Alcaldía de Barinitas, la sexta víctima del 22 de mayo

El 22 de mayo ardió la sede de la alcaldía de Barinitas, un bien patrimonial de comienzos del siglo XX. Ese mismo día 5 jóvenes también caían por armas de fuego que nunca debieron desenfundarse en las protestas.

Marinela Araque Rivero. 30/5/2017.

El 22 de mayo un grupo de personas, algunas encapuchadas, saquearon y quemaron la sede de la alcaldía del municipio Bolívar, ubicada en la población de Barinitas, estado Barinas. Después de saquear los almacenes del pueblo que se les atravesaron, sin que autoridad alguna les pusiera coto, las hordas se agolparon en el perímetro de la alcaldía, y lanzaron bombas molotov al inmueble para asestarle el golpe de gracia.

La alcaldía de Barinitas en llamas, el pasado 22 de mayo. Foto @VictorA1772.

Desde el exterior se observan los vidrios de las ventanas rotas, las puertas de madera quemadas, las paredes y la mitad de la imagen del Libertador que mira desde la fachada ennegrecidas por el humo. Curiosamente a Simón Bolívar le quedó media cara al descubierto, con un ojo azorado como quien mira en su estertor el rostro de sus victimarios.

Aunque por razones lógicas la alcaldía permanece ahora cerrada al público, los trabajadores que custodian y rescatan lo que quedó del inmueble (equipos y materiales que se salvaron del fuego por estar situados en la segunda planta) nos permitieron ingresar al interior para hacer fotografías a nombre de IAM Venezuela.

Allí asistimos al espanto: no quedó nada de las oficinas de Desarrollo Social y de la sindicatura del municipio. Sus archivos se quemaron en su totalidad, la mayoría con expedientes de los inmuebles municipales y documentos relacionados con las ayudas sociales, entre otros documentos valiosos. Las cenizas del mobiliario esparcidas por el suelo, las paredes negras, los frisos caídos. Hasta los sanitarios tuvieron un daño irreparable. Como cosa curiosa se salvó, casi de milagro, un mural con la imagen de San Eleuterio y la iglesia. El mismo afiche que días antes engalanaba las paredes de la oficina de la sindicatura, esa que ardió en la voracidad del incendio.

El atentado contra esta histórica edificación, de jerarquía patrimonial suscrita por el Instituto de Patrimonio Cultural, también ha supuesto un duro golpe para el desenvolvimiento natural del ayuntamiento bariniteño, llegándose a interrumpir por completo las actividades de los diferentes organismos que hacían vida institucional en el recinto.

Antigua Casa de Gobierno

Esta edificación de dos plantas fue construida en la primera década  del siglo XX, constituyendo un ícono de la modernidad  y emblema del desarrollo arquitectónico de Barinitas.

Inaugurada el 19 de diciembre de 1913 como Casa de Gobierno, en sus espacios se han tomado las decisiones más trascendentales de la vida política, económica, cultural y social del municipio Bolívar.

Casa de Gobierno de Barinitas. Año 1914. Foto archivo de Oswaldo Montilla Perdomo.

Ha sido asiento del poder legislativo municipal y espacio permanente del Concejo Municipal. En 2005 fue decretado por el Instituto de Patrimonio Cultural como Bien de interés cultural del Estado venezolano y fue registrado en el Catalogo del patrimonio cultural venezolano, municipio Bolívar (2004 – 2006) por ser “una producción arquitectónica que ofrece el testimonio de la cultura y de los acontecimientos históricos de las comunidades que conforman el municipio”.

La sexta víctima

Este emblemático activo patrimonial sería la sexta víctima en sucumbir el 22 de mayo entre la agitación social. Ese mismo día habían caído, atacados por el fuego de las armas, los jóvenes manifestantes Yorman Alí Bervecia Cabeza, Elvis Adonis Montilla Pérez, Alfredo Carrizales, Ynigo Jesús Leiva y Miguel Ángel Bravo Ramírez en este mayo venezolano que destila sangre. Cuatro de los muchachos asesinados eran de Barinas.

