Monumento al Ciudadano Esclarecido General José Antonio Páez

Costado izquierdo del monumento a Páez y del parque El Ejército en la actualidad, junio 21 de 2017. Patrimonio de la ciudad de Mérida, estado Mérida, Venezuela.

Costado izquierdo del monumento a Páez y del parque El Ejército en la actualidad, junio 21 de 2017. Foto Samuel Hurtado Camargo

Nombre: Monumento al Ciudadano Esclarecido General José Antonio Páez.

Año: 1890.

Tipo de patrimonio cultural: tangible / Mueble. Monumento en espacio público.

Administrador custodio o responsable: alcaldía del municipio Libertador y Corporación Merideña de Turismo.

Historia
Descripción
Valores patrimoniales
Situación actual
Ubicación
Fuentes consultadas

Historia

Las fiestas del centenario. El 28 de octubre de 1889, el rector de la Universidad de Los Andes, doctor Caracciolo Parra y Olmedo, en vísperas de la celebración del centenario del natalicio del general José Antonio Páez (1790 – 1873), ordenó mediante decreto la erección de una estatua de este “ínclito guerrero” en el patio principal de la institución educativa. De acuerdo a la referida disposición el monumento consistía en una escultura elaborada en caolín “de la mejor y más duradera clase”, en la que se representaría al Centauro de Los Llanos de pie, “en traje de paisano, mostrando la cabeza descubierta, con la mano derecha apoyada en el bastón de la magistratura, y llevando a la siniestra el libro de la ley, del que fue siempre religioso cumplidor”.

Monumento a Páez en el parque El Ejército de la ciudad de Mérida. Patrimonio del estado Mérida, Venezuela.

Monumento a Páez en el edificio principal de la ULA, 1915. Foto Gaceta Universitaria, N° 40, p. 458. Dig. Samuel Hurtado.

El pedestal sobre el que descansaría la estatua, llevaría en cada uno de sus costados lápidas de mármol con las siguientes inscripciones: en la faz del frente “Al esclarecido ciudadano y magistrado integérrimo General José Antonio Páez, en el primer centenario de su nacimiento, la Universidad de Los Andes – 1889”. En la faz posterior: “Con heroísmo singular luchó por la independencia de su patria; sometió después sus armas y sus triunfos militares, con respetuosa obediencia, a las decisiones de la ley; estableció el Poder Civil en Venezuela, y fue el fundador de la República”. En el costado derecho: “Las más grandes naciones de la Tierra admiraron sus proezas y su integridad republicana. Francia, Inglaterra y los Estados Unidos le colmaron de honores y merecidas distinciones”; y en el izquierdo, los nombres de las principales batallas en las que el general Páez fue vencedor.

Con la finalidad de concretar dicho proyecto, el Rector Heroico emitió el 20 de diciembre de 1889 un decreto que establecía la creación de una medalla de plata del primer centenario del natalicio del general Páez, la cual sería conferida a todos aquellos ciudadanos que hayan tomado parte activa en la construcción del monumento a levantarse en el patio principal de la Universidad de Los Andes, y los que “cooperen con sus servicios y dinero a la celebración del Centenario”.

De acuerdo a lo publicado en el Anuario de la Universidad de Los Andes (1891), los catedráticos de la institución: presbítero doctor José de Jesús Carrero, presbítero doctor Demetrio Briceño, doctor Gabriel Picón, doctor Juan N. P. Monsant, doctor Adolfo Briceño, doctor Ramón Parra Picón, doctor Manuel Trocóniz, doctor Francisco Celis, doctor Caracciolo Parra, Pedro H. G. Bourgoin, Pedro María F. Cordero y Fabio F. Cordero, aportaron un total de 2500 bolívares para la fiesta cívica. Por su parte, los doctores Abel Santos y Marcelino Román donaron, respectivamente, una lápida de mármol con su inscripción; el industrial Natividad Fernández obsequio otra lápida y el comerciante José María Dávila costeó la inscripción.

