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Monumento a las Cinco Águilas Blancas, Mérida

Monumento a las Cinco águilas blancas. Patrimonio cultural de Mérida, Venezuela.

Monumento a las Cinco Águilas Blancas. Mérida, Venezuela. Foto Samuel L. Hurtado Camargo, enero 6 de 2018.

Nombre: Monumento a las Cinco Águilas Blancas.

Año: 1997 / 2004.

Autor: Ramón Antonio Albornoz López (Obras actuales).

Tipo de patrimonio cultural: Tangible /mueble. Monumento en espacio público.

Administrador custodio o responsable: Alcaldía del Municipio Libertador y Corporación Merideña de Turismo (Cormetur).

El monumento a las Cinco Águilas Blancas, patrimonio cultural de Mérida, materializa la mítica leyenda publicada por Tulio Febres Cordero en su periódico El Lápiz el 10 de julio de 1895. En ella narra el origen de los cinco picos más altos de la Sierra Nevada: Bolívar, Humboldt, La Concha o La Garza, Bonpland y El Toro.

Historia
Descripción
Valores patrimoniales
Situación actual
Ubicación
Fuentes consultadas

Historia

Nacimiento polémico. El monumento que rememora la leyenda de Las cinco águilas blancas, que según don Tulio Febres Cordero (1860 – 1938), simbolizan los cinco elevados riscos “siempre cubiertos de nieves” de la Sierra Nevada, fue erigido por decisión de la alcaldía del municipio Libertador en el año de 1997. Pero su génesis fue objeto de una polémica y acalorada discusión suscitada entre diversos sectores de la sociedad merideña, motivado principalmente por el emplazamiento donde serían colocadas y la calidad estética de las obras.

Las esculturas, de autor desconocido, se ubicaron en la pequeña redoma del sector Vuelta de Lola, en la entrada norte de la ciudad, en sustitución de la estatua pedestre de José Cristóbal Hurtado de Mendoza (1772 -1829), que estaba levantada allí desde el año de 1971. Sobre esta decisión, el doctor Germán Briceño Ferrigni (1932 – 1999), exgobernador de la entidad, precisó en un escrito publicado en el diario Frontera que el alcalde de la ciudad había inaugurado su gestión sustituyendo el sobrio monumento del jurista trujillano “por una horrenda alegoría” de las Águilas Blancas, las cuales “más que representar águilas, los pajarracos allí colocados” parecían “monstruosas gárgolas medievales” que ponía en entredicho “el buen gusto de una ciudad que siempre ha sido famosa por su cultura”.

Pese a la crítica, las Cinco Águilas Blancas se quedaron incólumes en la Vuelta de Lola. Al transcurrir el tiempo las aves, según investigación de Fermín Eduardo Osorio, fueron objeto de un feo espectáculo: “La pátina de falso bronce cedió, y la resina que conformaba su cuerpo comenzó a chorrear indignadamente; fue como si hubiesen contraído una enfermedad y su cuerpo se fuese yendo en fluido pegajoso”. Efectivamente, las esculturas presentaban a mediados del año 2003 un acentuado deterioro, ocasionado por factores físico-ambientales y por la falta de mantenimiento, lo que había causado el desprendimiento de la capa pictórica y el ennegrecimiento progresivo de la superficie.

Nuevas águilas blancas

Un año después, el 14 de febrero de 2004, las águilas son removidas de la redoma y reemplazadas por otras de mejor calidad estética, elaboradas en bronce por el escultor merideño Ramón Antonio Albornoz López. Dichas piezas fueron donadas a la ciudad por la Universidad de Los Andes, durante la gestión del rector Genry Vargas, como parte del proyecto Alma Mater que tenía como finalidad dotar a la ciudad con 34 obras escultóricas. Asimismo, se mejoró la jardinería del espacio y al frente se levantó un pedestal con el escudo de armas de la ciudad.

