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“Cromointerferencia de color aditivo”, la obra de Cruz-Diez del aeropuerto de Maiquetía

Cromointerferencia de color aditivo. Obra de Carlos Cruz-Diez en el Aeropuerto de Maiquetía. Patrimonio cultural de Venezuela.

Cromointerferencia de color aditivo, obra de Carlos Cruz-Diez en el Aeropuerto de Maiquetía, estado Vargas. Foto IAIM / wikimedia.org.

Nombre: Cromointerferencia de color aditivo.

Año: 1978.

Autor: Carlos Cruz-Diez.

Tipo de patrimonio cultural: tangible / inmueble / Instalación.

Administrador custodio o responsable: Instituto Autónomo Aeropuerto Internacional de Maiquetía (IAAIM).

La obra “Cromointerferencia de color aditivo”, que el maestro del cinetismo Carlos Cruz-Diez instalara en 1978 en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar, se ha convertido, tras 40 años de juegos de colores con el espectador, en el símbolo de la Venezuela que emigra. 

Historia
Descripción
Valores patrimoniales
Situación actual
Ubicación
Fuentes consultadas

Historia

Cromointerferencia de color aditivo (1978) es una de las intervenciones más admiradas y reconocidas del artista venezolano Carlos Cruz-Diez, creada para la terminal área del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, de Maiquetía. La icónica obra aseguraba espacios acordes con el nivel de desarrollo de la Venezuela de entonces.

Coincide con uno de los momentos de mayor esplendor de la cultura petrolera. La pieza es antípoda de la exaltación nacionalista que en anteriores décadas tutelaba gran parte de las edificaciones públicas nacionales. Cruz Diez propone un trabajo sobre la “pura experimentación del color”, una pieza sin anécdotas y desprovista de la intención narrativa dominante de los años 40 y 50.

Radicado en París desde la década del 60 -cuando su obra cinética despunta en escenarios europeos-, conquista el anhelo de “llevar el color” al espacio mismo, pero “sin soportes”, ni anécdotas y revelando la ambigüedad de ser una circunstancia efímera y cambiante.

Quizá complementaba con ello aquella experiencia de finales de los 50, en la que un grupo de creadores locales -Mateo Manaure, Carlos González Bogen, Oswaldo Vigas, Alirio Oramas, Omar Carreño, Pascual Navarro, Miguel Arroyo, Víctor Valera, Braulio Salazar, Alejandro Otero y Jesús Soto- junto con importantes artistas internacionales, confrontan a una cierta “élite cultural”, apegada a las formas figurativas.

Se unía además al programa arquitectónico de Carlos Raúl Villanueva, con participaciones que obedecen a las emergentes reflexiones sobre el espacio, la línea o el color.

La “espiritualidad distinta” en el principal aeropuerto

El proyecto de una nueva terminal aérea (para ello se renueva la Ley y se crea el Instituto Autónomo Aeropuerto Internacional de Maiquetía –IAAIM- en 1971) reunía condiciones inmejorables para expresar la visión de un arte de “espiritualidad distinta”.

Una nueva “escala” para una estación estratégicamente ubicada como plataforma de innumerables destinos y rutas mundiales -tras varios programas de ampliación en donde se incorporan terrenos para mayores pistas y servicios- llega a su mayor grado de modernización con la construcción del aeródromo (1974 – 1978), y se inaugura con la intervención del también internacional artista venezolano.

Cruz Diez, elabora una obra de aliento universal con la que favorece la idea de consolidar una imagen de estabilidad económica y de “nueva modernidad” del país.

Como destaca el crítico e historiador de arte Roldán Esteva Grillet, “Una ventaja para esa amplitud de criterios ha sido la significativa presencia de entidades privadas interesadas en ‘adornarse’ con obras de autores de prestigio…”.

Transcurrían años de seguridad democrática, de abundancia, se hablaba del boom petrolero y del desarrollo de una inusitada industria, para entonces, promovida desde el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez. Sucedía también el tiempo de la llamada “Venezuela Saudita” y las calles se inundaron de un arte público monumental que patrocinaba al país en el exterior.

