Vandalizan 35 muros del Liceo Daniel Florencio O’Leary

Más de 35 muros que sirven de lindero al liceo Daniel Florencio O’Leary fueron vandalizados, al amparo de la impunidad, con pintas de todos los calibres, colores y tintes políticos. Hasta la cursilería asomó un corazoncito.

Marinela Araque Rivero. 18/8/2017.

Con descarada impunidad malhechores libraron una guerra de aerosoles sobre la cerca perimetral del Liceo Daniel Florencio O’Leary, dejando atrás más de 35 muros de ese patrimonio histórico de Barinas con pintas y grafitis de todos los colores, grosores y tamaños.

Vandalizados 35 muros de la histórica sede del liceo Oleary, en Barinas. Patrimonio del estado Barinas en peligro. Venezuela.

Fachada vandalizada de la histórica sede del liceo Oleary, en Barinas. Más de 35 muros de esta fachada y la cerca lateral fueron rayados. Foto Marinela Araque, 15 de agosto de 2017.

El lateral de la cerca del liceo O'Leary que da a la plaza de Los Poetas, en Barinas, fue totalmente vandalizado. Patrimonio de Venezuela en peligro.

Al lateral del liceo O’Leary, que da a la plaza de Los Poetas, no le quedó un muro “sano”. Foto Marinela Araque, 15 de agosto de 2017.

Eslóganes políticos cónsonos con los momentos de agitación política que vive Venezuela, frases crípticas, garabatos, siglas, y hasta un corazoncito en su respectivo rojo pintaron sobre los gallardos pilares frontales y laterales de la sede centro educativo, sin estar muy conscientes de que debajo de tanto pigmento vandálico resalta casi que en neón el mensaje desolador del derrumbe ciudadano.

“Chávez vive”, “Cultura seria”, “No más dictadura”, “SOS VNZL” ¡Viva el cri P 57! y otros mensajes indescifrables manchan hoy los muros que sirven de lindero al inmueble. Nunca antes había sido tan agraviada esta edificación, sede del segundo instituto con enseñanza de bachillerato en Barinas, pues el primero fue el Colegio Bolívar creado por la Diputación Provincial el 26 de diciembre de 1851.

No se salvó ninguna de las columnas de la fachada, ni de uno de sus laterales en esa orgía de esprays en la que ni tuvieron tiempo para descansar. Los maleantes demostraron amplios gustos cromáticos, por lo que el agravio al emblemático inmueble salta del amarillo al verde, del negro al rojo, al azul, al naranja, al mostaza, al marrón, al turquesa. Todas las pintas fueron perpetradas como acostumbran los delincuentes de distinta calaña, bajo el velo de la noche.

Un delito contra todos

Un comerciante informal que labora frente al aludido recinto educativo refirió que “no es la primera vez” que el liceo O’Leary, como le mientan los lugareños, ha sido vandalizado: “Yo he visto de todo contra esta sede. Tres de estos muros ya estaban un poco manchados con pintura negra, pero al llegar un lunes aquí noté que a todas las columnas de la fachada principal las habían rayado con espráis de colores. No tengo idea de la hora exacta en que hicieron este vandalismo, debe de haber sido a altas horas de la noche, pues cuando llegué en la mañana vi ese desastre”.

El vendedor callejero suma su queja a los reclamos generales por la inacción institucional ante los frecuentes daños de los activos culturales del municipio: “Aquí no existe vigilancia de ningún tipo. Las autoridades nada hacen para proteger las casas con valor histórico y arquitectónico. Solo cuando hay elecciones se ven guardias y policías en el liceo ya que es centro de votación. Los fines de semana vienen muchos jóvenes a practicar con la patineta en la plazoleta que queda frente del O’Leary. A veces hay gente también de mal aspecto que pulula por los alrededores, pero nosotros no podemos hacer nada. Muchos sujetos se suben a la cerca del liceo para tumbar mangos y meterse a hacer sus necesidades; dígame que hasta la escultura que está adentro ha llevado palo, ya la han partido varias veces. Esa que se ve allá es nueva. Hay que hacer campañas informativas, tanto para los profesores como los alumnos y autoridades de cultura para que protejan al liceo.”