La confusa situación originada durante esa noche en Barinitas certifica que el patrimonio cultural de Venezuela es una víctima más -no tan dolorosa y absoluta como la pérdida de una vida humana, pero víctima al fin- de una nación incendiada y con el alma rota. Los patrimonios culturales, invaluables recipientes de la identidad nacional, también ruedan cuesta abajo con su carga simbólica en un país quebrado por el goteo de odio que, por años, el poder ha gestado con pasmosa eficacia.

Una breve encuesta que hiciéramos en la plaza Bolívar de Barinitas, adonde nos trasladáramos a nombre de IAM Venezuela para registrar los daños de la sede de la alcaldía por ser un declarado bien de interés cultural, nos sumerge en un clima enrarecido donde se arremolinan dedos inquisidores. Uno de los trabajadores que en el momento desalojaba el edificio destruido, y que no quiso revelar su nombre, comienza la danza de acusaciones apegado a la narrativa oficial: “Esta actuación sombría y macabra no responde a un ideal de protesta pacífica propia de una sociedad civilizada, sino que obedece a la irracionalidad de la derecha que pretende de un solo golpe desaparecer todo lo que le huela a Chávez y ahora culpan a los colectivos. Ellos juegan a una guerra civil”.

El nini de la cuadra se acerca sigilosamente para susurrarnos que “Los que mandaron quemar la alcaldía fueron los mismos trabajadores opositores que andan molestos porque están en contra de una Constituyente que, la verdad, tiene muchos vacíos legales. No se consigue comida y el dinero no alcanza…”.

En el otro extremo, la señora que vende café conjetura una conspiración gubernativa: “¡Qué va!, esto estaba planificado porque no hubo policías y eso que aquí hay una escuela que forma oficiales”; la amiga que la acompañaba secunda: “Sí, mija, la policía ya sabía de eso. Todos dicen que estaba planeado porque unos días antes sacaron a los presos que estaban en los calabozos; ¡cómo será que ni los bomberos llegaron! No hubo ningún tipo de autoridad que pusiera freno…”.

La humilde vendedora de café concluye el diálogo con una anécdota que da cuenta de la peligrosa, por creciente, anomia nacional: “Los pocos policías salieron corriendo porque no tienen armas, la sede de la policía fue atacada; dígame si le robaron hasta los aires acondicionados”.

Muchas otras voces se entremezclaban tratando de ponerles nombres a los responsables de esta pérdida patrimonial. Hasta los momentos no hay culpables, solo un bien cultural más que entra a la lista de “víctimas” por los cambios conceptuales dentro de un contexto político crispado, o por una carga simbólica que adquiere mayor peso en un entorno conflictivo. Y trágico.

Aunque en una crisis sociopolítica de la magnitud actual sea difícil para el ciudadano de a pie apreciar el valor de los activos patrimoniales y la importancia de su conservación, es crucial no perder de vista que estos recintos tienen un capital idiosincrásico acumulado y su pérdida, más allá de lo cultural, significará una disminución de la convivencia, de la paz y del desarrollo de la sociedad en su conjunto.

Por esa necesaria convivencia, se espera que algún día pueda restaurarse la histórica sede de la alcaldía de Barinitas. Aunque no haya reparo posible para la vida de los cinco chicos despedidos de este mundo en ese aciago 22 de mayo.

Fuentes consultadas

Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano, municipio Bolívar (2004 – 2006). Instituto de Patrimonio Cultural.

Confirman tercer fallecido y quema de alcaldía en Barinas. En El Universal.com, 22 de mayo de 2017, https://goo.gl/e9gxJh. Consultado el día 29 de mayo 2017.

FOTOS, INFOGRAFÍA Y MAPA | 78 muertos en protestas en Venezuela hasta el #28May. En Runrun.es, https://goo.gl/NUl7Ij. Consultado el 29 de mayo de 2017.

Entrevistas orales realizadas a los trabajadores de la alcaldía de Barinitas y lugareños de la zona, 29 de mayo de 2017.

Queman alcadía de Barinitas. En Noticierodigital.com, 22 de mayo de 2017, https://goo.gl/GT1qXk. Consultado el día 29  de mayo 2017.

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