Descripción

Ocupando un espacio de dos mil seiscientos ocho metros cuadrados (2608 m2) la obra Cromointerferencia de color aditivo de Cruz-Diez se extiende a lo largo del piso y las paredes laterales del pasillo central del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, en el primer nivel de la planta arquitectónica.

Cromointerferencia de color aditivo. Obra de Carlos Cruz-Diez en el Aeropuerto de Maiquetía. Patrimonio cultural de Venezuela.

Parte de la instalación Cromointerferencia de color aditivo, de Cruz-Diez. Aeropuerto Internacional de Maiquetía. Foto IAIM / wikimedia.org

Una enorme cantidad de mosaiquillos de colores adosados al suelo se despliega generando toda suerte de efectos visuales suscitados por la única razón de haber programado, diseñado y dispuesto franjas múltiples y de anchos distintos, de coloridas y pequeñas piezas, creando la ilusión de que son otros los tonos que allí están presentes. Mosaicos amarillos, negros, rojos y azules fueron combinados en tal proporción y distancia que resulta sorprendente ver cómo aparecen matices insospechados, por el solo hecho de transitar la instalación en un movimiento natural y cotidiano por los pasillos de la terminal área.

El piso del aeropuerto es quizás una de las mayores piezas de integración entre la obra y el espectador. En esta superficie no ocurre nada real (todo es virtual) no hay acciones, ni anécdotas, ni personajes. Solo existe la pura contemplación y los halos de color que varían según el movimiento y posición de los transeúntes. Todo es producto de la experiencia y del estímulo cromático. Tampoco hay mecanismos que produzcan vibraciones o que agiten el pavimento, provocando rotaciones o movimientos de alguna naturaleza. El color danza en el suelo estático y firme.

De esto trata la técnica del color aditivo, según se explica en catálogo de la exposición Carlos Cruz-Diez / El color sucede, organizada por la Fundación Juan March: “Estas obras presentan y aíslan un fenómeno en particular: la mezcla óptica de dos o más colores y su resolución –variando con la luz y la distancia– en nuevas gamas de color. Son obras que, como todas las de Cruz-Diez, relativizan nuestra concepción del mundo. Lo que en ellas sucede, lo que en ellas se da, no existe ni en la obra ni en el ojo, sino entre ambos, en su indispensable interrelación”.

El color aditivo “toma cuerpo en la obra de Cruz-Diez hacia el año 1959 y representa el punto de partida, la revelación de un mundo que constituye la base fundamental de su trabajo y un fin inalcanzable en su pureza: la total liberación del color”. Fundación Juan March.

Otro tanto sucede con los grandes paneles adscritos a las paredes, solo que a diferencia del planteamiento del piso, las piezas fueron realizadas sobre planchas metálicas y con finas bandas de pintura industrial que producen igual tipo de efectos visuales. Los colores son planos, dispuestos en secuencias uno al lado de otro.

La obra Cromointerferencia de color aditivo pareciera describir una cifra, un código bajo el cual se lee algún tipo de experimento en el que  vemos colores que “no” están allí. En la creación del maestro Carlos Cruz-Diez no existen mayores referencias que la de experimentar, en un recorrido por un enlosado cromático, el color puro y cambiante.

Valores patrimoniales

El clima que se crea con la instalación de la obra Cromointerferencia de color aditivo se sintoniza con la frecuencia de un país impulsado hacia el desarrollo de sus recursos naturales -petróleo, hierro, aluminio y otros minerales- dejando atrás algunos de los localismos planteados en décadas anteriores.

El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, otros lugares urbanos, además de los vastos ambientes que ofrecían algunas industrias, son los escenarios propicios para el desarrollo de obras trazadas bajo el precepto de entender el espacio como un elemento dinámico y en continua transformación.

