Un prócer se queda sin nombre

Los traficantes de bronce, que acaban aceleradamente con el patrimonio cultural venezolano, dejaron sin nombre al prócer trujillano Antonio Nicolás Briceño, a quien se le rendía homenaje en el paseo Los Trujillanos, de Barinas.

Marinela Araque Rivero. 27/9/2017.

Se recibió como abogado en las Reales Audiencias de Santa Fe y Caracas, fue diputado al Congreso Constituyente de 1811 por Mérida, firmó el Acta de Independencia de Venezuela, luchó como coronel en la guerra independentista junto con el Generalísimo Francisco de Miranda, promovió la Guerra a Muerte contra los españoles, apenas había cumplido sus 31 años cuando, traicionado, cayó fusilado en junio de 1813 por las fuerzas realistas. Se llamaba Antonio Nicolás Briceño. Y en Barinas los ladrones de bronce le acaban de quitar el nombre.

Robo de placas de bronce en Barinas. Patrimonio cultural en riesgo. Venezuela.

El busto de Antonio N. Briceño, aunque vandalizado, conservaba sus placas. Foto Marinela Araque, año 2013.

El prócer que naciera en 1782 en Mendoza, Trujillo, para hacer de su breve vida una épica que concluyó en Barinas, tiene un busto en el paseo Los Trujillanos de la entidad llanera, que junto con los de José Cristóbal Hurtado de Mendoza y Montilla, y José de la Cruz Carrillo Terán integraba el monumento llamado Estatuas los tres ilustres trujillanos. Un grupo estatuario que la ciudad de Valera obsequió en el siglo pasado al pueblo barinés. Pero si usted se da hoy una pasadita por el lugar no sabrá quién es quién. El busto del primero fue a parar al Colegio de Abogados de Barinas, el de Carrillo está vandalizado y a punto de ser despegado de su pedestal por los hampones y el de Briceño fue despojado hace días de sus dos placas de bronce, una de la cuales lo identificaba.

Era la placa más pequeña la que tenía grabado en bajorrelieve “Dr. y Conel. Antonio N. Briceño”, mientras que la más grande dice “La municipalidad de Valera Edo. Trujillo a la Ciudad de Barinas”. Probablemente el nombre del prócer ya esté fundido o vendido por la mafia que arrasa el patrimonio broncíneo del país. Su busto en esa aleación metálica sigue, contra todo pronóstico, en ese paseo del que huye la gente de bien cuando cae la noche sin luz por el robo del cableado eléctrico público. Sigue ahí Antonio Nicolás íngrimo y anónimo. Quienes de día se cruzan con su imagen sospechan que en cualquier momento no amanecerá, que otra vez en Barinas la nada llegará por él.

El patrimonio sí tiene quien le duela 

Se perdió el nombre del héroe, pero no el testimonio de fraternidad andina eternizado en la placa inferior del pedestal… al monumento le salieron dolientes. Una se llama Omaira Mendoza, quien recuperó esta segunda pieza hurtada y la guarda en su pequeño negocio de flores anclado en el mencionado paseo. La dama relata sin alardes su pequeña proeza: “Hace días cuando me disponía abrir el negocio pasé frente a la escultura y pude notar que las dos placas que la identificaban habían desaparecido. Cuando camino un poco más, vi algo en el piso y me di cuenta de que era una de las placas que habían ‘olvidado’ los ladrones. La tomé y pensé que lo mejor era guardarla, la otra sí se la llevaron. Tengo la placa guardada en el negocio esperando que alguna autoridad se acerque por aquí, pero de eso hace días y nadie ha preguntado por ella. Como será que pasan por aquí y no saben si la estatua tiene placa o no. La única que ha venido a este lugar a averiguar ha sido usted”.

Omaira respira profundo para recitar las cuentas de quejas que hacen de Venezuela un gigantesco rosario: “En este paseo los ladrones nos tienen de sopita (azotados). Nosotros creemos que son los indigentes que merodean por aquí todos los días, son ocho. Agarraron el paseo como hotel y para hacer fechorías. Nos han robado todos los cables eléctricos y telefónicos de nuestros pequeños negocios. Ya no hay puntos de venta para pagar aquí. Estamos quebrados porque tampoco hay efectivo. Venimos un rato solo en la mañana porque en las noches todo el paseo está oscuro, la alcaldía se ha olvidado de nosotros. Esto era bello cuando estaba el alcalde Julio César Reyes, hasta la fuente que vibraba con sus luces se acabó”.