El monumento se inauguró de acuerdo a lo previsto en el programa oficial, el 14 de junio de 1890, pero “apenas pudo erigirse el pedestal y colocarse tres de los cuatro mármoles decretados, con las inscripciones correspondientes”, ya que lamentablemente, “la estatua de cuerpo entero se desgració al sacarla del horno”. El acto, según fue reseñado en el anuario de la universidad merideña, se efectuó en horas de la noche; además de las autoridades y miembros del claustro universitario, contó con la presencia del presidente del Estado Los Andes, general José Manuel Baptista; el secretario general de gobierno, doctor V. Márquez Bustillos, y el presidente y demás integrantes de la Junta del Centenario de Páez. En la ocasión, el rector Parra y Olmedo dio inicio a la actividad pronunciando el discurso inaugural. Seguidamente, el vicerrector declaró “solemnemente inaugurado” el monumento en el patio central de la universidad. Después se procedió a las ofrendas florales por las autoridades y distintas comisiones que asistieron al evento, entre ellas la del clero, representada por el doctor presbítero José de J. Carrero, la comisión de señoras y señoritas, las academias de jurisprudencia, literatos, matemáticos, farmacéuticos y estudiantes. Finalmente, la actividad culminó “en medio de las armonías de la música, después del discurso de orden que fue pronunciado por el doctor Pérez Limardo”.

Páez en la Universidad de Los Andes. La suerte no estaba a favor del Ciudadano Esclarecido, hubo que esperar también varios años para que se concretara de una vez por toda la disposición antes señalada, cuando, en el marco de los homenajes al doctor José Francisco Uzcátegui, se consideró propicia la oportunidad para “concluir y perfeccionar la obra incompleta del expresado monumento a Páez”. La conclusión de dicho “homenaje universitario” implicaba un acto especial de gratitud “al Jefe de la República en el primer período constitucional de Venezuela a partir de 1830, en cuyo tiempo el Gobierno Nacional reinicia la reorganización de la Universidad de Mérida (Luego llamada de Los Andes), con la reforma de sus antiguos estatutos, la independencia del Seminario y contribuye a su sostenimiento de manera eficaz en la alta esfera de las atribuciones constitucionales”.

Los referidos trabajos fueron llevados a cabo por la Junta Homenaje al Canónigo Uzcátegui, nombrada en 1913, constituida por el doctor Gonzalo Bernal, presidente; doctor Tulio Febres Cordero, vicepresidente; doctor Francisco Antonio Celis, secretario; bachiller Emilio Maldonado y don Arístides Parilli B., vocales. Para ello, se abrió una suscripción pública que tuvo una acogida en la población merideña, específicamente por el profesorado universitario y algunos estudiantes, quienes aportaron el 88,45 por ciento de los costos ocasionados en la erección del monumento a Páez.

Monumento a Páez en el parque El Ejército de la ciudad de Mérida. Patrimonio del estado Mérida, Venezuela.

Busto del general José Antonio Páez, derecha, en el patio principal de la Universidad de Los Andes, 1929. Foto Fernando Benet Guía, General de Venezuela, p. 181. Dig. Samuel Hurtado C

Finalmente, el monumento a Páez conjuntamente con el del Canónigo Uzcátegui, fue inaugurado en la sede la Universidad de Los Andes en los primeros días del mes de enero de 1915. Eran dos bustos de mármol elaborados en Italia, los cuales se levantaban en un sencillo, pero sobrio pedestal. Allí permanecerán solo veintisiete años, cuando a raíz del proceso de remodelación que sufre el edificio principal de la casa de estudios (1955 – 1956), son arrinconados en un depósito de la institución.

De la Universidad al Parque El Ejército. En el marco de la conmemoración del centenario de la muerte de Páez, el gobernador del estado Mérida, doctor Germán Briceño Ferrigni, emitió un decreto el 4 de abril de 1973 en el que se dispuso la construcción en la avenida Andrés Bello de un parque en honor al Ejército venezolano y la erección de un busto al Héroe Esclarecido, ya que según uno de los considerandos, era la “ocasión más propicia para testimoniar de nuevo la devota admiración que el pueblo merideño siente por quien fuera uno de nuestros más insignes guerreros”.