Monumento a las Cinco águilas blancas. Patrimonio cultural de Mérida, Venezuela.

Monumento a las Cinco Águilas Blancas antes de su restauración en 2013. Monumento a las 5 águilas blancas, Mérida, Venezuela. Foto R J Castillo / Wikimedia Commons, febrero 10 de 2013

Posteriormente, en agosto del 2013, con una inversión de 1 262 600 bolívares (poco más de doscientos mil dólares al cambio oficial de 6.30 para la fecha), el ejecutivo regional promovió la restauración de las esculturas y la remodelación de la redoma, entre los que se incluyó la sustitución de las losas de cerámica de color negro que tenían los pedestales, por otras de color blanco y marrón, iluminación de las águilas e incorporación de una fuente de 60 chorros de agua de más de cuatro metros de altura.

Estos trabajos se inauguraron satisfactoriamente el 23 de octubre de ese año, en un acto presidido por el gobernador del estado, Alexis Ramírez y en presencia del ministro de Turismo Andrés Izarra como preámbulo a los actos que darían inicio a la Feria Internacional de Turismo (FitVen2013), que se realizaría en la ciudad serrana.

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Con la “restauración”, las águilas dejaron de ser blancas y pasaron a tener un color negro o “cobrizo”, que desvirtuaba el aspecto iconográfico ampliamente difundido en la historiografía merideña. Igualmente, con la construcción de la fuente se despojó a la redoma de la mayor parte de su jardín y se destruyó el escudo de la ciudad que estaba al frente del monumento.

La fuente constituyó una moda del órgano promotor, pues, pasado el tiempo, la ausencia de una política de mantenimiento permanente la convirtió en un espacio depositario de aguas sucias y “criadero de zancudos” que desdice mucho de la imagen de la ciudad.

Monumento a las Cinco águilas blancas. Patrimonio cultural de Mérida, Venezuela.

La fuente dejó de funcionar hace meses. Monumento a las 5 Águilas Blancas, Mérida, Venezuela. Foto Samuel Hurtado Camargo, enero 2018.

Descripción

El monumento a las Cinco Águilas Blancas se compone de cinco pedestales cuadrangulares de diferentes tamaños de más de tres metros de altura, unidos entre sí en la parte superior, alineados en forma de zigzag hacia el costado sur de la redoma. Están cubiertos con losas de cerámica de color blanco en los laterales y de color marrón en los bordes.

Coronan los pedestales, sobre una pequeña base, las águilas “blancas” hechas en bronce (100 cm de alto aproximadamente), de las que se aprecian sus imponentes garras curvadas y su característico pico grande y puntiagudo. Tres aves están en posición de reposo y dos en actitud de alzar vuelo, todas ellas con la mirada hacia distintos ángulos. En su conjunto, las míticas águilas representan los cinco picos más altos de la Sierra Nevada de Mérida, como lo son el pico Bolívar, Humboldt, La Concha o La Garza, Bonpland y El Toro. Al frente se encuentra una fuente de agua de forma circular, actualmente sin funcionar, y un pequeño jardín.

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Valores patrimoniales

El monumento a las Cinco Águilas Blancas materializa la mítica leyenda (*) publicada por primera vez por don Tulio Febres Cordero, el 10 de julio de 1895 en su famoso periódico El Lápiz, en la que se narra –según la tradición- el origen de los cinco picos más altos que se levantan sobre la Sierra Nevada: Bolívar (4983 m s. n. m.), Humboldt (4942 m s. n. m.), La Concha o La Garza (4922 m s. n. m.), Bonpland (4.880 m s. n. m.) y El Toro (4760 m s. n. m.). Dicho texto, considerado uno de los más representativos del escritor merideño, y patrimonio cultural de Venezuela, constituye a su vez la carta de presentación con la cual se reconoce e identifica a la ciudad andina. Las esculturas que reciben cada día a quienes visitan a la ciudad, procedentes desde la vía del páramo, han sido declaradas bien de interés cultural de la nación (2007) y Patrimonio Histórico Cultural del Municipio Libertador (2004).