Katy Andrade, reconocida artesana y actriz de teatro, propietaria de un pequeño local de dulces, se suma a la conversación para reiterar que “al paseo lo tienen abandonado”, al tiempo que coincide con Mendoza en señalar a los sospechosos habituales: “Seguro que son esos mendigos que se la pasan deambulando por ahí durante todo el día y andan en grupos de ocho”. Pero enseguida recuerda el despojado monumento: “Aquí pareciera que no hay sentido de pertenencia. ¡Cómo es posible que se hayan llevado una de las placas que identificaban al busto del coronel Antonio Nicolás Briceño! esas placas tenían tiempo en el monumento, son históricas. Mire aquella estatua que está en el otro lado; acompáñeme para que la vea, la han estado despegando poco a poco, levantándole la capa de cemento. Yo sospecho que se la quieren llevar porque seguro y es de bronce”.

Robo de placas de bronce en Barinas. Patrimonio cultural en riesgo. Venezuela.

Lentamente han ido despegando la placa de concreto donde está adherido el busto de José de la Cruz Carrillo. Foto Marinela Araque, septiembre de 2017.

Se trataba del busto del prócer trujillano José de la Cruz Carillo (1788 – 1865), vandalizado con aeorosol negro. La parte superior del pedestal muestra un notable deterioro, como si efectivamente hubiesen querido despegar la escultura que sostiene.

Acatando sin saberlo el mandato de la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural (1993) que convierte a todo ciudadano en custodio de los monumentos colectivos, Andrade concluye con una promesa: “Hay una clara intención de que también se quieren robar esta estatua y nosotros tenemos que evitar ese hurto”.

Mientras ellas hacían de decididas defensoras culturales en el paseo Los Trujillanos, le planteamos telefónicamente a Edgar Pérez, Director de Cultura de la Alcaldía de Barinas, el riesgo que corren en el lugar las dos estatuas declaradas bienes de interés cultural de la nación en el año 2005. Pérez les dijo por teléfono a ambas que buscaría una “pronta solución” al problema, por lo que prometió pautar una reunión con los vendedores y artesanos del referido paseo para emprender “un plan de rescate y revalorización de este espacio público”.

La memoria de tan ilustres personajes reclama el trabajo común que el funcionario les prometiera a Omaira y a Katy para el perentorio rescate del paseo. Antes de que los delincuentes lleguen a terminar el trabajo que empezaron.

Historia sin bronce

Barinas no se ha salvado de la ola de robos de bronce que destruye monumentos, saquea cementerios, y desmantela el cableado del alumbrado público y la telefonía de toda Venezuela. Las acometidas hamponiles son crecientes, amparadas según los distintos reportes de prensa en la “impunidad” y por un mercado criminal que prospera en la postración del bolívar frente al dólar.

Robo de placas de bronce en Barinas. Patrimonio cultural en riesgo. Venezuela.

A la estatua de Bolívar, en Barinitas, le robaron la espada. Foto Marinela Araque, 2017.

Un panorama que es vox populi y que también suscribe el escultor José Ignacio Vielma, quien lamenta que muchas de las estatuas erguidas en el siglo XX en homenaje a próceres y personajes históricos hayan sido robadas o perdido parte de sus componentes artísticos, como la estatua pedestre del Libertador ubicada en la plaza Bolívar de Barinitas, a la que le robaron su espada.

Otros monumentos barineses corrieron peor suerte, como el caso de la estatua pedestre en bronce de Manuel Palacios Fajardo. Ubicada sobre un pedestal de concreto en una plaza de la población de Libertad en el municipio Rojas, desapareció misteriosamente del lugar. Meses después fueron robados los bustos de bronce de Rómulo Betancourt y de Humberto Febres Rodríguez.

