Plaza Rivas Dávila, de la ciudad de Mérida

Monumento a Rivas Dávila en la plaza homónima. Patrimonio histórico municipal de la ciudad de Mérida, estado Mérida. Venezuela.

Monumento a Rivas Dávila en la plaza homónima. Foto Samuel Hurtado Camargo, mayo 2017.

Nombre: Plaza Rivas Dávila de la ciudad de Mérida.

Año: finales del siglo XVIII.

Tipo de patrimonio cultural: tangible / inmueble.

Administrador custodio o responsable: Alcaldía del Municipio Libertador y Corporación Merideña de Turismo (Cormetur).

Historia
Descripción
Valores patrimoniales
Situación actual
Ubicación
Fuentes consultadas

Historia

Ubicada a la orilla de la meseta, al sureste del casco central de la ciudad de Mérida, la plaza Belén, conocida a partir del siglo XX como plaza Rivas Dávila, es una de las seis plazas menores surgidas en tiempos de la Colonia, utilizada como lugar de descanso y encuentro de los campesinos que ingresaban a la urbe desde la cuenca del Chama, constituyéndose en uno de sus principales accesos, especialmente de quienes procedían del páramo o los llanos venezolanos.

Históricamente la plaza Belén estuvo vinculada a las festividades religiosas realizadas en el barrio homónimo, las cuales eran promovidas por la iglesia de Nuestra Señora de Belén, recinto católico construido en 1858 sobre las ruinas de la antigua capilla de Mucujún. Además, fue el lugar de reposo de los animales que eran conducidos a la ciudad con diferentes géneros y sirvió como mercado donde se expendían dichas mercaderías.

La plaza cambia de nombre. A partir del 4 de mayo de 1895, durante la conmemoración del centenario del natalicio del prócer de la Independencia y presidente de la República (1851 – 1855), general José Gregorio Monagas (1795 – 1858), la plaza Belén se consagró a su memoria, llamándose ahora plaza Monagas. En la ocasión, siguiendo la tónica de la época, el doctor Elio Quintero pronunció el discurso de orden y, según reseña del periódico El Comercial, de fecha 10 de agosto, fue colocada una piedra en todo su centro, como principio de un monumento que en la posteridad se levantaría.

Luis María Rivas Dávila. Óleo de Iván Belsky, 1963, Colección Biblioteca Nacional Biblioteca Febres Cordero. Foto Terry Carquez. Patrimonio histórico del municipio Mérida, estado Mérida. Venezuela..

Luis María Rivas Dávila. Óleo de Iván Belsky, 1963. Colección Biblioteca Nacional Biblioteca Febres Cordero. Foto Terry Carquez.

El tiempo pasó y nadie más se acordó del monumento al héroe que promulgó la libertad de los esclavos en Venezuela, el 24 de marzo de 1854. Tanto fue así, que el 5 de julio de 1901 el entonces presidente provisional del estado Mérida, general Rafael María Velasco B., emitió un decreto en el que dispuso el cambio de nombre de la plaza, denominándola desde entonces Rivas Dávila, en reconocimiento al coronel Luis María Rivas Dávila. Asimismo, considerando que por “sus eximias virtudes de patriota y de guerrero”, el prócer regional era digno de consagrar su memoria en la Historia y en el mármol, “como acabado modelo de ciudadano” que estuviera “siempre presente a las nuevas generaciones para inspirarse en él”, el mandatario regional ordenó en el expresado decreto levantar en el centro de la plaza una columna ática “decorada con el busto en mármol” en honor a este héroe merideño.

La obra escultórica estaba prevista inaugurarse el primero de diciembre de 1901 para que marcara “la época del renacimiento del período constitucional del Estado Mérida como entidad federal de la República”. No obstante, el “fantasma de la guerra, que súbditamente y contra toda justicia se presentó” ocasionó la paralización de todo en la región. De manera que el proyecto del monumento no logró materializarse según lo programado.

Al respecto, el general Velasco, en su mensaje presentado el 4 de diciembre de 1901 ante la Asamblea Legislativa del estado, en un tono melancólico, expresó: “Afortunado habría sido yo si hubiera logrado la realización de aquella obra, que impone como testimonio de gratitud la justicia nacional, encargado de blasonar el merecimiento y de recoger en las páginas de la historia patria, los nombres de aquellos varones egregios que al ofrecer el sacrificio de su existencia por la causa de la emancipación dejaron en los reflejos de sus espadas victoriosas, bastantes rayos de luz para formar espléndida aureola a la diosa de la libertad”.