Situación actual

Monumento a las Cinco águilas blancas. Patrimonio cultural de Mérida, Venezuela.

Las águilas exhiben una marcada oxidación de la superficie. Monumento a las Cinco Águilas Blancas, Mérida, Venezuela. Foto Samuel Hurtado Camargo, enero 6 de 2018

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Las esculturas de las Cinco Águilas Blancas presentan ennegrecimiento progresivo ocasionado por partículas sólidas que existen en el aire, fundamentalmente el hollín y el polvo, razón por la cual se aprecia un color oscuro en la parte posterior de las aves. Asimismo, las águilas poseen un color verde, característico del proceso de oxidación al que han sido sometidas. En gran parte de las alas se observan unas líneas de color blanco o verde claro y en los alrededores hay abundante telarañas. La fuente está completamente desmantelada y el jardín en está en total abandono.

Ubicación

Redoma Cinco Águilas Blancas, final de la avenida 1 Hollada de Milla y avenida Universidad, sector Vuelta de Lola, parroquia Milla, municipio Libertador, estado Mérida, Venezuela.

(*) LAS CINCO ÁGUILAS BLANCAS (Mitología americana)

Monumento a las Cinco águilas blancas. Patrimonio cultural de Mérida, Venezuela.

Sierra Nevada de Mérida, Venezuela. Foto Hendricksanchez / Wikimedia.org, febrero 16 de 2009.

Cinco águilas blancas volaban un día por el azul del firmamento; cinco águilas enormes, cuyos cuerpos resplandecientes producían sombras errantes sobre los cerros y las montañas.

¿Venían del Norte? ¿Venían del Sur? La tradición indígena solo dice que las cinco águilas blancas vinieron del cielo estrellado en una época muy remota.

Eran aquellos los días de Caribay, el genio de los bosques aromáticos, primera mujer entre los Mirripuyes, habitantes del Ande empinado. Era hija del ardiente Zuhé y la pálida Chía; y remedaba el canto de los pájaros, corría ligera sobre el césped como el agua cristalina y jugaba como el viento con las flores y los árboles.

Caribay vio volar por el cielo las enormes águilas blancas, cuyas plumas brillaban a la luz del sol como láminas de plata, y quiso adornar su coroza con tan raro y espléndido plumaje. Corrió sin descanso tras las sombras errantes que las aves dibujaban en el suelo; salvó los profundos valles; subió a un monte y otro monte, hasta dominar las alturas; llegó fatigada a la cumbre solitaria de las montañas andinas. Las pampas  lejanas é inmensas, se divisaban por un lado; y por el otro, una escala ciclópea, jaspeada de gris y esmeralda, la escala que forman los montes, iba a morir en lontananza bañada por la onda azul del Coquivacoa.

Las águilas blancas se levantaron perpendicularmente sobre aquella altura hasta perderse en el espacio. No se dibujaron más sus sombras sobre la tierra.

Entonces Caribay pasó de un risco a otro risco por las escarpadas sierras, regando el suelo con sus lágrimas. Invocó a Zuhé, el astro rey, y el viento se llevó sus voces. Las águilas se habían perdido de vista, y el sol se hundía ya en el Ocaso.

Aterida de frío, volvió sus ojos al Oriente, e invocó a Chía, la pálida luna, y al punto detúvose el viento para hacer silencio. Brillaron las estrellas, y un vago resplandor en forma de semicírculo se dibujó en el horizonte.

Caribay rompió el augusto silencio de los páramos con un grito de admiración. La luna había aparecido, y en tomo, de ella volaban las cinco águilas blancas, refulgentes y fantásticas.

Y en tanto que las águilas descendían majestuosamente, el genio de los bosques aromáticos, la india mitológica de los Andes, moduló dulcemente sobre la altura su selvático cantar.

