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Catedral Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza

Fachada iglesia Nuestra Señora del Pilar, de Barinas. Foto Marinela Araque, 2017.

Nombre: Catedral Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza.

Año: circa 1750.

Tipo de patrimonio cultural: tangible/inmueble.

Administrador custodio o responsable: Diócesis de Barinas.

Historia
Descripción
Valores patrimoniales
Situación actual
Ubicación
Fuentes consultadas

Historia

Aunque los barineses se habían comprometido a levantar una “iglesia decente” una vez que se aprobara el traslado de la ciudad al sitio de San Antonio de los Cerritos, lo cual fue concedido mediante Real Cédula del 4 de diciembre de 1762, los relatos históricos nos demuestran que los barineses no “fueron muy diligentes en construir la iglesia parroquial, prometida a las autoridades españolas para lograr el reconocimiento oficial del poblado, y así sustituir la humilde capilla de paja que hasta entonces disponía la feligresía”

En una carta enviada por el cura de la ciudad don José Francisco Vera al doctor Esteban Antonio Gutiérrez de Caviedes, fechada en Barinas el 12 de junio de 1766, manifestaba “estar desconsolado por no hallar camino para que la iglesia fuera levantada, pues los caballeros de la población no se daban por entendidos”. Esto hizo que el doctor Gutiérrez Caviedes enviase una solicitud al virrey de Santa Fe, donde le exponía “las aflicciones que embargaban el espíritu del padre Vera debido a que los barineses no se movían para levantar el templo prometido”.

La decisión emanada de la Corte de Bogotá indicó a los “desenfrenados caballeros” de Barinas, que “primero estaba el deber de construir la Casa de Dios, después habría tiempo para corridas de toros y fandangos”.

Atendiendo estos imprevistos, posiblemente los orígenes de la construcción de la catedral Nuestra Señora del Pilar se ubican en 1771. Al llegar Fernando Miyares González como gobernador de la Provincia de Barinas en 1787, la iglesia parroquial de la ciudad estaba en ruinas, con su techo completamente deteriorado. Por lo que para remediar esta situación dispuso Miyares la reposición de las tejas, el enladrillado de los pisos y pintura en cal para las paredes.

Además, el gobernador Miyares realiza importantes intervenciones a su forma original, ampliando el presbiterio y las puertas de las dos sacristías entre los años 1803 y 1805. Asimismo decoró “las peana” de las columnas y los zócalos de las paredes con “cinta de colores”. Al mismo tiempo que diseñó el sagrario para cuya labor un “maestro carpintero tallista” de El Tocuyo”. La materia prima que emplearon era de la zona: cal, madera, teja y ladrillo. 

Posteriores restauraciones. Desde sus orígenes hasta la actualidad, al inmueble le han realizado diversas refacciones que han contado con el apoyo de las autoridades. Asimismo, se utilizaron los recursos provenientes de las actividades públicas organizadas por los comités pro templo o las juntas de señoras que consistían en veladas artísticas y donaciones.

A casi medio siglo de las refracciones realizadas por Miyares, el gobernador de la Provincia de Barinas, Miguel María Pumar notifica al obispo de Mérida, en 1839, la creación de una junta a fin de recaudar fondos para techar de nuevo la iglesia y reponer las paredes desplomadas.

En 1844 se incendia el presbiterio y la sacristía, siendo reconstruida en los años siguientes con dinero destinado por el Senado y Cámara de Representantes de la República quienes se reunieron en el Congreso y consignaron la cantidad de cinco mil pesos para la reedificación de la iglesia. En aquel incidente se quema la imagen de la virgen del Pilar, patrona de la ciudad.

Para contribuir con la reconstrucción del templo, Dominga Ortiz de Páez le obsequia a la ciudad una nueva efigie realizada por el escultor Francisco Ariza, residenciado en Barinas.

A finales del siglo XIX el aspecto de la iglesia no era nada alentador, con su techo en deplorables condiciones, por lo que en 1891 el entonces presidente de Venezuela, Raimundo Andueza Palacios, asigna un importante monto para solventar la situación. No obstante, al pasar una década, el panorama no había cambiado. Así se evidencia en un testimonio de Lisandro Alvarado publicado en el Cojo Ilustrado en 1901, al señalar que la iglesia mostraba una “fachada ennegrecida, muy mediana, a la que no realza torre alguna”. El edificio era “bajo y tosco”, cuyo interior daba una “tristeza profunda”, donde los “chillones murciélagos” de continuo recorrían “las cumbreras y nudillos del techo”.