El parque El Ejército fue inaugurado el 9 de julio de 1973. En la ocasión fue realizada una serie de actos solemnes que se inició con la desvelación del busto de mármol erigido a la memoria del héroe patriota. Seguido posteriormente con la bendición del parque por parte del arzobispo metropolitano, doctor Ángel Pérez Cisneros, expresión de algunas palabras por el Gobernador del estado, discurso de orden por el general Gustavo Pardi Dávila, para la época ministro de la defensa, y la realización de un desfile militar por la avenida Andrés Bello, el cual concluyó en el parque Ramos de Lora. Sobre el pedestal del nuevo monumento a Páez se levantó una placa de bronce en el que se grabaron las siguientes inscripciones: “EL EJECUTIVO DEL / ESTADO MÉRIDA AL / GENERAL EN JEFE / JOSÉ ANTONIO PÁEZ / EN EL CENTENARIO DE SU MUERTE / 6 DE MAYO DE 1973”

El busto de mármol desvelado en aquella oportunidad era el mismo que fue levantado en la sede de la Universidad de Los Andes en 1915. Por lo visto, en su errante transitar por la urbe andina, el héroe de Las Queseras del Medio perdió gran parte del busto, quedando reducido a solo su cabeza. Una especie de “karma” seguía al Centauro de Los Llanos en Mérida.

Monumento a Páez en el parque El Ejército de la ciudad de Mérida. Patrimonio del estado Mérida, Venezuela.

Detalles en donde estuvo la placa alusiva al monumento a Páez, noviembre 2005. Foto Samuel Hurtado Camargo

A finales de los años noventa y principios del siglo XXI puede observarse en algunas notas de la prensa un conjunto de denuncias en las cuales se hacen mención del estado de abandono y falta de mantenimiento del parque El Ejército y del monumento a Páez. Una de las críticas más acentuadas es el deterioro que presentaba la fuente de agua que estaba en desuso desde varios años atrás. A ello se le sumaba los daños que ciertas personas habían causado a este parque, tales como el robo de la placa de bronce que estaba erigida en el pedestal donde reposa el busto de Páez y el uso de este y de los espacios de la fuente como “hojas en blanco” en donde se habían grabado múltiples tags. Ello refleja, por un lado, la indiferencia y el rechazo hacia ciertos monumentos levantados en la ciudad, y por el otro, la falta de vigilancia y mantenimiento de los parques, la cual ha sido entendida como una simple jornada de limpieza (podar la grama), olvidándose por completo del mantenimiento de los monumentos estatuarios. Esta situación de abandono se acentuó en el año 2006 a raíz de la construcción de las nuevas vías por donde transitaría el Trolebús, razón por la que fue ocupada una parte de los espacios del parque, pero sin tomar en cuenta las adecuadas normas de seguridad que permitiera el buen estado de conservación del monumento a Páez.

Monumento a Páez en el parque El Ejército de la ciudad de Mérida. Patrimonio del estado Mérida, Venezuela.

El monumento a Páez en el parque El Ejército antes de ser intervenido por los trabajos del Trolebús, noviembre 2005. Foto Samuel Hurtado Camargo

Posteriormente, a mediados de 2009, el parque fue rehabilitado, pero el monumento a Páez, o lo que quedaba, fue sometido a una errada e inescrupulosa intervención en la que se observa la destrucción del cuello, con la mirada para el cielo, como suplicando una ayuda, quizás vociferando el “¡Buelvan (sic) Carajos!” que una vez le fue pintado en su pedestal.

Monumento a Páez en el parque El Ejército de la ciudad de Mérida. Patrimonio del estado Mérida, Venezuela.

El monumento fue sometido a una inescrupulosa intervención en la que se observa la destrucción del cuello, con la mirada para el cielo, como suplicando una ayuda. Foto Samuel Hurtado C., 21 de junio de 2017.

Descripción

Cabeza de mármol (0.36 x 0.31 metros) con la efigie del Centauro de los Llanos, general José Antonio Páez, la cual formaba parte de un busto en la que representaba al héroe luciendo traje de civil. La escultura descansa sobre una base de concreto en forma cuadrangular, con una pequeña inclinación en la parte superior, carente de estética, reflejo de una errónea intervención. A su vez, la referida base se levanta sobre un pedestal de 1.48 metros de alto, 0.68 de ancho y 0.38 de profundidad, embadurnado con pintura de color blanco. La placa de mármol que identificaba la escultura fue víctima del vandalismo en el año 2006 y hasta los momentos no ha sido reemplazada.

Monumento a Páez en el parque El Ejército de la ciudad de Mérida. Patrimonio del estado Mérida, Venezuela.