Más adelante, esperanzado en que se concretara su propuesta, al referirse al general Esteban Chalbaud Cardona, quien asumía la dirección del ejecutivo regional, dijo: “Mi sucesor, hijo de este suelo y aclamado por los pueblos del Estado para regir sus importantes destinos, coronará sin duda esta obra, que ha de ser símbolo de justo merecimiento y de profunda gratitud del pueblo merideño”.

Ni Chalbaud Cardona, ni lo siguientes gobernantes cumplieron con la tarea, por lo que le correspondió al mismo Rafael María Velasco B., a casi tres décadas de dicho decreto, llevarlo a feliz término, obsequiando a la ciudad de Mérida un busto de bronce y un pedestal de mármol en honor al coronel Luis María Rivas Dávila.

Monumento a Rivas Dávila en la década de los 30. Ciudad de Mérida.

Monumento a Rivas Dávila. Foto Carmona, 20 de diciembre de 1930.

Finalmente, el monumento al Abel de Mérida fue inaugurado el 20 de diciembre de 1930, en el marco de la conmemoración del centenario de la muerte del Libertador Simón Bolívar, luego de un desfile cívico que partió desde la plaza Bolívar y recorrió varios sitios emblemáticos de la ciudad. En la ocasión, José Rafael Febres Cordero, en nombre de Rafael María Velasco, hizo entrega de la obra a las autoridades de la entidad y pronunció el discurso de orden, quien al hacer mención a la obra escultórica, expresó: “El mármol esculpido por el cincel del artista para representar la gloriosa efigie, o el bronce hirviente para modelarla, tienen algo que sobrepasa la esfera de lo humano, tienen la sublime trascendencia de la consagración definitiva, porque los mármoles y bronces que representan la figura prominente de algún personaje histórico, pasan a la posteridad, señalando a las futuras generaciones la ruta luminosa de la inmortalidad. Así pasará a la posteridad este bronce del heroico coronel Luis María Rivas Dávila”.

Según reseña realizada por la editorial Patria, recogida en la obra Centenarios de Bolívar y Sucre (1930), un inusitado suceso marcó el acto en cuestión, y fue la presencia de don Tulio Febres Cordero, presidente de la Junta Cooperadora del Centenario, y sin duda uno de los principales artífices de los homenajes rendidos en Mérida al Padre de la Patria, quien motivado a su avanzada edad y problemas de salud, no había podido asistir a ninguno de los actos realizados hasta el momento, cuya “devota admiración y sincero afecto” de los asistentes al evento hizo que se hiciera un “imponente silencio para oír sus palabras” en las que exaltó a “Mérida toda”.

El monumento al coronel Luis María Rivas Dávila permanecerá sin mayores cambios hasta 1955, mientras que la plaza será objeto de recurrentes transformaciones y constante abandono. En su edición del 15 de enero de 1933, Pedro María Patrizi, en un artículo publicado en El Occidental, referido a los parques, plazas y monumentos existentes en la ciudad serrana, decía que plaza donde se levantaba el busto del “preclaro hijo de Mérida” que en batalla de La Victoria había caído “vitoreando a la Patria”, se encontraba “escueta, sin jardín ni avenidas”.

La rehabilitación. Esa será la característica de la plaza Rivas Dávila, hasta que Vicente Tálamo, encargado del Ejecutivo regional, en vista del acentuado deterioro en que se encontraba el pavimento de las avenidas, el cual no “armonizaba” con el “progreso” de la ciudad y con el “deseo de secundar las normas del Nuevo Ideal Nacional, de mejoramiento constante y progresivo de las condiciones urbanísticas de las poblaciones del Estado”, ordenó mediante decreto número 127, de fecha 5 de julio de 1955, la total reconstrucción de la plaza, dotándosele de instalación eléctrica subterránea, postes ornamentales, escaños adecuados, nuevo pavimento de sus avenidas y “demás obras de embellecimiento”. Mientras que al monumento le es agregada una nueva base diseñada en granito, proporcionándole una mayor altura a la obra.

