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La desidia impera en San Felipe El Fuerte

Cerco perimetral del parque. Foto Mildred Maury.

Cerco perimetral del parque. Foto Mildred Maury.

Mildred Maury. 8/11/16

San Felipe El Fuerte es un Parque Histórico Arqueológico, que guarda las ruinas de lo que fue la ciudad de San Felipe en sus orígenes en el siglo XVIII. Es único en su tipo en Venezuela, y actualmente da muestras de largos años de desidia, así como de acciones provisionales y espasmódicas. La falta de continuidad en las decisiones respecto al uso y estudio del parque se ponen en evidencia al recorrer las instalaciones y entrevistar a especialistas y profesionales vinculados a la institución.

Cuando lo provisional pasa a ser permanente

A pesar de la importancia de este parque arqueológico, son contados los trabajos que se han hecho en cuanto a custodia, conservación e investigaciones luego de la apertura del parque en 1974. Podríamos enumerar cronológicamente algunos intentos espasmódicos de otorgarle un merecido puesto como reliquia histórica, comenzando por el primer taller de museografía dictado por parte de expertos de la Galería de Arte Nacional en 1980.

Este taller arrojó un diagnóstico en el que se exponían importantes fallas desde el punto de vista expositivo y de conservación, y dejó un informe de la situación para ese entonces con una lista de trabajos por hacer para mejorar problemas y hacer del parque un espacio para fomentar el conocimiento y la investigación histórica, ya que la curaduría y los recorridos entre las ruinas, no parecían aportar información provechosa a los visitantes.

Sobre ello se hicieron algunas mejoras expositivas, sin embargo fue insuficiente e inconcluso, pues en ese entonces se hicieron arreglos “provisionales” como por ejemplo unas vitrinas para albergar las piezas, ya que según el informe, las piezas estaban al alcance del público. Este documento diagnóstico puede revisarse en el Centro de Historia del Estado Yaracuy.

A partir del taller se iniciaron conversaciones entre Inparques y la gobernación del estado Yaracuy para estudiar la posibilidad de realizar un trabajo en conjunto con miras a reorganizar las salas de exposición y darle continuidad a las excavaciones arqueológicas. A través de la secretaría de cultura se estableció un convenio con el departamento de arqueología y etnografía de la Universidad central de Venezuela. Pero la verdad, es que la continuidad de las excavaciones no se dio y la reorganización expositiva hasta la fecha no ha sido satisfactoria.

Excavaciones paralizadas

En 1997 el antropólogo Moisés Mirelles, quien para ese entonces realizaba su tesis por el departamento de arqueología en la Escuela de Antropología de la UCV, llevó a cabo un estudio del sitio para su trabajo de grado, haciendo énfasis en la potencialidad arqueológica del parque para la investigación. Según relata Mercedes Salom, quien fue informadora turística durante 38 años en el parque, Mirelles también realizó nuevas excavaciones en 48 puntos aproximadamente, y dejó geoseñalizadas las áreas para futuros estudios. No pudo darle continuidad a sus investigaciones por falta de apoyo institucional. Además su trabajo no fue seguido por otros, tal como era su intención.

En 2004, la antropóloga físico María Urosa, quien había estado en las primeras excavaciones, volvió a trabajar en la verificación de algunos datos. En ese estudio Urosa efectuó nuevas excavaciones, obteniendo entre los nuevos hallazgos restos de cerámica indígena, fragmentos de porcelana, fragmentos de huesos de animales, gres, ladrillos y tejas.

Lamentablemente, las excavaciones no han continuado.

El cerco perimetral

Según Salom, el último trabajo que se hizo (aproximadamente en 2014) fue la reparación de una pared del cerco perimetral que sufría un daño, fue “la pared del lado derecho, que linda con el monumento de la Cruz de Mayo. Eso estuvo a cargo de la gobernación del estado Yaracuy”.

Sin embargo, Iam Venezuela pudo apreciar durante la visita que tanto el arco monumental de la entrada como el muro perimetral que lo bordea, están sin restauraciones ni reparaciones recientes, las paredes tienen agujeros en algunas zonas y la pintura está sucia y deteriorada.

A pesar de que hay un mínimo mantenimiento, prevalece la desidia

Puede decirse que a pesar de que en el lugar cortan la grama, limpian el piso y se mantiene un ambiente agradable, en lo que respecta al valor real del sitio, ha habido una gran desidia. A pesar de que se han hecho pequeños trabajos, o intentos de mejorar las condiciones, ha habido en general y en cuanto al significado que representa el parque, un abandono en aspectos fundamentales inherentes al lugar, como lo son la continuidad y seguimiento de las investigaciones arqueológicas, el cuidado del museo y la custodia tanto de las ruinas como de los hallazgos.

Parte de la exposición permanente del museo. Foto Mildred Maury.

Parte de la exposición permanente del museo. Foto Mildred Maury.

También hay un descuido de la curaduría de la exposición en cuanto a la iluminación, el control de la humedad además de las vitrinas que se colocaron “provisionalmente” desde 1980. Por ejemplo, la iluminación de la exposición dentro del museo no está controlada ni dirigida, si no que proviene de la luz natural que entra por puertas y ventanas y bombillos de uso doméstico. Del mismo modo no hay control sobre la humedad. Según Salom, el techo de la casa-museo requiere reparaciones urgentes, pues presenta serias filtraciones que pueden hacer que éste sufra daños irreparables y se caiga.

