Monumento al Rector Heroico Caracciolo Parra y Olmedo

Vista frontal del monumento al Rector Heroico Carraciolo Parra y Olmedo, en el paseo César Rengifo, patrimonio cultural de Mérida, Venezuela.

Monumento al Rector Heroico Carraciolo Parra y Olmedo, en el paseo César Rengifo. Foto Samuel Hurtado Camargo, mayo de 2017.

Nombre: Monumento al Rector heroico Caracciolo Parra y Olmedo.

Año: 1993.

Tipo de patrimonio cultural: tangible / inmueble. Monumento en espacio público.

Administrador custodio o responsable: alcaldía del municipio Libertador.

Historia
Descripción
Valores patrimoniales
Situación actual
Ubicación
Fuentes consultadas

Historia

En el marco de la celebración del centenario del inicio del periodo rectoral del doctor Caracciolo Parra y Olmedo (1819 – 1908) en la Universidad de Los Andes (1863 – 1866), el gobernador del estado Mérida, Luciano Noguera Mora, mediante decreto número 123, de fecha 20 de marzo de 1963, publicado en la Gaceta Oficial en abril de ese año, dispuso la erección de una estatua pedestre en su honor en la glorieta central de la avenida Universidad, esquina con entrada a los Chorros de Milla de la ciudad de Mérida. Con ello, se rendía homenaje a quien durante varias décadas sirvió de manera ejemplar en diversos destinos en la administración pública, y quien “con empeño y perseverancia” aseguró el funcionamiento de la institución de educación universitaria para sucesivas generaciones.

La escultura del Rector Heroico -como también se le conocerá a Parra y Olmedo-, fue realizada en bronce por el artista Manuel de La Fuente Muñoz (1932 – 2010) y fundida en los talleres del italiano Biagio Campanella, instalado en la ciudad de Caracas en 1957. Se inauguró el 29 de marzo de 1963, durante los actos académicos y festivos que para dicha fecha llevó a cabo la Universidad de Los Andes (ULA) y el Ejecutivo regional, los cuales contaron con la presencia de un concurrido número de personalidades, entre ellos, Luciano Noguera Mora, gobernador de la entidad; Gustavo López, secretario general de gobierno; Germán Briceño Ferrigni, representante de la Asamblea Legislativa; Pedro Rincón Gutiérrez, rector de la ULA; Acacio Chacón Guerra, arzobispo de Mérida; Caracciolo Parra Pérez, Hugo Parra Pérez y Gabriel Parra Febres, nietos del homenajeado.

La estatua se levantó sobre un pedestal de concreto de forma semiarqueada de dos metros de altura, en cuyo frente se grabó en letras de bronce la frase “MÉRIDA AL RECTOR HEROICO / CARACCIOLO PARRA Y OLMEDO / 1819 – 1908”. Fue desvelada por la primera dama del estado, Gladys Dávila Fonseca de Noguera Mora; la esposa del rector de la ULA, Irlanda de Rincón Gutiérrez; y la nieta del homenajeado, Consuelo Parra Febres de Celis.

En la ocasión, el académico Eloi Chalbaud Cardona pronunció el discurso de orden, quien, haciendo referencia al monumento, se dirigió a las autoridades presentes con las siguientes palabras: “Mirando a la ciudad lo habéis dejado. Lo habéis sembrado aquí para que quienes le conocieron le recuerden y quienes indaguen sobre él, le sigan con su ejemplo. Lleva un libro en su mano. Para él la lección es perenne. Aún no ha terminado. Desde aquí él verá crecer la juventud. La verá florecer. La verá echarse sus hombros los destinos de Venezuela y ojalá que también la vea cuajar sus frutos de bendición por los siglos de los siglos”.

En el acto festivo, el doctor Caracciolo Parra Pérez, en nombre de los descendientes y demás parientes del doctor Caracciolo Parra y Olmedo, expresó sus palabras de agradecimiento a la gobernación del estado Mérida y a la ULA por la decisión de levantar un monumento al Rector Heroico, cuya obra representaba “el símbolo mismo” de la universidad andina, ya que “más allá del mérito personal del rector cuya imagen veis, celebra el mérito colectivo de cuantos trabajaron y trabajan por la gloria y eficacia del insigne colegio merideño”.

