Caracas: 2009, 151 pp.

Concierto en Homenaje al Dr. Joel Hernández Pérez  [Programa de Mano]. Orquesta Nacional Juvenil Núcleo Portuguesa Módulo Acarigua – Araure. Casa de la Cultura Carlos Gauna Acarigua-Araure, 12 de julio de 1986.

Ghisays, Soraya. Joel Hernández habla de su canción “La Fundadora”. En Youtube.com, 2 de marzo de 2014. https://goo.gl/8DWcJa. Consultado el 4 de marzo de 2018.

Ghisays, Soraya. Joel Hernández Viejo soguero. En Youtube, 23 de marzo de 2014. https://goo.gl/YwP3eC.

Joel Hernández, su voz… y su música (1982). Disco en acetato –Edición Foca Records C.A. Carátula del artista guanareño Pastor García.

La Fundadora Freddy Salcedo. Vídeo subido a Youtube por MrVenezolanodemundo, el 27 de enero de 2012. https://goo.gl/eJYwWu. Consultado el 6 de marzo de 2018.

Los Hijos de Portuguesa: Joel Hernández. En el blog Vivencias del Abuelo, 30 de abril de 2011. https://goo.gl/HJSvqt.

Tovar, Yorman. 15 de febrero: Joel Hernández cumpleañero. En Facebook.com, 15 de febrero de 2018. https://goo.gl/DqH9JS.

Un éxito concierto de la orquesta Nacional Juvenil módulo Acarigua-Araure. Diario Última Hora – Acarigua, 17 de julio de 1986.

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