La inseguridad gana terreno

Según información aportada por Andrés Pacheco, Coordinador de Investigación y Monitoreo de Inparques Yaracuy (además, de haber sido por 15 años director de San Felipe “El Fuerte”) es sabido, que la ciudad de El Fuerte, traspasaba los muros de las 10 Hectáreas que se destinaron para el parque, sin embargo no ha habido hasta la fecha políticas que protejan la zona, y en la actualidad, todo alrededor del parque está urbanizado, incluyendo ocupaciones ilegales en áreas en las que se han encontrado vestigios de la vieja ciudad.

Por otra parte, comenta Pacheco que hay cierto tipo de “usuario-ratero”, que se ha llevado piezas valiosas, como por ejemplo, una estrella decorativa hecha de huesos de animales que ornamentaba el piso del llamado “zaguán empedrado” y que era uno de los lugares de interés del parque.

Se debe aumentar la vigilancia especializada, (más guardabosques por área) y personal con preparación en lo que se refiere al tratamiento de piezas arqueológicas. “Hay talleres de formación para los guías y guardabosques pero lamentablemente, éstos no se mantienen por mucho tiempo porque son estudiantes y generalmente terminan yéndose” dijo Pacheco.

El problema de la inseguridad es otro punto importante, pues debido a esta problemática creciente en Venezuela en general, se han presentado situaciones de robos; es así que los actuales vigilantes del parque (de Coryatur) sugieren al público que los recorridos no se hagan en soledad, ni muy alejados de la zona principal que es la más cercana al museo y a la Iglesia Nuestra Señora de la Presentación, ya que en ocasiones dentro del parque rondan delincuentes que entran saltando las cercas y atracan a los usuarios.

Pacheco recomienda que debe hacerse un plan de conservación y preservación de las áreas, y conjuntamente, de manera apremiante, un reglamento de uso ya que el parque no lo tiene.

La necesidad de regular el uso

Un reglamento de uso del parque prevendría de los daños que causa, por ejemplo, el uso del parque para campañas políticas, pues en ese tipo de actividad no se guarda cuidado por parte de los usuarios y se carece de la conciencia que supone la preservación de una reliquia histórica. En el lugar también se llevan a cabo exposiciones de arte, pintura, escultura, fotografía, van grupos musicales, se realizan obras de teatro, además de ser frecuentemente visitado por personas de todas partes, por lo que tendría que haber una normativa para el cuidado y preservación de ese bien.

Proyectos en la gaveta

Pacheco recuerda que durante la gobernación de Eduardo Lapi, se elaboró un proyecto para hacer del parque un museo in-situ con criterio de excelencia, retomando experiencias de museos similares en otros países, pero el proyecto quedó engavetado y no se llegó a hacer. Dicho proyecto se retomó en el 2013 (El Nacional, 4 de octubre de 2013) por parte de Coryatur, pero en conversaciones con el Director del Centro de Historia del Estado Yaracuy Willians Ojeda y el mismo Pacheco, hemos corroborado que dicho proyecto no se ha llevado a cabo.

Aunque la gente tiene un sentimiento de arraigo por el lugar, el parque funciona más como espacio recreativo que como un lugar para el conocimiento de la historia. Según se ha podido constatar no ha habido voluntad política, ni gestiones fructíferas, ni interés alguno por parte de quienes estando en los organismos competentes y manejan recursos, den luz verde para la ejecución de proyectos que den continuidad a investigaciones y nuevas excavaciones. Ello a pesar de haber trabajos iniciados, como el de Mirelles o Urosa, que ya señalan un camino a recorrer. Estadísticamente hablando, aproximadamente cada 8 o 10 años alguien se acuerda del sitio e inicia algún trabajo al que no se le hace seguimiento.

Andrés Pacheco, manifiesta en este sentido, que la continuidad en la investigación arqueológica, sería un vital aporte a los estudios sobre la historia de San Felipe por lo que debería dársele la importancia que merece y hacer de esta actividad un trabajo sostenido en el tiempo, pues este lugar, además de poseer una gran riqueza como patrimonio material, constituye un centro de significado trascendental para la mayor parte de los sanfelipeños.

Fuentes consultadas

Entrevista a Andrés Pacheco, Coordinador de Investigación y Monitoreo de INPARQUES Yaracuy, Prof. MSc. en Ciencias Naturales (exdirector de San Felipe “El Fuerte”), realizada en septiembre 2016.

Entrevista a Mercedes Salom, Informadora Turística de San Felipe El Fuerte, realizada en septiembre 2016.

Entrevista a Willians Ojeda, Director del Centro de Historia del estado Yaracuy, realizada en septiembre de 2016.

Mirelles, Moisés. Arqueología, Herencia, Patrimonio e Identidad. Estudio preliminar de potencialidad arqueológica del Parque Histórico Arqueológico San Felipe El Fuerte. Trabajo especial de Grado. Escuela de Antropología, Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1997.

San Felipe El Fuerte, Secretaría de Cultura de la Gobernación del estado Yaracuy; San Felipe, 1982.

“San Felipe, El Fuerte. Parque Histórico Arqueológico”, en Lamatur,  http://lamatur.blogspot.com/2012/05/san-felipe-el-fuerte.html, consultado el 06 de septiembre de 2016.

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