Plaza y monumento al coronel Luis María Rivas Dávila luego de su rehabilitación en 1955. Patrimonio histórico del municipio Mérida, estado Mérida. Venezuela.

Plaza y monumento al coronel Luis María Rivas Dávila luego de su rehabilitación en 1955. Digitalización Samuel Hurtado Camargo.

Plaza Rivas Dávila vista de noche luego de su rehabilitación en 1955. Patrimonio histórico del municipio Mérida, estado Mérida. Venezuela.

Plaza Rivas Dávila vista de noche luego de su rehabilitación en 1955. Digitalización Samuel Hurtado Camargo.

Posteriormente, en mayo de 1983, la Dirección de Turismo de la entidad andina, a través de un programa de rescate de plazas y parques de la ciudad con fines turísticos, procedió a su rehabilitación, cuyas labores comprendió el cambio cromático de los postes de alumbrado eléctrico, reparación e incorporación de mobiliario, mejoras de las caminerías e implementación de un nuevo paisajismo en los jardines.

A casi una década de aquellos trabajos, el rostro de la plaza era desolador. Según un artículo difundido en el diario Frontera, el 9 de marzo de 1992, los bancos estaban destruidos, no existían las cestas para depositar la basura, no había alumbrado público y se carecía de un sistema de recolección de desechos. Además, las fuentes que tenía la plaza localizada en cada una de las esquinas no estaban funcionando, en su interior se hallaba “simplemente basura y agua limosa y encharcada”.

Una luz parecía que iluminaría la otrora plaza Belén. El entonces Ministerio de Desarrollo Urbano (Mindur) procedió a mediados de ese marzo a su total rehabilitación, labor que paradójicamente fue ampliamente rechazada por los vecinos en los meses y años siguientes, no solo por la forma inconsulta del proyecto, que pretendía cambiar totalmente la fisonomía de la plaza, sino también por la lentitud con la que se ejecutaron las obras.

Monumento a Rivas Dávila acompañado de botellas de cerveza. Patrimonio histórico del municipio Mérida, estado Mérida. Venezuela..

Monumento a Rivas Dávila acompañado de botellas de cerveza dejadas por borrachitos, 1992. Dig. Samuel Hurtado C.

El 22 de septiembre de 1992, se decía en Frontera, que el busto de Rivas Dávila ubicado en la plaza respectiva estaba como la canción de Yordano, “cubierto de botellas” dejadas por los borrachitos que habían “tomado” aquel lugar. Dos meses después, el 7 de diciembre, el periodista Adelfo Solarte denunciaba lo notorio: la lentitud de los trabajos de remodelación de la plaza, que a pesar del continuo movimiento de los obreros observado en los días anteriores, no estarían culminados para la Navidad, “en general -apuntaba Solarte- este año se irá y la plaza no estará culminada”. Por si fuera poco, la tristeza se había adueñado de los vecinos, ya que, como decía el citado periodista, “todos los años la gente del sector elaboraban un vistoso nacimiento o pesebre” en la plaza, el cual era muy concurrido. Esta vez, el tradicional pesebre andino no estaba.

Transcurrido dos años, el mismo Adelfo Solarte, en otro artículo publicado en Frontera el 18 de julio de 1994, afirmaba que la plaza Belén o Rivas Dávila, estaba “como en el aire esperando su culminación”, ya que a pesar de encontrarse dicho espacio público listo para “reiniciar su nueva vida (con una distribución física bastante diferente a la pasada)”, la aparente falta de recursos había impedido que se diera “el paso” que la faltaba “para su reinauguración definitiva”.

Los recursos no llegaron y el anhelado “paso” no se dio. Aún en 1996 los trabajos de remodelación de la plaza no habían culminado. Así fue señalado en un artículo de Hildebrando Méndez, difundido el 17 de marzo de ese año, donde precisaba que los vecinos del sector Belén denunciaban que era inaceptable que a pesar de tanto tiempo, producto de la negligencia, la “reparación” de la plaza aún no estaba finalizada, que para ese caso era preferible que la hubieran dejado “como estaba antes, porque en vez de un sitio turístico que tenían los vecinos de Belén, ahora se ha convertido en un lugar sin ningún atractivo”.

