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Fuente de Las Toninas de Francisco Narváez

Fotografía: Luis Chacín, febrero 2016.

Grupo escultórico Las Toninas (1945). Autor: Francisco Narváez. Plaza O´Leary, urbanización El Silencio, Caracas. Fotografía: Luis Chacín, febrero 2016.

Nombre: Fuente de “Las Toninas”.

Autor: Francisco Narváez.

Año de construcción: 1943-1945.

Períodos de restauración: 1989-1991.

Tipo de patrimonio cultural: Tangible/Mueble.

Administrador custodio o responsable: Fundapatrimonio.

Historia
Descripción
Valoración
Ubicación
Fuentes consultadas

Historia

La fuente de Las Toninas de Francisco Narváez forma parte de una ambiciosa propuesta liderada por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva que incluía la reurbanización de El Silencio, y un ambicioso proyecto de ornato de la ciudad.

Hasta su planificación por los años 1942-43, El Silencio se había convertido en un suburbio inseguro en el que abundaban los delitos de robo y prostitución. La zona no guardaba relación con ese país pujante que se dibujaba con los ingresos que reportaba la explotación petrolera.

Narváez se convirtió en uno de los artistas nacionales que más acompañó a Villanueva en este cometido de dar un rostro urbano a Caracas. La aspiración era iniciar la renovación de la ciudad. La propuesta coincidió con los planes del entonces presidente, Isaías Medina Angarita, quien luego fue derrocado en octubre del 45, a tan sólo meses de inaugurar El Silencio y la plaza de esculturas.

El maestro escultor concibió las primeras maquetas que conformarían la fuente, en total seis bosquejos formados por dos tazas, primero en yeso y luego en bronce, hechos entre 1943 y 1944, los cuales forman parte de la colección del propio artista (según se observa en las pp. 200 y 201 del libro La escultura hasta Narváez de Rafael Pineda).

La obra, vaciada en piedra artificial, fue inaugurada con el nombre de Plaza Rafael Urdaneta, en honor al prócer de la Independencia de Venezuela. Posteriormente, tras edificarse otro monumento dedicado a Urdaneta, se cambió la denominación del lugar por el de Plaza O’Leary, en homenaje a Daniel Florencio O’Leary, otro de los héroes representativos del período independentista.

El área en la que se encuentra el complejo escultórico de Las Toninas ha sufrido constantes cambios. Entre otros, el color de las fachadas de los edificios que lo rodean o la dirección de los carros que circulaban alrededor de la plaza. El más determinante para la obra fue sin duda  el ocurrido en el año 1989, cuando, por requerimientos de la construcción de la línea 1 del Metro de Caracas se decidió la reubicación de la plaza.

A partir de ese momento la pieza permaneció segmentada en dos porciones, situación que se arregló con el desplazamiento de los volúmenes hacia los Bloques 2 y 3 de El Silencio. La alternativa fue planteada por la propia compañía constructora como una forma de dirimir el escollo, sin embargo, hasta su reactivación, el caso se prolongó por siete años.

En este proceso, las esculturas elaboradas en piedra artificial sobre una estructura metálica sufrieron graves daños debido al “estallido” (fractura) causado por la acumulación de óxido en el entramado interior de los volúmenes, según expresó Margarita Narváez, presidenta de la Fundación Francisco Narváez (FFN). No obstante, la herrumbre fue saneada y la experiencia valió para capacitar al personal de la fundación durante el curso de las intervenciones y restauración.

Una vez registrada la fractura, en el año 1989,  se hizo un importante esfuerzo por recuperar la plaza. En la campaña participaron especialistas en diversas áreas e instituciones nacionales: Universidad Central de Venezuela, la entonces Gobernación del Distrito Federal, el Metro de Caracas y un conjunto de compañías privadas.  Se puso en marcha un programa global de enmienda apoyado por un grupo de técnicos -dos químicos y otras dos personas especialistas en el tratamiento y conservación de piedra artificial- del Instituto di Restauro di Roma, quienes evaluaron y realizaron  los trabajos de rehabilitación y formación del personal que debía ejecutar la restauración.

Se desarrollaron programas educativos con los vecinos de la zona, así como otra serie de proyectos destinados a evaluar, preservar y generar sentido de ciudadanía a través del conocimiento del patrimonio. Margarita Narváez, presidenta de  la fundación dijo que “Lo importante de una gestión patrimonial es pensar con criterio de administración, porque no se trata de atender los asuntos relacionados con la memoria colectiva de manera asistencialista, sino de actuar con sensatez, lo cual significa administrar recursos y capacidades humanas”.

El movimiento concluyó con la declaratoria de patrimonio de El Silencio y, por consiguiente, de Las Toninas de Narváez como Patrimonio Cultural de la Nación, por parte del Instituto de Patrimonio Cultural (IPC).

Posteriormente, durante la legalización de las antenas para teléfonos móviles, instaladas en las inmediaciones de la Plaza O’Leary “se alcanzaron algunos convenios con la organización Telefónica Telcel, una suerte de contraprestación y el esfuerzo de Responsabilidad Social, por parte de la empresa, bajo la figura de un Comodato, como garantía del mantenimiento y vigilancia del bien”, dijo Narváez. En el año 2003 cesó la figura legal lograda y se perdió la protección de Las Toninas, que en la actualidad se encuentran bajo el cuido del ente gubernamental Fundapatrimonio.