Por su parte, el rector de la ULA, Pedro Rincón Gutiérrez, durante su discurso ofrecido en horas de la noche en el paraninfo de la sede del rectorado, al hacer referencia al monumento de Parra y Olmedo expresó: “Esta misma mañana, en momentos de gloria y de júbilo para nuestra institución, asistimos conmovidos al descubrimiento del bronce que en el centro de la avenida Universidad ha plantado el pueblo de Mérida, como recuerdo agradecido para quien sirviera con pasión y entusiasmo a la Universidad, que ha pasado a convertirse en Mérida misma […] Que su ejemplo nos anime a todos para continuar colaborando con tesón, entusiasmo y lealtad, en pos de los más elevados propósitos académicos”.

Transcurrido varios años, a mediados de 1981, la estatua es trasladada al paseo César Rengifo, al lado del rectorado de la Universidad de Los Andes, en la calle 23 (Vargas), entre las avenidas 2 (Lora) y 3 (Independencia). Acerca de las razones que motivaron el traslado de la escultura, en una reseña de prensa publicada en el diario Frontera el 15 de agosto de 1981, se puede constatar que la misma obedeció a la construcción de una nueva arteria vial que se tenía proyectada para la época con la finalidad de evitar el congestionamiento producido en la avenida Universidad en ciertas horas del día. Al respecto se dijo que los “trabajos de construcción del nuevo corredor vial fueron producto de una serie de análisis a los problemas del tráfico vehicular de Mérida hecho por las autoridades competentes, quienes vieron en ese lugar [la Redoma Caracciolo] vecino a la Facultad de Humanidades, una de las consabidas trancas que impedían el libre desenvolvimiento de las personas desde y hacia sus sitios de trabajo en las horas pico”.

La noticia de la nueva ubicación del bronce de Parra y Olmedo no fue muy bien recibida por la sociedad merideña. En un artículo publicado en Frontera en abril de 1982, Leonardo Páez escribió que mucha gente disentía sobre el particular, ya que “mudarla de la avenida Universidad, “lugar más o menos aceptable, aunque daba la impresión de que ‘el hombre se disponía lanzarse al agua’, colocarla en calle estrecha, entre los grandes materos, parecía que, adrede, se la ha querido diluir entre tantos elementos de contraposición”.

A pesar de las manifestaciones de rechazo por la ubicación de la estatua en el nuevo emplazamiento, el monumento permanecerá allí hasta hoy día. Su traslado es un ejemplo del proceso de “rodamiento” o movilización que han sufrido algunos monumentos estatuarios de la ciudad de Mérida, indicativo que nos demuestra que del crecimiento y las transformaciones del entramado urbano a lo largo del tiempo no escapan las estatuas y cuyos resultados, muchas veces, no han sido de los más acertados.

Registros fotográficos en junio de 2005 evidencian deterioros y actos de vandalismos al monumento de Caracciolo Parra y Olmedo. El pedestal exhibía algunas figuras a base de espray y muchas veces era empleado como cartelera para colocar publicidad itinerante. Dos años después, la placa de bronce alusiva a la obra escultórica ubicada en la cara frontal del pedestal fue sustraída, no siendo hasta ahora reincorporada.

Descripción

El doctor Caracciolo Parra y Olmedo, óleo sobre tela de Tito Salas, 1918. Colección Universidad de Los Andes. Mérida, Venezuela.

El doctor Caracciolo Parra y Olmedo, óleo sobre tela de Tito Salas, 1918. Colección ULA.

Estatua pedestre fundida en bronce de dos metros de altura en la que se representa al doctor Caracciolo Parra y Olmedo siguiendo como modelo el óleo del pintor venezolano Tito Salas (1887 – 1974) colocado en el paraninfo de la Universidad de Los Andes. El “Rector Heroico” luce un sobretodo abotonado en la parte superior, camisa con alzacuello y corbatín; pantalón y zapatos de tacón mediano. La mano derecha se extiende hacia abajo y la izquierda, medianamente doblada a la altura del pecho, sujeta un libro, símbolo de sabiduría y de la labor académica desempeñada. En la parte posterior (esquina izquierda) se halla la inscripción: “M. DE LA FUENTE / ESCULTOR / 1963”. La obra escultórica descansa sobre un pedestal de concreto de forma rectangular vertical de 1,60 metros de altura y 0,45 de anchura, en cuya cara frontal existía una placa de bronce, actualmente desaparecida.