Aunque se desconoce la fecha en que fueron culminados los trabajos de intervención de la plaza Rivas Dávila, la periodista Mayda Avendaño, en un reportaje publicado en Frontera el 5 de diciembre de 1997, decía que, a pesar del rechazo de los vecinos por la referida remodelación, la plaza continuaba siendo el atractivo principal para quienes habitaban y visitaban el sector Belén.

Los estragos del abandono. Paradójicamente, al año siguiente, el 3 de diciembre de 1998, Hildebrando Méndez afirmaba que la plaza Rivas Dávila, que en otros tiempos fue motivo de orgullo de muchos, se encontraba ahora “abandonada a su suerte”. El panorama no cambió, y el 5 de marzo de 2000 el citado periodista decía en el impreso regional que los vecinos de Belén denunciaban que la plaza “aparte de no tener el atractivo de antes”, tampoco tenía mantenimiento respectivo.

La desidia siguió presente en la plaza Rivas Dávila. De acuerdo a un reportaje de Carla Silvana Cárdenas publicado el 6 de noviembre de 2004, la plaza se encontraba totalmente a oscuras motivado a la falta de alumbrado público, por lo que dicho espacio se había convertido “en una boca de lobo” donde pasaba de todo. En 2006 el monumento al héroe merideño exhibía un acentuado nivel de deterioro, especialmente el pedestal de mármol y la base de granito, afectados por agentes físico-ambientales y por actos de vandalismo, en el que se apreciaban ralladuras, grafitis y destrucción de uno de sus bordes.

Afortunadamente, a inicios del año 2008, la plaza Rivas Dávila es rehabilitada en su totalidad a través de un proyecto ejecutado por la Corporación Merideña de Turismo (Cormetur), que comprendió, a grandes rasgos, la restauración del monumento, una nueva propuesta paisajística, mejoras de las caminerías adaptándoselas a las normativas de accesibilidad y incorporación de mobiliario urbano como bancos, luminarias y cestas para basura, con la cual adquirió una nueva imagen acorde a su entorno.

Placa alusiva a la rehabilitación de la plaza Rivas Dávila en junio de 2008. Foto Samuel Hurtado Camargo, mayo de 2017.

Descripción

La plaza Rivas Dávila se caracteriza por su peculiar forma rectangular o alargada, delimitada por manzanas irregulares a su alrededor, formando un área de 3772,91 metros cuadrados. Tomando en consideración sus funciones, la plaza se divide en tres zonas o sectores, definidas por la arquitecta Nieves Gioconda García, como: la zona de descanso y espera, correspondiente a su costado sureste; la zona patria o cívica, localizada en el centro; y la zona de intercambio, juego y esparcimiento, ubicada en el costado noroeste, el cual es el espacio de mayor apropiación ciudadana, usado tanto por jóvenes como por personas de la tercera edad. Dichas zonas se hallan organizadas armónicamente y se comunican entre sí mediante un sistema de ocho caminerías internas que parten del área central de cada uno de los costados de la plaza.

El monumento al coronel Luis María Rivas Dávila se ubica en el centro de la plaza, en posición hacia la zona norte. La obra se compone de un busto de bronce de 50 centímetros de altura, donde el personaje extiende su mirada hacia la derecha y se halla representado con su uniforme militar en la que exhibe una casaca de cuello alto, charreteras de pala y canelones; pecho adornado con galones y nueve botones.

Dicha escultura se alza sobre un hermoso pedestal de mármol de más de dos metros de altura, diseñado en forma piramidal escalonada, seccionada a su vez en tres partes, adornado por columnas que lucen en los bordes -superior e inferior- guirnaldas de hojas de laurel y olivo respectivamente.

En la cara frontal se halla adosada una placa de bronce con la inscripción en altorrelieve: “RIVAS / DAVILA”; mientras que en la cara posterior se encuentran grabadas sobre el mármol las fechas de nacimiento y muerte del héroe: “19 DE AGOSTO/ DE 1778 / 12 DE FEBRERO / DE 1814”. En el lateral derecho se pueden leer las acciones militares en las que participó: “BÁRBULA / BARQUISIMETO / ARAURE / LA VICTORIA”; y en el lateral izquierdo: “EL PUEBLO / DE MÉRIDA / A SU HEROICO / E ILUSTRE HIJO”. Finalmente, el pedestal se apoya sobre una base rectangular horizontal elaborada en granito de color blanco y negro, la cual fue incorporada en 1955.