Monumento a Páez visto desde el fondo del parque El Ejército, 21 de junio de 2017. Foto Samuel Hurtado Camargo

Valores patrimoniales

El monumento al Ciudadano Esclarecido, general José Antonio Páez (1790 – 1873) representa la segunda obra escultórica de carácter público conmemorativo, consagrado en la ciudad de Mérida a este prócer de la guerra de Independencia y quien fuera presidente de Venezuela entre los períodos 1830 – 1834, 1839 – 1843, y 1861 – 1863. El mármol centenario, aun cuando ha sido intervenido inadecuadamente, perdiéndose gran parte del busto, es uno de los pocos de factura italiana conservados en la actualidad en la ciudad andina. Por su valor histórico, según decreto del 7 de julio de 2004, fue declarada Patrimonio Histórico Cultural del municipio Libertador, y en el 2007, Bien de Interés Cultural de la nación.

Situación actual

El monumento al Centauro de Los Llanos se encuentra en regular estado de conservación. La cabeza de mármol presenta enmugrecimiento en la parte inferior y una pequeña hendidura en el pómulo derecho, probablemente como consecuencia de un acto vandálico. La cara frontal y laterales se encuentran cubiertas con diversos grafitis. La fuente de agua localizada en las adyacencias de la escultura no está en funcionamiento.

Ubicación

Parque El Ejército, avenida Andrés Bello, frente al Centro Comercial Las Tapias. Parroquia Juan Rodríguez Suárez, municipio Libertador, estado Mérida, Venezuela.

Fuentes consultadas

Cárdenas, Carla Silvana. La desidia acompaña los parques de Mérida, en Frontera, p. 1b, Mérida, 22 de julio de 2005.

Decreto sobre la erección de una estatua al general José Antonio Páez en el patio principal de la Universidad de Los Andes (28 de octubre de 1889), en Anuario de la Universidad de Los Andes, Tomo I, pp. 128-179, Imprenta Oficial, Mérida, 1891.

Decreto sobre la creación de una medalla de plata alusiva al primer centenario del natalicio del general José Antonio Páez (20 de diciembre de 1889), en Anuario de la Universidad de Los Andes, Tomo I, pp. 128-179, Imprenta Oficial, Mérida, 1891.

Decreto sobre la conclusión y embellecimiento del monumento que la Universidad de Los Andes consagró al general José Antonio Páez en 1890 (25 de febrero de 1914), en Gaceta Universitaria. N° 35, p. 465. Universidad de Los Andes, Mérida, 15 de marzo de 1914.

Decreto sobre la construcción de un Parque en homenaje al Ejército Venezolano y la colocación en él de un busto al Héroe José Antonio Páez (4 de Abril de 1973), en Gaceta Oficial del Estado Mérida, N° 2.270, p. 13, Mérida, 27 de julio de 1973.

El Parque del Ejército es una de los más bellos de la ciudad, en El Vigilante, p. 1, Mérida, 24 de mayo de 1973.

Hurtado Camargo, Samuel Leonardo. La estatuaria pública conmemorativa de la ciudad de Mérida (1842-2006): análisis histórico. Universidad de Los Andes, Escuela de Historia (Memoria de Grado), junio 2007, 500 pp.

Hurtado Camargo, Samuel. “Entre el bronce y la vida: los héroes de la Independencia en la estatuaria pública conmemorativa de la ciudad de Mérida (1842-1915), en Revista Kaypunku n° 1, pp. 31-73, Perú, junio 2015. http://www.kaypunku.com/index.php/kaypunku/article/view/28. Consultado el 6 abril de 2017.

Instituto del Patrimonio Cultural. Municipio Libertador, estado Mérida, Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Los Andes: ME-12, La Galaxia, Caracas, 2007; 265 pp.

Quintero Strauss, José Manuel. El general Páez en Mérida, en Frontera, p. 5b, Mérida, 13 de junio de 2004.

Rodríguez, Adolfo. “Páez, José Antonio”, en Diccionario de Historia de Venezuela. Fundación Polar, Caracas, 1997, tomo III, pp.465-469.

Tablante Garrido, Pedro Nicolás. Estatua de Páez en Mérida, .en El Vigilante, p. 5. Mérida, 6 de mayo de 1973.

Tablante Garrido, Pedro Nicolás. Honramiento a Páez en centésimo año de su muerte, .en El Vigilante, p. 5. Mérida, 21 de junio de 1973.

Investigación: Samuel Leonardo Hurtado Camargo.

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