La ambientación cromática realizada en la terminal área venezolana se planta entonces como un punto de conexión con lo más universal de la Venezuela cosmopolita. En un sentido literal se ubica en el portal de acceso y salida más importante del país. Son referencias importantes la creación de las industrias básicas del petróleo y sus derivados, todos espacios en donde se insertan de manera armónica las nuevas lecturas sobre el arte.

Cruz Diez propone una nueva conciencia de lo estético al tiempo que abre las compuertas hacia una forma de “espiritualidad” que se conmociona frente a acontecimientos “desreferenciados”, contrario a las tradicionales propuestas que anteponían lo “anecdótico” como única manera de formular el arte y la condición de artístico.

La obra formula la integración total del espectador (al crear un entorno envolvente que lo hace partícipe) y contribuye con el cambio de sentido de lo pictórico, en donde los colores se adhieren a un soporte por la experiencia de algo que sucede fuera, y que es producto de una relación inseparable con el público.

Cruz-Diez, coopera con la introducción de los códigos del cinetismo y del arte óptico, e integra el arte al espacio ciudadano creando situaciones ambientales que son “acontecimientos cromáticos”. La intervención en el aeropuerto se suma al repertorio de trabajos creados por el artista a escala nacional e internacional, agregando “prestigio”, un valor algo más intangible, al gentilicio venezolano.

Situación actual

La obra Cromointerferencia de color aditivo se encuentra actualmente en regular estado de conservación. En 2014 estaba en plena restauración de la primera fase (paredes laterales del área de  boletería en la terminal internacional). Y aunque el Director General del IAIM, Luis Gustavo Graterol Caraballo, prometía en diciembre de 2014 que 32 metros del piso estarían restaurados para 2015, esta segunda fase no se ha materializado aún. Sin embargo, Omar Vielma, presidente del Instituto del Patrimonio Cultural, informó a IAM Venezuela que están adelantadas las conversaciones para comenzar con esta segunda fase, que implica la restauración por la Casa Odalys, única autorizada por el Taller Cruz-Diez para rehabilitar la valorada pieza maestra. En cuanto a los recursos, seguramente onerosos, informó de que están previstos con donaciones privadas.

El piso de la obra presenta abultamientos, fracturas y desprendimiento de los mosaiquillos por el intenso tráfico de personas en la terminal área, que incluye el acarreo de maletas pesadas. La señora que hace la limpieza en el aeropuerto recoge a diario dos o tres de estos pequeños mosaicos, desdibujándose la obra continuamente.

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Ubicación

Aeropuerto Internacional Simón Bolívar. Maiquetía, estado Vargas.

Fuentes consultadas

Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar. En Wikipedia.org, https://goo.gl/o1X2iF. Consultado en marzo de 2016.

Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, Maiquetía, estado Vargas.

Aeropuerto de Maiquetía continúa trabajos de restauración de obra Cruz Diez. En mpptaa.gob.ve, 23 de diciembre de 2014. https://goo.gl/stvHjt. Consultado el 2 de marzo de 2018.

Catálogo: Banco Central de Venezuela. Colección de Arte 1940 – 1996. Caracas, agosto de 1997

Carlos Cruz-Diez. En Wikipedia.org, https://goo.gl/WFb9hw. Consultado en marzo de 2016.

Esteva Grillet, Roldán. La decoración mural en Venezuela: apuntes para una historia. Universidad Central de Venezuela, año 2000.

Fundación Juan March. Carlos Cruz-Diez. El color sucede. En digitalmarch.es, 2009. https://goo.gl/4TcDZb. Consultado en marzo 2016.

Jiménez, Ariel. Color y forma en la obra de Carlos Cruz-Diez. Espacio Monitor, Centro de arte Los Galpones (sin registro de fecha).

Raffalli, Cristina. Carlos Cruz-Diez, los colores del siglo. En prodavinci.com, 28 de julio de 2014. https://goo.gl/kLRdaa. Consultado en marzo de 2016.

Vielma, Omar. Presidente del Instituto del Patrimonio Cultural. Entrevista realizada el 3 de marzo de 2018.

Investigación: Xiomara Jiménez.

 

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