La plaza posee un mobiliario constituido por 26 bancos de hierro y madera, organizados de dos en dos entre los laterales y de 4 en las áreas internas; posee 4 papeleras con su señalización; 20 farolas de un solo brazo con sus respectivas lámparas, localizadas alrededor de las áreas peatonales; y 6 farolas de dos brazos, las cuales emulan un estilo tradicional o antiguo. En cuanto al jardín, este se encuentra representado fundamentalmente por un conjunto de 16 especies arbustivas con más de dos ejemplares cada una, entre las que destacan las casuarinas (Casuarina equisitifolia), siempre verde (Ficus sp.), apamate (Tabebuia rosea), fresno (Fraxinus americanus), cují (Prosopisjuliflora), pino caribe (Pinus caribae), palma enana (Roystonea), mango (Manguifera indica), tulipán africano (Spathodea campanulata), caña fístula (Cassia moschata), guayacán (Guaiacum officinale), ciprés (Cumpressus lusitanica), espada de Bolívar (Yuca elefantitus), cayena (Hibicus rosasinensis), granada (Punica granatum), entre otros.

Valores patrimoniales

La plaza Rivas Dávila es un espacio de encuentro por excelencia, cuyo rostro heterogéneo, en palabras de Nieves Gioconda García, se mezcla entre la venta de periódicos, pasteles y chicha, los niños que patinan o pedalean sus triciclos y bicicletas, las tertulias de las personas que esperan la hora de la misa o de alguna actividad religiosa ofrecida por la iglesia Nuestra Señora de Belén, las conversaciones entre enamorados; los padres que todos los días salen al encuentro de sus hijos del histórico Colegio Seráfico, fundado por la congregación de los capuchinos, o la presencia de vecinos que asisten animados a la presentación de algún acto cultural.

Otra vista de la actividad cultural en la zona norte de la plaza Rivas Dávila. Patrimonio histórico del municipio Mérida, estado Mérida. Venezuela.

Actividad cultural en la zona norte de la plaza Rivas Dávila. Foto Samuel Hurtado Camargo, mayo 2017.

Asimismo, la plaza es el primer y único espacio público en la ciudad serrana con un monumento conmemorativo dedicado a la memoria del coronel de caballería y prócer merideño Luis José María Rafael Rivas Dávila (1778 – 1814), quien fue comisionado por la Junta Suprema de Caracas de 1810 para que llevara a las provincias de Barinas, Mérida y Trujillo la noticia y adhesión de dichos pueblos al movimiento libertario del 19 de abril. A través del escuadrón Dragones de Caracas, se destacó en los combates de Bárbula (30 de septiembre de 1813), Barquisimeto (10 de noviembre de 1813), Araure (5 de diciembre de 1813) y La Victoria (12 de febrero de 1814).

Vista frontal del monumento al coronel Luis María Rivas Dávila. Patrimonio histórico del municipio Mérida, estado Mérida. Venezuela.

Vista frontal del monumento al coronel Luis María Rivas Dávila. Foto Samuel Hurtado Camargo, mayo 2017

De igual forma, la obra escultórica representa una de los seis monumentos erigidos en la ciudad de Mérida durante la conmemoración del centenario de la muerte del Padre de la Patria, el cual, salvo la incorporación de una nueva base, se conserva íntegramente en la actualidad. Tales elementos han permitido la declaratoria de la plaza Rivas Dávila como Patrimonio Histórico Cultural del Municipio Libertador (2004) y Bien de Interés Cultural de la Nación (2007).

Situación actual

La plaza Rivas Dávila, denominada también Belén, se halla en regulares condiciones. Aunque el sistema de caminerías posee buen estado de conservación, se aprecia la ausencia de un sistema de mantenimiento que garantice la limpieza, poda del jardín y recolección de la basura, la cual se observa acumulada en las mismas áreas verdes y aceras. Algunos bancos de hierro, especialmente los localizados en la zona norte, le fue despojada la madera. En lo que respecta a la obra escultórica, posee buen estado de conservación, no siendo así el pedestal, en cuyos costados se observan actos vandálicos como ralladuras y grafitis. Asimismo, se constata el desvanecimiento de las inscripciones y enmugrecimiento del pedestal ocasionado por factores físico-ambientales.