Valores patrimoniales

El monumento al doctor Caracciolo Parra y Olmedo (1819 – 1908), es un tributo a su compromiso y tenacidad en pro de la educación universitaria en el país, quien fue rector de la Universidad de Los Andes en dos períodos, entre 1863 – 1866 y 1887 – 1900, cuya tenacidad durante su segunda gestión impidió el cierre de esta casa de estudios “combatida por la política crespista”. Parra y Olmedo promovió la reconstrucción de la planta física de edificio de la universidad, la dotación de la antigua biblioteca, construcción del Salón de Actos Públicos (hoy Teatro César Rengifo) y del Observatorio Astronómico, creación del museo y jardín botánico, además de la edición del Anuario de la Universidad que le permitió vincularse con diversas instituciones educativas en el ámbito  internacional.

Le estatua pedestre de Caracciolo Parra y Olmedo es la primera obra escultórica del artista español-venezolano Manuel de La Fuente Muñoz (1932 – 2010) en la ciudad de Mérida, con la cual dará inicio a una prolífica labor hasta los últimos días de su vida, legando a la urbe andina país de un incalculable patrimonio estatuario, entre cuyas obras se destacaran la estatua sedente de don Andrés Bello (1970), el grupo escultórico a las Heroínas Merideñas (1977), la india Tibisay (1977), la estatua ecuestre de Juan Rodríguez Suarez (1981), entre otros. En este sentido, por sus diversos valores, el monumento fue incorporado en la categoría Creación individual registrado en el Catálogo del patrimonio cultural venezolano en el año 2007. Asimismo, fue declarado Patrimonio Histórico del Municipio Libertador del estado Mérida (2004).

Situación actual

El monumento a Caracciolo Parra y Olmedo presenta regular estado de conservación. La escultura exhibe un color verde característico resultado del proceso de oxidación ocasionado por factores físicoambientales a los que se encuentra expuesta. Se observan manchas de color blanco en la parte inferior de la pierna izquierda. El pedestal ha sido objeto de vandalismo, en el que se aprecia los orificios ocasionados por la extracción de la placa frontal y diversas manchas de pintura en su alrededor.

Ubicación

Paseo César Rengifo o de Los Pintores, al final de calle 23 Vargas, entre avenidas 2 Lora y 3 Independencia, esquina oeste de la plaza Bolívar. Sector Sagrario, parroquia Sagrario, municipio Libertador, estado Mérida, Venezuela.

Fuentes consultadas

Abreu Montilla, Néstor. Estatua del Rector Heroico, en Frontera, p. 4, Mérida, 16 de abril 1985.

Chalbaud Zerpa, Carlos. Caracciolo Parra: El rector de la angustia (primera parte), en Frontera, p.12, Mérida, 8 de mayo de 1982.

Chalbaud Zerpa, Carlos. Caracciolo Parra: El rector de la angustia (segunda parte), en Frontera, p.13, Mérida, 31 de mayo de 1982.

Decreto relativo a la erección de la estatua del Dr. Caracciolo Parra y Olmedo, en la glorieta central de la avenida Universidad (20 de marzo de 1963), en Gaceta Oficial del Estado Mérida, p. 2. Mérida, 1 de abril de 1963.

Hurtado Camargo, Samuel Leonardo. La estatuaria pública conmemorativa de la ciudad de Mérida (1842-2006): análisis histórico. Universidad de Los Andes, Escuela de Historia (Memoria de Grado), junio 2007; 500 pp.

Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Los Andes: ME-12, 2007. Instituto del Patrimonio Cultural. Municipio Libertador, estado Mérida.

Mérida a Caracciolo Parra. Edición contentiva de texto de decretos y discursos con motivo de la erección de estatua de Caracciolo Parra en la glorieta central de la avenida Universidad de Mérida, y en el acto acordado en la celebración del día de la universidad, en el paraninfo, el 29 de marzo de 1963). Colección Ediciones del Rectorado de la Universidad de Los Andes, n° 14. Talleres Gráficos Universitarios-ULA, Mérida, 1963; 60 pp.

Páez, Leonardo. ¿Un lugar para el Rector Heroico?, en Frontera, p. 2. Mérida, 24 de abril 1982.

Se acabó la redoma Caracciolo, en Frontera, p. 1, Mérida, 15 de agosto de 1981.

Urdaneta, Ramón. Parra Olmedo, Caracciolo, en Diccionario de Historia de Venezuela. Fundación Polar, Caracas, 1997, tomo III, p. 506.

Investigación: Samuel Leonardo Hurtado Camargo.

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