En la segunda década del siglo XX se realizan diferentes actividades para la refacción del templo parroquial, esto incluía veladas artísticas, donaciones y aportes de las autoridades de la región, pues parece ser que por las condiciones climatológicas de la ciudad, la techumbre se deterioraba mucho y las goteras eran el pan nuestro de cada día. Razón  esta que lleva a los barineses a organizarse en juntas de señoras y pro templo parroquial para recabar fondos.

Durante la presidencia del General Carlos Jordán Falcón (1936 – 1940) le fue adosada una torre cuyo diseño fue elaborado por el alarife marabino Erasmo Delgado, quien junto con el maestro Juan Francisco Manzanilla y Juan Pablo Rodríguez, trabajó en la ejecución de la obra.

La torre construida en la década de los 30. Foto M. Araque, 2017.

Por disposición del general Falcón, la torre debía terminar en una cúpula. A tal efecto el maestro Manzanilla pensó realizarla en forma piramidal, como la que tenía la iglesia San Blas, en Valencia. No obstante, a pesar de sus deseos, la referida cúpula fue construida en forma de media naranja por el maestro Juan Pablo Rodríguez, empleándose en la construcción 2500 “adobes cocidos”.

En cuanto al campanario, la iglesia contó con dos campanas de bronce a partir del 2 de agosto de 1933, adquiridas mediante donación de los feligreses, las cuales fueron bendecidas por monseñor Acacio Chacón.

Posteriormente, el 1 de octubre de 1939, tuvo lugar la bendición de  dos nuevas campanas que habían sido donadas por los hermanos Pedro Luis y Francisco Concha en memoria de su finada madre María Jacinta Jiménez de Concha, cuya inscripción está grabada en las campanas.

Las campanas del templo dejaron de sonar de manera tradicional a partir del año 2002 cuando se le incorpora un amplificador que proyectaba su tañido. Pero en la madrugada del 31 de mayo de ese mismo año fue sustraído el equipo de sonido de factura italiana que amplificaba automáticamente el repique de las campanas. Hasta la fecha, nunca más volvieron a repicar las campanas de la catedral, y aún permanecen colocadas en los óvalos abiertos de la fachada de la iglesia.

El 25 de mayo de 1953 se constituyó un Comité Ejecutivo de Damas Pro Templo que sería responsable de recolectar fondos para el Proyecto de restauración del templo de la ciudad de Barinas.

Quizás la restauración que causó más inconvenientes fue la que se realizó en 1995, ya que la iglesia fue sometida por primera vez a una refacción total que culminó en 1998. El monto de la inversión fue de Bs. 823 990 718,73.

Reparación de vigas y techo de la catedral Nuestra Señora del Pilar, en 1995. Foto archivo Cronista de Barinas.

En 2012 la Alcaldía Bolivariana Socialista de Barinas, con la supervisión del Instituto de Patrimonio Cultural, inició un proyecto de rehabilitación que incluía la restauración de la fachada principal y restitución de la imagen cromática.

El reloj y un altar mayor para la catedral. El 1 de julio de 1945 se reunieron las señoritas integrantes de la Sociedad Hijas de María, bajo la dirección del padre Homero Martínez, con el fin de sumar fondos para la consecución del reloj de la torre de la iglesia. Idea que fue acogida por las asociadas.

El reloj de la catedral Nuestra Señora del Pilar fue inaugurado el 28 de mayo de 1951. Foto archivo Cronista Barinas, 2003.

Este reloj fue comprado a la fábrica alemana Bernard Vor­mann Furmechren, a través del representante de la empresa Conrado Insami ubicada en la ciudad de Caracas. El valor del mismo fue de Bs 10.000,00 pagados por el gobernador del estado, teniente coronel Hernán Albornoz Niño, y por el Consejo Municipal del Distrito Barinas, siendo su presidente el médico Dr. Jesús Alberto Ramírez. El reloj sería inaugurado el 28 de mayo de 1951. Durante muchos años este estuvo funcionando hasta que un día de 1977 se dejó de escuchar. Gracias a la gestión del alcalde Julio César Reyes, el 24 de noviembre del 2002, monseñor Ramón Antonio Linares Sandoval dio el primer repique oficial de la campana. Pero en la actualidad el reloj sigue sin marcar las horas de la iglesia.