Ubicación

Plaza Rivas Dávila, entre avenidas 7 Maldonado y 8 Paredes y calles 16 Araure y 17 Rivas. Sector Belén, parroquia Arias, municipio Libertador, estado Mérida, Venezuela.

Fuentes consultadas

A la gloria de Rivas Dávila, en Patria, p. 1. Mérida, 22 de agosto de 1930.

Avendaño, Mayda. La estrella oficial no brilla en Belén, en Frontera, p. 1B/Comunidad, Mérida, 5 de diciembre de 1997.

Cárdenas, Carla Silvana. Belén se debate entre la apatía y la desatención, en Frontera, p. 1B/Ciudadanos, Mérida, 6 de noviembre de 2004.

“Decreto sobre la reconstrucción de la Plaza Ribas Dávila de la ciudad de Mérida” (5 de julio de 1955), en Gaceta Oficial del Estado Mérida, p. 2, Mérida, 12 de agosto de 1955.

Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Los Andes: ME-12, 2007. Instituto del Patrimonio Cultural. Municipio Libertador, estado Mérida,

García U., Nieves Gioconda. Una propuesta de renovación urbana para centros tradicionales. Caso de estudio: sector Belén. Universidad de Los Andes, Facultad de Arquitectura y Diseño (Trabajo de Grado), Mérida, diciembre 2007; 77 pp.

Hurtado Camargo, Samuel Leonardo. La estatuaria pública conmemorativa de la ciudad de Mérida (1842-2006): análisis histórico. Universidad de Los Andes, Escuela de Historia (Memoria de Grado), Mérida, junio 2007, 500 pp.

La comunidad de Belén espera que una estrella la ilumine, en Frontera, p. 5B/Comunidad, Mérida, 22 de septiembre de 1992.

La estrella se apagó para siempre en la plaza Belén, en Frontera, p. 2/A. Mérida, 9 de marzo de 1992.

Memoria que el secretario General de Gobierno del Estado Mérida, presenta a la Asamblea Legislativa en sus sesiones ordinarias de 1955, Imprenta del Estado, Mérida, 1955; 300 pp.

Méndez A., Hildebrando. Seis años llevan los trabajos de reparación en la plaza Belén, en Frontera, p. 2A/Información, Mérida, 17 de marzo de 1996.

Méndez A., Hildebrando. Abandonados a su suerte la plaza y el parque de Los Poetas en Belén, en Frontera, p. 5D, Mérida, 3 de diciembre de 1998.

Méndez A., Hildebrando. Abandonada la plaza de Belén, en Frontera, p. 7C/Información, Mérida, 5 de marzo de 2000.

Nucete, Manuel Vicente (compilador). Libro del Centenario: Mérida en el primer centenario de la Independencia Nacional. Imprenta Oficial, Mérida, 1911; 200 pp.

Nueva imagen a plaza Belén, en Frontera, p. 1, Mérida, 15 de mayo de 1983.

Plaza Sucre, en El Comercial, p. 4. Mérida, 10 de agosto de 1895.

Solarte, Adelfo. Una navidad triste le espera a la Plaza Belén, en Frontera, p. 2ª, Mérida, 7 de diciembre de 1992.

Solarte, Adelfo. En Belén hay una plaza parada a un paso de su reinauguración, en Frontera, p. 1B/Voces de la ciudad, Mérida, 18 de julio de 1994.

Sosa Pérez, Ramón. Luis María Rivas Dávila: un heraldo de la libertad, en Haciendo Memoria N° 10, Barinas, pp. 87-92, Centro de Investigaciones Sociohistóricas “Dr. Virgilio Tosta”, Julio-Agosto 2013.

Velasco B., Rafael María. Mensaje que el Presidente Provisional del Estado Mérida presenta a la Asamblea Legislativa en sus sesiones ordinarias de 1901. Imprenta Baralt, Mérida, 1901 [?], 16 pp.

Investigación: Samuel Leonardo Hurtado Camargo.

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