Al decir de José Gómez, vecino de la parroquia Barinas y profesor jubilado, “estas pintas cometidas contra nuestro liceo O’Leary no serán jamás una manifestación de arte visual ni producto de un acto creativo; ¡se trata de una soberana falta de respeto contra un bien patrimonial que nos pertenece a todos! Si los jóvenes quieren dejar su huella que lo hagan en otros espacios, no dañando los bienes culturales”.

"Es un acto vandálico, no arte", reclama un jubilado ante las pintas que agreden los muros del liceo O'Leary. Patrimonio histórico de la ciudad de Barinas, estado Barinas, en peligro. Venezuela.

“Es un acto vandálico, no arte”, reclama un jubilado ante las pintas que agreden los muros del liceo O’Leary. Foto Marinela Araque, 15 de agosto de 2017.

Por si hubiera dudas sobre su vehemente diferenciación entre arte y vandalismo, el educador añadió que “hay quienes piensan que se está criminalizando a los jóvenes y que se les desconoce el trabajo creativo que realizan en las paredes de la ciudad. Pues yo les digo que lo que hicieron en el O’Leary es indigno. No estamos ante la presencia de arte urbano, sino ante un mero acto vandálico. Y no sé si lo hicieron jóvenes o viejos, lo que sí puedo decirle con propiedad es que hasta los momentos nadie ha dicho nada, ni los vecinos ni las autoridades y eso que por el frente pasan todos. Quienes pintorrearon la fachada deberían ser castigados por el daño que le ocasionaron a las paredes, pues para poder retirar la pintura en aerosol se debe usar productos químicos que pudieran afectar la apariencia de las columnas”.

Desde la plazoleta O’Leary, donde nos encontramos, Gómez concluye su conversa remarcando la suspicacia que anda en el ambiente: “Más allá de las pintas y grafitis, la pregunta natural que nace ahora es ¿a quién o a quiénes beneficia ese nivel de vandalismo? Ya que el gasto en pintura es exorbitante por la alta inflación del país. Las pinturas están por las nubes y plata no hay. Pero elecciones adelantadas, sí. ¡Agárreme ese trompo en la uña, mi´ja!”.

“En la alcaldía no hay nada que vele por el patrimonio”

El liceo O’Leary solo dista media cuadra de la alcaldía de Barinas, donde están las autoridades responsables de velar por el patrimonio cultural del municipio, por lo que es muy difícil hacerse el desentendido ante la notoria vandalización del histórico inmueble.

Ante la falta de disposición de las autoridades tutelares de la municipalidad sobre este tema, un trabajador de la Dirección de Servicios Públicos de la alcaldía accede a declarar a cambio de reservarnos su nombre: “Mire amiga, bastante trabajo nos han dado los vándalos que se ha dedicado a pintar y rayar en los espacios públicos; no solo es eso, ahora se han dedicado a robarse los cables eléctricos y las lámparas de la plazas.

“Este fin de semana se robaron 17 lámparas del parque Jimmi Flores y han desvalijado por completo el parque Los Mangos. Hay una mafia grande en Barinas que está desvalijando todo lo que tenga hierro, bronce y cobre”. Trabajador de la alcaldía de Barinas.

Destacó el trabajador municipal, en relación a los grafitis que hicieron en el liceo O’Leary, que “eso no es nuevo. La sede de la alcaldía también la han rayado, ¡cómo será que hasta la catedral la han estropeado con pintas políticas!”.

El modesto funcionario, sin reparar en la diferencia entre el liceo como institución administrativa y su sede, declarada monumento histórico del municipio, agrega con cierta ingenuidad que “nosotros no somos responsables de las instituciones educativas, creo que es la Zona Educativa de Barinas”, para luego, quizá sin saberlo también, poner el dedo en la llaga de un patrimonio cultural a la deriva en Venezuela, sin política alguna de preservación y conservación, con una Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural (1993) tan rimbombante como desdeñada: “¿Un encargado de velar por el patrimonio cultural? Todavía no ha nombrado a nadie; antes había hasta un instituto, pero ahora no hay nada. Lo que tenemos es el cronista oficial, pero hace tiempo que trabaja en otro lado porque no tiene oficina desde que se cayó la pared el año pasado y no la han arreglado”.

Los que sí tienen su brújula afinada son las mafias que destrozan los bienes patrimoniales con inédita impunidad, y sin que las instituciones culturales del país levanten una ceja.