Al poco tiempo de haber perpetrado estos hurtos, los hampones intentaron llevarse la estatua pedestre de Alberto Arvelo Torrealba, pero unos policías que se encontraban cerca de la avenida donde el monumento estaba emplazado frustraron el robo. Los solícitos agentes no lograron, sin embargo, recuperar la placa de bronce adherida a la estatua donde aparecía el nombre del autor y el año de elaboración de la escultura, así como una placa conmemorativa en el pedestal, que también se llevaron los delincuentes. La escultura, que recibió varios impactos de bala, puede verse hoy en la plaza Los Poetas, frente al Palacio Municipal de Barinas. Todas estas obras fueron realizadas por el escultor de José Ignacio Vielma y declaradas bien de interés cultural de la nación por el Instituto del Patrimonio Cultural.

Aunque la indolencia hacia el patrimonio cultural es de larga data, el destrozo ha arreciado en los últimos meses, como lo demuestra el reciente robo de las dos placas que identificaban el monumento al prócer Antonio Nicolás Briceño y el intento de robo del busto de José de la Cruz Carrillo, ambos ubicadas en un paseo barinés que se concibió precisamente para honrar sus nombres.

“Estatuas los tres ilustres trujillanos”

Con el título de Estatuas los tres trujillanos este monumento ubicado en el paseo Los Trujillanos, fue inscrito en el Catálogo del patrimonio cultural venezolano 2004 2006. Municipio Barinas, estado Barinas. La municipalidad de Valera, estado Trujillo, donó a la ciudad de Barinas este grupo escultórico consistente en la figura de Antonio Nicolás Briceño (1782 – 1813) abogado y militar venezolano, prócer de la Independencia, quien nació en Mendoza, estado Trujillo. Este patriota trujillano fue apresado en las montañas de San Camilo y fusilado por los realistas el 15 de junio de 1813 en la ciudad de Barinas junto con siete compañeros de armas en la antigua plazoleta de Dolores, espacio público que estuvo situado en el cruce de la actual avenida Montilla con la calle Cedeño, el mismo día en que Simón Bolívar dictaba la terrible proclama de Guerra a Muerte. A Briceño lo apodaban “el Diablo” por haber representado en su niñez a Lucifer en una obra de teatro de su escuela.

La segunda estatua representa a José Cristóbal Hurtado de Mendoza y Montilla (1772 – 1829), quien fuera el primer presidente de Venezuela tras la declaración de la Independencia. El monumento de este prócer no se encuentra en el Paseo Los trujillanos, ya que por ser el primer abogado que ejerciera en la entidad llanera, fue trasladado al Colegio de Abogados de Barinas.

La tercera escultura alude a la figura de José de la Cruz Carrillo Terán (1788 – 1865), militar venezolano considerado un héroe de la Batalla de Boyacá. Formó parte de los trujillanos que el 9 de octubre de 1810 declararon la independencia de la provincia. Esta estatua se encuentra en una pequeña plaza en el Paseo Los Trujillanos y está en riesgo de que se la roben… los ladrones ya empezaron a despegarla de su pedestal.

Fuentes consultadas

Andrade, Katy. Artesana y actriz de teatro. Entrevista realizada en Barinas el 25 de septiembre 2017

Araque Rivero, Marinela. “El diablo” que murió por la patria: coronel Antonio Nicolás Briceño. En Pinceladas de mi tierra. Opinión. De Frente, Barinas, 15 de junio de 2014. P. 16

Castro Jiménez, Juan Antonio. Carrillo, José de la Cruz (1788 – 1865). En Mcnbiografias.com. https://goo.gl/1XxC4g. Consultado el 25 de septiembre de 2017.

Diccionario de Historia de Venezuela. Tomo 1, pp. 532 – 533. Fundación Empresas Polar. Segunda edición. Caracas, Venezuela. 2010.

Hace 244 años nación Cristóbal Mendoza, el primer presidente de Venezuela. En Panorama.com.ve, 23 de junio de 2016. https://goo.gl/fxVMX7. Consultado el 25 de septiembre de 2017.

Instituto de Patrimonio Cultural. Catálogo del patrimonio cultural venezolano. Municipio Barinas (2004 – 2006). p.85

Mendoza, Omaira. Floristera del Paseo Los Trujillanos. Entrevista a realizada en Barinas el 25 de septiembre 2017.

Pérez, Édgar. Director de Cultura de la Alcaldía de Barinas. Entrevista telefónica realizada en Barinas el 25 de septiembre 2017.

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