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Ruinas del beaterio de Las Carmelitas

Un Monumento Histórico Nacional bajo el rigor del tiempo. Foto Venezuelaunoasis.com

Nombre: Ruinas del beaterio de Las Carmelitas.

Año: 1847.

Tipo de patrimonio cultural: inmueble/monumento en espacio público.

Administrador custodio o responsable: Diócesis de San Carlos.

Historia
Descripción
Valores patrimoniales
Situación actual
Ubicación
Fuentes consultadas

Historia

Estaban aquí desde la misma Conquista de América, y mientras los frailes, obispos y párrocos levantaban iglesias y trazaban las líneas maestras de la evangelización del continente, las monjas hacían su parte en la educación de señoritas y el impulso a la beatería, ya entrado el siglo XIX. En la llanura de El Pao de San Juan Bautista se asentaron en un edificio cuyo portal dejaba claro la misión de las carmelitas en el país: tres estatuas que representaban las virtudes teologales -fe, esperanza y caridad- daban la bienvenida a las niñas de bien.  Pero solo por 27 años…

Conocido como el beaterio de Nuestra Señora de los Dolores de El Pao, la edificación empezó erigirse en 1847 por iniciativa de fray Francisco Antonio de Barcelona, párroco de El Pao para la época, con la finalidad de servir de sede a un colegio para niñas, dirigido por preceptoras con carácter de beatas sometidas a la observancia de los votos monacales.

Inició la construcción adquiriendo a sus expensas un solar a Segundo Espinoza, vecino de Valencia, por 80 pesos, el espacio estaba ubicado en el lugar conocido por entonces como Los Aguacates, terreno ejido de esta parroquia, en el que erigió los cimientos de las piezas principales, levantó la primera tapia, reunió parte de los materiales para su continuación y tomó al maestro albañil Tomás Ponte como constructor de la obra. Al espacio inicialmente adquirido por el sacerdote se le agregó otro solar en el mismo sitio, que fue donado por el concejo municipal.

Para marzo de 1850, fecha en la que el fraile Francisco Antonio de Barcelona muere debido a la epidemia de fiebre amarilla que asoló la región, se habían invertido 15 000 pesos en la monumental construcción. Para esa fecha la edificación ya estaba adelantada lo suficiente como para iniciar sus funciones como colegio de niñas, tal como se aprecia en un documento fechado el 27 de febrero de 1850, en el que fray Francisco Antonio de Barcelona nombró como su primera directora a Francisca Antonia Blasco.

Para asegurar el sostenimiento de este colegio, el sacerdote recibió un donativo de algunas cabezas de ganado vacuno aparte de unas reses adquiridas por el párroco, formando un pequeño rebaño de ganado, además de algunas bestias entre yeguas y caballos, a cargo de Prudencio Torralba. Los animales estaban herrados con la marca o letra O. A partir de 1850 el nuevo párroco, fray Nicolás de Igualada, se encargó de la conclusión de la obra, que tuvo una planta física de 2112,5 m² con numerosas piezas, capilla y campanario.

En 1854 la dirección del colegio la ejerció Carmen Octavio de Macías y a partir de 1859 Manuela Octavio, hermana de la anterior directora. Inicialmente las alumnas de este centro educativo eran internas y solo salían a oír misa al templo de San Juan, ubicado al otro lado de la calle. A partir de 1868 se implantó también un régimen de externas, contando con una matrícula total de 136 alumnas de las cuales 78 eran internas y 58 externas.

Las educandas recibían clases de moral, religión, lectura, escritura, dibujo, música, labores de costura y tejidos. El producto generado por las labores artesanales de las colegialas contribuía al sustento de la institución. Seis años después, mediante la ley de extinción de colegios, conventos y demás comunidades religiosas de la república, aprobada por Antonio Guzmán Blanco el 5 de mayo de 1874, el beaterio fue clausurado y sus bienes e infraestructura pasaron a manos de las autoridades civiles para ser usado como oficinas gubernamentales.

Antes de su clausura, esta obra llegó a tener 100 alumnas y adquirió renombre en la región. Para 1928 el edificio ya estaba en ruinas, pero en la cima de su portal principal aún destacaban aquellas tres virtuosas estatuas de la entrada.

El 2 de diciembre de 1955, en parte del espacio que había ocupado el antiguo beaterio, fue construido un convento y un preescolar con un costo de 182 000 bolívares, sufragados por la gobernación del estado Cojedes. En mayo de 1957 el convento fue clausurado.

A 110 años del cierre ordenado por Guzmán Blanco, el Gobierno de Jaime Lusinchi tuvo un amago de restauración de este espacio en 1984, declarado previamente Monumento Histórico Nacional en 1960. Entonces el Ministerio del Desarrollo Urbano, MINDUR, dispuso de 141 884 bolívares para el cometido, asignado al arquitecto Francisco Azpúrua. Este hizo los estudios previos, pero todo se desvaneció antes de empezar, al cerrarse el contrato. Las ruinas seguirían carcomiéndose bajo la acritud del agua, el viento, y la indiferencia oficial.

Descripción

Lo que ha quedado de la estructura antigua son unas paredes de adobe, en una de ellas se aprecia una fachada en forma de arco con una ventana alta en los extremos, cubierta de friso liso deteriorado por el tiempo. En una porción posterior de estas ruinas existe una edificación en la que funciona la casa parroquial y el jardín de infancia Bolivariana José Antonio Aponte, en el que se atiende a niños de tres a seis años, ambas estructuras de reciente data.

Valores patrimoniales

Las ruinas del Convento de San Francisco o Antiguo Convento de las Educandas, también llamado el beaterio de Nuestra Señora de los Dolores y Beaterio Las Carmelitas, fueron declaradas Monumento Histórico Nacional según Gaceta Oficial Nº 26 320, de fecha 2 de agosto de 1960.

Representan una época de auge de la educación religiosa en la ciudad de El Pao de San Juan Bautista, y también su declive bajo el rigor de un poderoso y convencido anticlerical, como lo fue el presidente Guzmán Blanco.

Situación actual

Las ruinas, aunque como Monumento Histórico Nacional debieran estar resguardadas por el Estado, siguen su paso a la nada, bajo el rigor del tiempo y el clima.

Ubicación

Calle San Juan con calle Mijares, diagonal a la plaza Bolívar.

Fuentes consultadas

Angel O. R. A. Martínez Cuesta. Tomo L, Nros. 1, 2 , y 3 (1995). Las monjas en la América colonial 1530-1824. https://goo.gl/oHGxaB

Aguero, Argenis. La historia oculta: Las ruinas del Beaterio y Colegio de Educandas de El Pao de San Juan Bautista. En Agronoticiasvenezuela.com, https://goo.gl/ZvaF9a. Consultado el 13 de marzo de 2017.

Catálogo del patrimonio cultural venezolano 2004-2007.  Estado Cojedes, Municipio Girardot y  Pao de San Juan Bautista. Instituto del Patrimonio Cultural, 2007.

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