En cuanto al altar, El 28 de agosto de 1958 con motivo de la celebración de las solemnes cuarenta horas que se celebraban en el templo parroquial, fue bendecido el nuevo altar mayor importado de los talleres de Valencia, España. Cuyo constructor fue Silvestri Ferri.

Descripción

La catedral corresponde a la tipología basílica de tres naves con testero plano y sacristía posterior al presbiterio, con una longitud aproximada de 56 metros y 16 metros de ancho. La sacristía presenta un camarín destinado a la imagen de la Virgen del Pilar, situado en el muro del fondo del presbiterio en correspondencia al cuerpo superior del retablo. Dicho camarín, por sobresalir del muro, presenta una base en la sacristía y está cubierta por una pequeña cúpula en forma de media naranja.

Las naves se separan entre sí por dos series de columnas en mampostería de fuste y base octogonal. El coro está apoyado sobre pares y canes moldurados de madera.

La techumbre de pares y nudillos de madera de la nave central, descansan sobre solera y zapatas de madera sustentadas por la serie de columnas descritas. Los pares de los techos de las naves laterales de una sola vertiente (a media agua), se apoyan sobre la solera y los muros de tapia perimetrales reforzadas por contrafuertes.

El presbiterio está cubierto por un pabellón. Las cubiertas de las techumbres son de tablones de madera y teja criolla. La fachada es de tres cuerpos con torre adosada, el cuerpo central contiene el vano de acceso enmarcado por pilastras dobles, los cuerpos laterales están rematados por espadañas coronadas por pináculos ajarronados. Horizontalmente el plano del testero o de la fachada presenta dos cornisas longitudinales que delimitan los vanos correspondientes a las campañas de las espadañas y la ventana de forma irregular del coro.

Valores patrimoniales

Este inmueble está enclavado en el centro histórico de la ciudad. Su valor histórico radica en fue construido a mediados del siglo XIX. Su valor artístico arquitectónico se sustenta en sus cualidades funcionales y formales referente a su estilo, composición y a las técnicas constructivas. Su valor social, por prestar un servicio religioso a la comunidad.

Por su contexto inmediato, la fachada principal se localiza al lado suroeste de la plaza Bolívar y la fachada suroeste se vincula con la Casa Cural y el Palacio Diocesano, diagonal a la esquina norte se encuentra la  antigua cárcel pública, hoy Casa de la Cultura Napoleón Sebastián Arteaga.

Fue declarada Monumento Histórico Nacional por la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación el 2 de febrero de 1960 y Bien de Interés Cultural de la Nación en el año 2005 por el Instituto de Patrimonio Cultural.

Posee bienes muebles de alto valor histórico. En la nave derecha de la catedral se conserva un sarcófago donde se guarda el corazón del arzobispo de Caracas y patriota barinés Ramón Ignacio Méndez.

En sus espacios está sepultado el primer obispo de Barinas (1965 – 1992), Rafael Ángel González Ramírez quien falleciera el 10 de mayo de 2007.

Situación actual

Posee un nivel bajo de deterioro. Se mantiene en un buen estado de conservación después de su última restauración, a excepción de puntuales problemas de filtración por el corrimiento de algunas tejas. Su fachada presenta humedad en las paredes.

Ubicación

Avenida Briceño Méndez con calle Arzobispo Méndez, frente a la plaza Bolívar de la ciudad de Barinas. Sector Catedral, parroquia Barinas, municipio Barinas, estado Barinas, Venezuela.

Fuentes consultadas

Alvarado, Lisandro. Una leyenda (1900). El Cojo Ilustrado, pp. 26 – 28, Caracas, 1 de enero de 1901.

Araque Rivero, Marinela. Testimonio de fe para la historia. La Sociedad Hijas de María en Barinas (1930-1959). Fundación Cultural Bahareque. Barinas, 2012. p. 46 – 47.

Catálogo del Patrimonio Cultural. 2004-2006. Caracas. s/a.  p.p. 39 – 41 Instituto de Patrimonio Cultural.

Identificación y prediagnóstico de bienes muebles de valor patrimonial. Parroquia Barinas, estado Barinas. Año 2003. Instituto de Patrimonio Cultural.

Informe dirigido a Monseñor Antonio López Castillo por el arquitecto Gustavo Díaz Spinelli. Coordinador del Convenio ULA-IPC. Mérida 18 de junio 1996. pp. 1 – 2.

Mendoza, Baudilio. Tradición y modernidad en la ciudad de Barinas. Gráficas Portatitulo. Barinas, 2015. pp. 109 – 111.

Investigación: Marinela Araque Rivero.

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