Las misteriosas aves revolotearon por encima de las crestas desnudas de la cordillera, y se sentaron al fin, cada una sobre un risco, clavando sus garras en la viva roca; y se quedaron inmóviles, silenciosas, con las cabezas vueltas hacia el Norte, extendidas las gigantescas alas en actitud de remontarse nuevamente al firmamento azul.

Caribay quería adornar su coroza con aquel plumaje raro y espléndido, y corrió hacia ellas para arrancarles las codiciadas plumas, pero un frío glacial entumeció sus manos: las águilas estaban petrificadas, convertidas en cinco masas enormes de hielo.

Caribay da un grito de espanto y huye despavorida. Las águilas blancas eran un misterio, pero un misterio pavoroso.

La luna se oscurece de pronto, golpea el huracán con siniestro ruido los desnudos peñascos, y las águilas blancas despiertan. Erízanse furiosas, y a medida que sacuden sus monstruosas alas, el suelo se cubre de copos de nieve y la montaña toda se engalana con el plumaje blanco.

****

Este es el origen fabuloso de las Sierras Nevadas de Mérida. Las cinco águilas blancas de la tradición indígena son los cinco elevados riscos siempre cubiertos de nieve. Las grandes y tempestuosas nevadas son el furioso despertar de las águilas; y el silbido del viento en esos días de páramo, es el remedo del canto triste y monótono de Caribay, el mito hermoso de los Andes de Venezuela.

Tulio Febres Cordero (El Lápiz, 10 de julio de 1895).

Fuentes consultadas

Bottes de P., Jean. Pajarracos universitarios (26 de febrero de 2004). En Aporrea.org, 26 de febrero de 2004. https://goo.gl/rsFTpv. Consultado el 24 de enero de 2018.

Briceño Ferrigni, Germán. La cabeza de Miranda. En Frontera, p. 4a. Mérida, 7 de marzo de 1999.

Dugarte, Nelson. En un criadero de zancudos se convirtió la fuente Cinco Águilas Blancas (3 de septiembre de 2017). En Reporterosdemerida.com.ve, 3 de septiembre de 2017. https://goo.gl/7v8NWS.  Consultado el 25 de enero de 2018.

Febres Cordero, Tulio. Las cinco águilas blancas: mitología americana. En El Lápiz, p. 1 y 2. Mérida, 10 de julio de 1895.

Osorio C., Fermín Eduardo. Erigidores vs. Iconoclastas: dilema de la estatuaria merideña. Mérida, 2016, 271 pp. (Inédito).

Osorio C., Fermín Eduardo. Las Cinco Águilas Blancas de don Tulio Febres Cordero presuntas cómplices de episodios de corrupción (3 de agosto de 2013). En frontinoso2.blogspot.com,  3 de agosto de 2013. https://goo.gl/8rkMkW.  Consultado el 25 de enero de 2018.

En fotos: bajo el clima merideño fue inaugurada la fuente de la plaza Las Cinco Águilas Blancas. En noticias24.com, 23 de octubre de 2013.  https://goo.gl/dceXhm.  Consultado el 28 de enero de 2018.

Febres Cordero, Tulio. Archivo de Historias y Variedades. Editorial Sur América, Caracas, tomo II, 1931, 400 pp.

Hurtado Camargo, Samuel Leonardo. La estatuaria pública conmemorativa de la ciudad de Mérida (18422006): análisis histórico. Universidad de Los Andes, Escuela de Historia (Memoria de Grado), junio 2007; 500 pp.

Instituto del Patrimonio Cultural. Municipio Libertador, estado Mérida, Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Los Andes: ME-12, La Galaxia, Caracas, 2007; 265 pp.

Investigación: Samuel Leonardo Hurtado Camargo / @HurtadoSamuel. Historiador e investigador en el ámbito del patrimonial cultural.

 

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