Descripción

Las Toninas están constituidas por cuatro figuras femeninas de piernas extendidas y pies descalzos, con el torso y cabeza reclinados. Cada una sobre una pareja de delfines que, a su vez, se remontan sobre una serie de ondas que simulan el oleaje marino. Las representaciones presentan algunas variaciones en el movimiento de los brazos, en unas se observan estirados como si siguieran el impulso del agua, y en otras  componen un arco rodeando la cabeza inclinada que se apoya sobre una mano. El complejo está formado por un total de cuatro parejas de delfines y ocho formas femeniles de larga cabellera, ataviadas con vestidos de corte sencillo, que dejan traslucir el cuerpo con pechos y formas curvilíneas. En el interior de estos volúmenes, y dentro de otros de mayor dimensión, -unas piletas o piscinas que limitan el espacio entre las figuras y el contorno acuático que las rodea- se levantan unos recipientes muy decorados con arabescos  y ribetes donde se ubica el sistema hídrico de la construcción.

Toda la fuente fue diseñada como un gran juego de agua e iluminación, dentro de un área verde de grama, con la finalidad de que fuera contemplada -tanto en carro como a pie- y recorrida en el sentido de una elíptica alrededor de la que circulaban automóviles, para, seguidamente desembocar en las arterias viales de la urbanización.

Sobre la obra se ha dicho, (y así lo refieren las fuentes bibliográficas consultadas) que se trata de una evocación del mamífero acuático, (toninas) asociado al género femenino, gracias a la formación de dos pequeñas protuberancias en forma de pechos. Popularmente se considera al animal como un símbolo de fertilidad, buen augurio y salud.

En Venezuela la tonina (familia del mítico manatí que se encuentra en el origen de la etnia warao, según bibliografía consultada) es una especie de delfín de agua dulce que por lo general se encuentra en el río Orinoco o en el Río Negro en Amazonas, (tal como describe el documento: “Toninas el delfín venezolano en peligro”). Aún así, no cabe duda de que las Toninas del maestro simbolizan el aliento de una pieza de inspiración nacionalista, con las formas y estilismos modernistas de la época.

Valoración

La Plaza O’Leary es punto central del complejo residencial de El Silencio, cuya reurbanización se considera la primera obra de la arquitectura moderna venezolana, por contemplar espacios diseñados para la socialización de sus habitantes con amplios corredores aporticados que tomaban en cuenta el clima y costumbres caraqueñas.

La fuente de Las Toninas de la plaza O’Leary es una obra artística y arquitectónica pensada como un proyecto integral entre Carlos Raúl Villanueva y Francisco Narváez.  Esta pieza no sólo contribuye simbólicamente con un concepto de nación inspirado en el mestizaje, en la exuberancia de la naturaleza y en sus tradiciones más profundas, sino que aportó un elemento más para que el país se condujera a la construcción de un proyecto nacionalista que, a la vez encontraría un puente entre la Venezuela rural y la nación de visión moderna que suponía la naciente industria petrolera.

Narváez logró concebir un verdadero “pasadizo” visual entre la historia del arte universal y las costumbres y emblemas locales. Las Toninas tienen el poder de conectarnos con una memoria colectiva lejana, -que está en el corazón de sus orígenes populares- pero también plantea una mirada hacia valores más cosmopolitas.

Las Toninas proponen otra perspectiva visual:  monumentalidad de imágenes nunca vistas, soluciones plásticas acopladas con la escala urbana, además de responder a la idea de una escultura que comienza a dar sus primeros pasos hacia la simplificación de las formas, son algunos de los valores que caracterizan al monumento. Con esta pieza en especial, Narváez mezcla elementos, genera una obra de gran barroquismo en sus partes más ornamentales, pero, al mismo tiempo sintetiza sus porciones más figurativas. Así mismo, parte de lo popular-rural, pero también amplía su enfoque, incorporando la tradición a formas paisajísticas urbanas.

Con la plaza de Las Toninas se crea un espacio para el encuentro, el esparcimiento y la civilidad de los ciudadanos. Un lugar que se puede recorrer, pero que al mismo tiempo es un ambiente acorde con el desplazamiento, y con la velocidad de una urbe donde comienza a ser cada vez más frecuente el tránsito automotor, y, para ello el autor escoge la tonina; una figura heterogénea, híbrida, mezclada y muy compleja. Francisco Narváez  creó un símbolo ineludible de la ciudad.

Ubicación

Entre Avenidas Bolívar, Sucre y San Martín. Urbanización El Silencio. Parroquia Catedral Municipio Libertador.


 

Fuentes consultadas

Francisco Narváez, el maestrazo, Rafael Pineda, Caracas. Tamayo y Cía, 1976.

La escultura hasta Narváez, Rafael Pineda , Caracas. Armitano 1980.

Escultura/escultores. Un libro sobre la escultura en Venezuela, Juan Calzadilla y Pedro Briceño, Caracas, Maraven, 1977.

Texto de Susana Benko, Fundación Francisco Narváez. Página web: http://www.fundacionnarvaez.com/exposiciones/pintor_con_ alma.htm (Consultada en noviembre de 2015)

Geohistoria de la sensibilidad en Venezuela. Pedro Cunill Grau. (Tomo I) Fundación Empresas Polar, 2007

Catálogo de la muestra: Catia Geografía de un paisaje. Museo Jacobo Borges, Caracas, 2008.

Entrevista a Margarita Narváez, Presidenta de la Fundación Francisco Narváez.

Toninas, el delfín venezolano en peligro, en página web La Kincalla  (Consultada en enero de 2016).

Página web de la Fundación Narváez (Consultada en noviembre de 2015).

Biografía de Francisco Narváez en Wikistoria del Arte Venezolano (Consultada en enero de 2015).

Texto investigado por Xiomara Jiménez.

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