Tampoco la ciudadanía. La Ley de Cultura del estado Barinas (23/12/2004) les confiere a los barineses deberes culturales. Uno de estos es el estipulado en el artículo 3, que señala que todas las personas y las comunidades étnicas naturales o con personalidad jurídica tienen la obligación de proteger y defender el patrimonio cultural tangible e intangible del estado. Ateniéndonos a la generalizada debacle patrimonial, nadie cumple su tarea de proteger todo aquello significativo para la identidad de los barineses.

Por su parte, la aludida Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural penaliza con dos a cuatro años de prisión a quienes dañen monumentos o bienes históricos con grafitis o pintas. Solo falta que las  autoridades municipales y regionales sancionen a quienes infringen la ley. Están obligadas, además, a realizar una evaluación de la situación y documentar las edificaciones del centro histórico que hayan sido vandalizadas y vigilar más de cerca estos bienes culturales inscritos en el registro general del patrimonio cultural venezolano.

Es urgente que lo hagan. Porque si no se condenan los actos de vandalismo contra el patrimonio cultural de la ciudad, la identidad ciudadana se disolverá en el reino de la impunidad.

En el que caen a cada rato esculturas, luminarias y cableados de plazas y parques, en el que desaparecen placas conmemorativas y estatuas, en el que se desvanece hasta la memoria sagrada de los cementerios.

Un reino donde los antisociales hacen fiesta con grafitis y pintas, ahora multicolores, con la que terminan de ultrajar las edificaciones y monumentos históricos de Barinas, como la sede del liceo O’Leary. Artera destrucción de los bienes culturales que nos dicen lo que fuimos y lo que somos. Sin ellos, ¿qué seremos?

Esa pregunta no parece estar en el radar de los gobernantes actuales.

Un bien de interés cultural

Construcción liceo Oleary. Patrimonio histórico de Barinas. Venezuela, patrimonio en peligro

Construcción del liceo Oleary. Foto archivo del cronista oficial de Barinas.

El origen de esta institución educativa, anclada en el centro histórico de la ciudad de Barinas, se remonta al año 1946, cuando el gobernador Jerónimo Paolini crea un colegio de enseñanza secundaria denominado Rafael Medina Jiménez, conocido también como Colegio Barinas.  Posteriormente, en 1949, fue elevada a la categoría de Colegio Nacional y, en 1951, se transforma en el Liceo Daniel Florencio O’Leary. Este plantel, luego de funcionar en diversos locales, estrena su moderna edificación de dos plantas con una capacidad inicial de 600 alumnos. El inmueble fue construido en el mandato de Hernán Albornoz Niño, mientras que en 1954 fue inaugurado el auditorio por el gobernador Luis Alberto Monsant.

Las primeras promociones de bachilleres se realizaron en el año 1960-1961 y llevaron por nombre Ezequiel Zamora para Ciencias, y Virgilio Tosta para Humanidades. En sus espacios se han formado una gran cantidad de venezolanos vinculados tradicionalmente con la barinidad, siendo en su gran mayoría personalidades de trayectoria nacional.

Por su valor artístico, histórico y arquitectónico la sede fue decretada bien de interés cultural de la nación y registrada en el Catálogo del patrimonio cultural del municipio Barinas 2004 – 2006, publicado por el Instituto del Patrimonio Cultural, IPC.

Liceo Oleary en la década de los 50. Patrimonio cultural de Venezuela en peligro.

Liceo Oleary en la década de los 50. Foto colección de la familia Materán, archivo Junior Palacios.

 

Fuentes consultadas

Catálogo de Patrimonio Cultural del municipio Barinas 2004-2006. p. 43. Instituto de Patrimonio Cultural.

Comerciante informal. Entrevista realizada en la plazoleta O’Leary en Barinas el día 15 de agosto 2017.

Gómez, José. Profesor Jubilado. Entrevista realizada en Barinas el día 15 de agosto 2017.

Ley de Cultura del estado Barinas. 2004

Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural. Caracas, Número 4623 Extraordinario. 1993. p.20

Liceo O’Leary. Estampilla tomado de https://goo.gl/hQGfKt.

Mendoza Sánchez, Baudilio. Tradición y modernidad en Barinas. Gráficas Portatitulo, Mérida. 2015. Pp-308-309

Trabajador Servicios Públicos de la Alcaldía de Barinas. Entrevista realizada en Barinas el día 15 de agosto 2017.

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