Fragmentos de lluvia para Caracas, de Carlos Medina

Nombre: Fragmentos de lluvia para Caracas
Autor: Carlos Medina
Año: 2014.
Tipo de patrimonio: Tangible/Mueble.
Administrador, custodio o responsable: Ministerio del Poder Popular pata el Transporte Terrestre.

Historia
Descripción
Valoración
Situación actual
Ubicación
Fuentes consultadas

Historia

La obra escultórica Fragmentos de lluvia para Caracas, es un proyecto originalmente concebido para la refinería de Amuay en Punto Fijo, Edo Falcón. La idea, ampliamente desarrollada en incontables bocetos, cálculos y demás detalles, data del año 1989. Sin embargo, en aquella ocasión no pudo ejecutarse debido a diversas complicaciones.

El conjunto estaba previsto para un parque en la propia refinería, y se proyectaba como un grupo de volúmenes que estaría ubicado en un espejo de agua rodeado por arena y otros elementos, según comenta el propio artista.

Años más tarde (2014), se concretó dentro del proyecto Viarte, un plan de ambientación artística con carácter e inversión privados a cargo de la empresa Odebretch, y el apoyo del Ministerio del Poder Popular para el Transporte Terrestre, en tanto se encuentra inmerso en un eje vial de su competencia.

Y es tal vez una de las piezas de su amplio repertorio, que ofrece un punto de quiebre con respecto a un trabajo originalmente guiado por recursos como la línea, el rigor de ciertos volúmenes, y el problema del espacio o las formas altamente geometrizadas de Carlos Medina.

En general, la obra de Medina viene de un proceso en el que priva la observación de los componentes materiales y su nivel de adaptabilidad para la construcción de movimientos, de esos ritmos que ocurren en representaciones muy básicas y que, en definitiva, son como los gestos que se producen en la naturaleza o a escala del espacio celeste; de allí el pliegue, la suspensión, la pesantez o la ingravidez, entre otros ritmos presentes en sus representaciones.

“Las tensiones entre una organicidad contenida y una aspiración geométrica ha caracterizado la obra de este artista desde sus comienzos”, expresa la crítico e investigadora de arte Katherine Chacón.

Un claro antecedente del conjunto escultórico que apreciamos en la autopista, son sus obras: Gotas de nazareno, 1989 – 1990 (dos esculturas realizadas en madera color violeta ) o Fragmento de lluvia, una talla en madera también del año 1989, así como  Fragmentos de lluvia AA, 20113, tres piezas que se suman a este monumento que busca acomodarse en otro nicho de formas; con una noción de pureza formal distinta que se caracteriza por una geometría de redondeces o más oblonga.

Medina tropieza, por así decirlo, con un símbolo de mayor ligereza; la gota, la simple esfera acuosa que al desprenderse suscita efectos de sutileza y liviandad tan diferentes a las asentadas estructuras de su anterior lenguaje estético. Con Fragmentos de lluvia… crea un conjunto de siete piezas elaboradas bajo la técnica automotriz. Seis meses dedicados a una obra de impecable realización para la cual involucró a un experto tornero, entre otros técnicos que contribuyeron con su mecanismo.

La propuesta fue concluida y ubicada, en el año 2014, justo a la altura del conocido centro comercial Ciudad Tamanaco, (CCCT) en una pequeña elevación desde la cual se puede contemplar al majestuoso cerro Ávila, con sus inéditas facetas, haciendo un contraste visual entre naturaleza y paisaje urbano. Las gotas, eso sí, se levantan como grandes bultos que engrosan esa idea del estudio fragmentario, de la naturaleza que es reinterpretada por algunos artistas interesados en ciertos temas del paisaje más contemporáneo, en donde predomina una mirada de síntesis o eso que el propio artista de estas gotas ha llamado sus “formas esenciales”.

Descripción

A pesar de su apariencia maciza, los siete volúmenes que conforman el conjunto Fragmentos de lluvia para Caracas, son en realidad una trama firme revestida y trabajada con técnicas propias de la industria automotriz.

Tres capas superpuestas donde la masilla moldea una extensa superficie estructurada de metal sólido. Capas de manto gris, blanco y rojo, van recubriendo cada volumen que termina en una prolongada punta. El acabado final, es un gris metalizado reflectante, el cual ha sido matizado gracias al efecto perlado de su último baño pictórico.

Las piezas cuya dimensión es de 6:00 x 180 m de diámetro (c/u) fueron colocadas con una perfecta inclinación de 60ª, y en forma de infinito, con la idea de que la secuencia pudiera ser vista desde distintos ángulos.

Valoración

Carlos Medina es heredero de una tradición que encontró en la abstracción geométrica una forma de alejarse de cualquier discurso narrativo, o que se fundara en la concepción de un arte marcado por el lirismo expresivo.

Su tradición es más bien de orden formal, de intereses que abordan la complejidad del espacio, así como otros aspectos vinculados con ciertos valores esenciales para la composición. A lo largo de su trayectoria se identifica su inclinación por los formalistas rusos – Malevich, entre otros – así como Brancusi y su muy destacada Columna sin fin, Además de los latinoamericanos Joaquín Torres García o Gonzalo Fonseca, por mencionar algunos artistas importantes en el desarrollo de su lenguaje.

Como todo artista cautivado más bien por la creación de efectos y condiciones materiales que inciden sobre algunos aspectos perceptivos, Medina ha experimentado con todo tipo de recursos materiales creando objetos de arte que son un seriado visual de situaciones espaciales.

Una verdadera reinvención de soportes plisados, de dibujos aéreos, de sólidas elevaciones, hacen que su arte sea un abecedario de sensaciones donde aparecen la inestabilidad, la pesantez, el movimiento o la suspensión como expresión de sus volúmenes.

Con este homenaje a la ciudad de Caracas que es Fragmentos de lluvia…, Medina propone dos movimientos que divergen y se complementan al mismo tiempo; por un lado, la contundencia, el peso visual que genera esta serie de gotas de apariencia compacta y de gran escala que despierta a la firmeza; cada gota cae contundente y se afirma en el pequeño triángulo urbano, justo a un costado de una vía que está en pleno movimiento. Se trata de la captación de un instante, del desprendimiento, de la caída. Por otra parte, está la elevación, la punta rozando el cielo caraqueño que genera un sentido de elevación.

Dos movimientos actuando de manera coral, en medio del desplazamiento de los viandantes, sin duda estimulan a sus espectadores naturales a experimentar todo tipo de reflexiones sobre estos objetos dispuestos de manera curiosa e inquietante en el espacio urbano.

La propuesta es, además, una singular mirada sobre la naturaleza. La gota se presenta como un objeto que descoloca, que propone un volver a mirar las formas simples que están en la naturaleza, pero ahora, con esa forma sobredimensionada.

Situación actual

Para junio de 2017 la escultura ha sido vandalizada con pintas, pues esta pieza se encuentra en uno de los centros neurálgicos de las protestas en Caracas.

Ubicación

Autopista Francisco Fajardo, a la altura del CCCT, Chuao. Caracas.

Fuentes consultadas

Carlos Medina. En Wikihistoria del Arte Venezolano, Consultado en junio de 2017.

Chacón, Katherine. De lo material a lo esencial de Carlos Medina, en Oficio de Mirar, http://katherinechacon.blogspot.com/2016/07/de-lo-material-a-lo-esencial-de-carlos.htlm, consultado en junio de 2017.

Fermín, Daniel. La esencia de Carlos Medina, en El Universal, consultado en junio de 2017.

Investigación realizada por Xiomara Jiménez